No nos cuides más Mauricio

No nos cuides más Mauricio

 

“Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”, dijo hace ya mucho tiempo en 1989 el entonces ministro de Economía de Raúl Alfonsín, Juan Carlos Pugliese refiriéndose a lo que hoy se denomina “mercados”, un colectivo informe de especuladores financieros que solo apuestan a la mayor ganancia eventual en el menor tiempo posible, conocidos también como “fondos buitre”.

Veintinueve años después, frente a la inestabilidad y agresividad de los mercados, un inexpresivo Mauricio Macri volvió a la metáfora meteorológica para referirse a la inexplicable, al menos para el Gobierno argentino, situación de las variables macroeconómicas que responden ineluctablemente a la impericia demostrada por quienes debieran conducirla y la llevan directo a la colisión diaria que estamos viviendo desde abril del presente año.

Dijo Macri este miércoles, a dos días del fin de la última semana del mes de agosto, que es conciente de las “situaciones tormentosas que generan angustia y preocupación” producidas por la “falta de confianza de los mercados”, anunciando que el FMI dispondrá de los fondos necesarios para cumplir con el programa financiero del año que viene (2019) y se comprometió a “tomar todas las decisiones necesarias para cuidarlos”, refiriéndose a nosotros los argentinos y argentinas.

A los pocos minutos del breve mensaje del presidente argentino los mercados y los especuladores financieros (que son lo mismo) le respondieron con una nueva corrida cambiaria, llevando al dólar a un nuevo escalón ascendente hasta quien sabe que techo inalcanzable, por lo menos en este momento en que aún los más avezados e intrépidos economistas se animan a predecir.

Como habrá advertido el lector, no se dan cifras porque en las actuales circunstancias entre el inicio de la nota y el punto final habrán cambiado tantas veces que actualizarlas haría interminable el momento del mencionado punto final.

Aunque uno de los economistas que al principio de este gobierno estuvo al frente del directorio del Banco Nación y fue eyectado por diferencias con otros funcionarios del área económica, Carlos Melconian, quien además se dice amigo del presidente, la semana anterior sostuvo que la moneda norteamericana debe estar a un precio (alto por supuesto) para que la vecina no compre dólares y el cadete no viaje al exterior, como si la vecina que compra a lo sumo si puede y con gran sacrificio puede llegar a los 100 dólares al mes y el cadete no puede ni venir de Morón en tren por el precio del pasaje, incidirían en el tipo de cambio. Los que producen las corridas cambiarias no son la vecina ni el cadete (y esto Melconian lo sabe) sino los grandes jugadores que compran millones de dólares al día, como que esta semana el Banco Central tuvo que vender cientos de millones de dólares que se suman a los miles de millones que ya viene entregando desde que comenzó la corrida entre marzo y abril de este año.

Los síntomas de la gravedad de la situación se pueden ver en un par de situaciones que no veíamos desde principios del actual siglo XXI, cuando los medios de comunicación se ocupaban a diario de la cotización del dólar y el índice de Riesgo País en sus tapas, durante el gobierno de la Alianza con Fernando De La Rúa a la cabeza, allá por el 2001 con el final ya conocido.

A esta destacada importancia de los medios de comunicación al tipo de cambio y el riesgo país debemos agregar en estos últimos días la aparición pública y en medios porteños que amplifican sus declaraciones a Eduardo Duhalde, que no es un dato menor en la actual coyuntura político económica cuando en poco menos de un año tendremos elecciones presidenciales definitorias para el futuro de Argentina.

En este escenario de inestabilidad y desconfianza hacia la conducción económica de Argentina por parte de los analistas internacionales, de ahí el alto valor alcanzado del índice de Riesgo País (más elevado del que le otorgaban al gobierno anterior en plena pelea con los fondos buitre), el presidente Macri deberá ir a Nueva York a rogar, porque a esta altura ya pidieron sus enviados sin suerte la semana pasada, que no le bajen el pulgar y lo sigan bancando y aquí si que en el sentido literal de la palabra.

Habrá que ver si lo consigue, porque hasta ahora no les salió ni una, si hasta el acuerdo con el Fondo Monetario tuvieron que corregirlo ya varias veces por que no logran alcanzar los índices comprometidos.

Cuando se empezó a escribir esta columna en la apertura de la rueda del miércoles el dólar estaba a 32.60 pesos y al entregarla pasadas las 16:00 superaba los 34 en la city porteña y en Posadas se vendía a 36,00 pesos en las casas de cambio. Por eso pedimos, no nos cuides más Mauricio.



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