Procesaron a “Chicho” Serna por lavado de dinero, junto a la viuda de Pablo Escobar y su hijo

Procesaron a “Chicho” Serna por lavado de dinero, junto a la viuda de Pablo Escobar y su hijo

El colombiano José Piedrahita Ceballos lavó en la Argentina 2.341.162 dólares. El hombre -actualmente detenido en Colombia y con pedido de extradición de Estados Unidos- hizo su dinero con el tráfico de cocaína y luego usó de pantalla su floreciente posición como ganadero para justificar su nivel de vida.

Piedrahita quería venirse a vivir a la Argentina con su esposa e hijos y por eso invirtió casi tres millones de dólares en propiedades y proyectos inmobiliarios, la mayor parte de ellos ideados por el abogado y empresario argentino Mateo Corvo Dolcet.

Esa es la hipótesis del fiscal federal de Morón Sebastián Basso y de Diego Iglesias (titular de la Procunar). Primero la dio por cierta el juez federal de Morón Néstor Barral, quien en octubre procesó a los primero cinco imputados; luego la Cámara Federal de San Martín, que en abril confirmó esos procesamientos, entre ellos el de Corvo Dolcet.

Esa fue una primera etapa. Ahora el caso, conocido como la banda del “Café de los Angelitos”, avanzó en una segunda fase: este martes el juez Barral procesó a María Isabel Santos Caballero y su hijo Sebastián Marroquín (viuda y heredero de Pablo Escobar Gaviria, respectivamente) como “partícipes necesarios” de las maniobras de lavado de dinero que tuvieron en un extremo a Piedrahita Ceballos y en el otro a Mateo Corvo Dolcet.

En los mismos términos, Barral también procesó al ex jugador de Boca Juniors Mauricio “Chicho” Serna. Para los tres hubo embargos; 30 millones de pesos para cada uno y en el caso de Marroquín, un coqueto departamento que compro en Vicente López.

A la viuda y al hijo de Pablo Escobar se los acusa principalmente de haber cobrado una comisión de 100 mil dólares por presentar a Piedrahita y Corvo, comisión que cobrarían en relación al dinero que el colombiano invirtiera en los emprendimientos del argentino.

A Serna, por su parte, se lo señala como protagonista de una maniobra de compraventa de sus propiedades usada para enmascarar el origen ilegal del dinero de Piedrahita Ceballos.

Tanto la familia del legendario capo del Cartel de Medellín (asesinado en 1993) como la de de Serna se defendieron por escrito. Y más allá de los detalles de ambas extensas presentaciones, atacaron un punto de la acusación sobre el cual se definirá el destino final del caso: ¿hubo dolo o no hubo dolo? En otras palabras: ¿la Justicia puede demostrar que ellos sabían que el dinero en juego provenía del narcotráfico?

Ante esta pregunta, la fiscalía ya contestó con un “sí” a través de tres dictámenes en los que se recopila información sobre los antecedentes de Piedrahita.

Pero las defensas también hicieron lo suyo, subrayando la condición de reconocido empresario ganadero del colombiano durante décadas.

Ahí, en ese terreno, se jugará lo que resta del caso. No tanto en la Cámara Federal, que ya marcó el rumbo en su resolución de abril, sino en el juicio oral, una instancia donde los indicios son puestos a prueba.

 

Fuente: Clarín



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