Conocé a Sensei Mituso Inoue, el máximo difusor del Karate Do en Argentina y que aún no vuelve a su patria porque asegura: “tengo mucho de la cultura japonesa que enseñar”

Conocé a  Sensei Mituso Inoue, el máximo difusor del Karate Do en Argentina y que aún no vuelve a su patria porque asegura: “tengo mucho de la cultura japonesa que enseñar”

Llegó de Japón hace más de 50 años. Dice que el deporte enseña disciplina. Y prefiere la defensa para evitar el peligro.

Nacido en Yokohama, Japón, el 11 de Agosto de  1947. Entra en contacto con las artes marciales cuando cursaba la escuela primaria. Así, conoció el karate, judo y kendo, entre otras disciplinas, sin definirse por ninguna.

En Tokio, a la edad de 17 años, ingresa en la Universidad de Komazawa, considerada actualmente como la mejor del mundo en Karate, e inicia el aprendizaje sistemático de este Arte Marcial. “Practicábamos con el maestro Oishi en la Universidad de Komazawa. Estudiaba economía, pero siempre me dediqué al karate”, cuenta y vuelve a su infancia, en una ciudad devastada por la Segunda Guerra Mundial.

Dos años después de su ingreso a la Universidad, y con una práctica deportiva que se tornó intensa, recibió de manos de sus profesores el cinturón negro.

“En aquellos tiempos la forma de enseñar era por cantidad y tiempo”, recuerda. “Cantidad de repeticiones y horas de práctica. Para elevar el nivel ponían cada vez más presión en el entrenamiento, y el compromiso se iba haciendo más pesado, por eso nuestro grupo empezó con ciento veinticuatro y terminó con seis”.

Cuando llegó a Buenos Aires, en 1970, Inoue ostentaba ya la categoría de 3° Dan. Este viaje, que no estaba en sus planes, obedeció al pedido que hiciera a la Asociación japonesa el profesor Michihisa Itaya que ya estaba en Argentina difundiendo su arte marcial y necesitaba como ayuda que enviaran  un instructor a la Argentina. La designación recayó sobre él por haber sido compañero de Itaya y uno de los sobresalientes en la universidad.

La propuesta de enseñar karate en Argentina era buena y emprendió el viaje hacia Buenos Aires. “Era un contrato por dos años y acá sigo”, apunta. Acá también tiene una interpretación literal, porque Mitsuo eligió la esquina de Callao y Santa Fe como su lugar de este lado del mundo y ahí se quedó.

“En aquel tiempo la ciudad era muy linda, con gente elegante, mucho mejor que Tokio. Estaba limpio, la gente cuidaba y respetaba más”, recuerda. Dice que de Buenos Aires incorporó todo. La rutina de arrancar el día con un café negro, la carne, el vino tinto. Inicia así una nueva etapa de su vida como Instructor en el Instituto Samurai y en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.

Cuando llegó a nuestro país, no sabía una palabra en español. “En las clases de karate no se habla, sólo hay que cumplir órdenes”, explica, y se ríe. Es por el respeto, que va más allá de la autoridad. Se grafica si pensamos que el término Sensei, como se llama al maestro, está compuesto por los caracteres kanji  Sen (antes) y sei (nacer o vida) y refiere a aquél que posee el conocimiento y la experiencia para enseñar. Y es la cualidad de la cultura oriental que Mitsuo Inoue destaca. “En Japón, que es de lo que puedo hablar, aceptamos las cosas como tienen que ser. Aceptamos y respetamos todo”.

Con la muerte de Itaya, ocurrida en un accidente de tránsito en 1973 en Capital Federal, pasa a ocupar su lugar. Mitsuo se encontró solo, en la disyuntiva más difícil de su vida: en Japón lo esperaban su familia y su mundo. En la Argentina, un grupo recién formado y súbitamente huérfano. “Alguien tenía que continuar el trabajo, entonces me quedé”, recuerda. “Mi madre sufrió un montón, por ese motivo enfermó y murió. Pero una vez comenzado el trabajo, el hombre tiene que terminarlo. Mucha gente había empezado karate y yo no podía abandonarlos”, afirma.

Entonces comenzó la etapa de los viajes en micro, cuando Mitsuo recorrió a lo largo y ancho del país formando alumnos y abriendo escuelas en cada provincia, y  Misiones fue una de ellas con las enseñanzas a cargo de Gill Josué Acosta y, tras su partida de la tierra colorada, continúa su hermano Atilio siempre bajo la tutela del Inoue quién resalta el constante nivel y crecimiento  que poseen los karatecas de la tierra colorada, “a la que me gustaría volver pronto para compartir conocimientos “,  destacó el maestro,

Una tarea bastante ingrata para alguien que no hablaba una palabra en español. “Usaba el idioma del karate, nada más.” Explica en su aún algo rudimentario castellano “para demostrar no hace falta hablar, sólo hacer”, afirma.

Así se fue consolidando lo que hoy es la Asociación Argentina de Escuelas de Karate Shotokan, una organización que se ha sostenido en nuestro país y se ha expandido a los vecinos, guiada siempre por los valores intrínsicos del arte, heredados de la cultura Samurai:  Esfuerzo, constancia, honor, respeto, tolerancia. “Sólo sentido común: respetar a los mayores, cuidar al compañero, proteger a los niños, y colaborar con la sociedad”, remarca.

Cuando empezó, las artes marciales no tenían tanta difusión como ahora. “Es una disciplina muy buena, que enseña cortesía y respeto. Con los años de práctica uno aprende a conocerse y a controlarse. Para aguantar el mismo movimiento  mil veces se necesita fuerza mental”.

La Asociación cuenta hoy con 20 mil practicantes en diecisiete provincias, que Mitsuo Inoue visita habitualmente para dar Seminarios especiales, cuando no está viajando a los países vecinos en su condición de Presidente de la JKA Sudamericana o dando clase en Samurai, su instituto en la Ciudad de Buenos Aires, desde donde becó, enseñó y guió a muchos alumnos de distintas procedencias, algunos de los cuales llegaron a ser campeones nacionales y mundiales de esta disciplina.

Podría pensarse que la misión de difusión del Sensei Inoue está cumplida, sin embargo, Mitsuo no piensa regresar definitivamente a su patria. “El pintor no abandona el cuadro antes de terminarlo” explica. “Cuando el hijo ya tiene capacidad de andar solo, el padre tiene que irse, pero el karate acá es muy joven, todavía no está clara la filosofía. La organización y la parte deportiva están bien, pero hay mucho que tiene que ver con la cultura japonesa que todavía no entendieron.”

2.700 años de tradición no pueden transmitirse en sólo cuatro o cinco décadas, pero quienes conocen a Mitsuo Inoue saben que no es esa la única razón que lo retiene lejos de casa. Basta con verlo disfrutar en sus momentos libres junto a su mujer Eugenia Valls,  argentina, Instructora  de karate y sus dos hijos nacidos y criados aquí, para comprender los motivos extras.

Inoue, fué  distinguido en 2011 como Personalidad destacada del Deporte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Legislatura porteña.

“Para compartir con la sociedad hay un mínimo de reglas que aceptar, en esas cosas trabajamos. La sociedad de hoy vive muy tensa, pero acá no hay combate ni violencia. La práctica mejora el estado físico y uno gana seguridad porque sabe que el cuerpo responde. Este estado permite percibir el riesgo, la energía negativa, y así escapar cuando se siente el peligro. Se trabaja la defensa, no el ataque”, explica mientras sonríe.

Se ha dedicado con esfuerzo a transmitir sus conocimientos, basándose en las enseñanzas y técnicas originales que se imparten  en Japón, brindando su ejemplo de honestidad y corrección personal en el largo y continuo camino del karate.

Actualmente es el Director Técnico Nacional y logró en dos oportunidades el segundo puesto por equipos y tercer puesto en Campeonatos Mundiales, el último de ellos realizado en 2017 en Irlanda.

En Agosto del 2006 Australia fue  sede del Torneo Mundial de Karate Do Shotokan de la Japan Karate Association “10º Gichin Funakoshi Cup”, donde el equipo argentino dirigido por el logró ubicarse en el segundo puesto, detrás de Japón.

El escenario fue el Sydney Olympic Park Sports Center, el mismo sitio que albergó a los Juegos Olímpicos de 2000, y que en esta oportunidad reunió a competidores de más de 40 países.

Durante el desarrollo de dicho  Campeonato Mundial fué distinguido con Diploma de Honor en reconocimiento a su trayectoria y su labor en karate durante todos estos años en los países del Cono Sur. Esta mención especial fue otorgada por la JKA ( Japan Karate Association).

Hoy día, luego de muchos años, con el grado de 8° Dan JKA, Sensei Inoue es el Presidente de la Comisión Técnica de AES Argentina y máximo referente de JKA Sudamericana. Es integrante del Shihan-Dai, destacada organización que reúne a los más altos maestros de Karate del mundo.

(Federación Misionera de Karate)



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