Reflexión del Pastor Guillermo Decena: Dios es bueno II

Reflexión del Pastor Guillermo Decena: Dios es bueno II

Dios es bueno a pesar de cómo somos nosotros, de las circunstancias, de las dificultades, de nuestra baja autoestima, o de nuestra visión del mundo. Él quiere sanarnos, levantarnos y transformarnos. A todos nos da la oportunidad de ver su inmensa bondad, solamente tenemos que creer en su palabra y tomar sus promesas. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

(Nahúm 1: 2-7) Esta es una de las verdades más maravillosas que puede proclamar nuestro corazón, y que el maligno intenta desvirtuar, él sabe que si no lo tenemos en claro, nuestras dudas aparecen y la fe para milagros no se consolida.

¡Qué importante es entender la Gracia de Dios! Que importante es tener el alma sana, ya que sin ella nunca entenderemos la bondad de Dios. No es ninguna virtud tener una autoestima pequeña, esta modifica la visión de Dios y de uno mismo, y es la razón de porque el Señor no se puede manifestar a través de algunos hermanos.

Dios es un Dios de misericordia porque Dios es un Dios de bondad. La misericordia, la gracia y el amor de Dios fluyen de su bondad. Quizá de maneras diversas, pero fluyen de su bondad. La misericordia se extiende sobre el que está en miserias, y allí llega a socorrerlo. La gracia se extiende sobre aquel que no merece nada, porque no tiene méritos. En el amor, Dios no solo da cosas buenas, sino que Dios se da a Sí mismo. Todos estos atributos éticos y morales fluyen de la bondad de Dios.

 

Tener a Dios es tener todo lo bueno que podamos tener.

(2 Pedro 1:4-8) ¡Hay una buena parte que depende de nuestra actitud! Pero lo más importante y sobrenatural, es que El habita en nosotros mostrando así que él es Bueno.

Cuando decimos que Dios es bueno, lo que estamos diciendo es que Él es perfecto bien.  Que Dios es lo que debe ser. Todo lo que nosotros necesitamos de Dios: sea amor, bondad, protección, sabiduría, justicia, santidad, verdad, compañía, compasión, presencia, control, etc. todo esto lo encontramos, en ningún otro, solo en Jehová de los ejércitos. Solo Él es Dios. Solo Él es bueno.

(Mateo 19:16-17) Jesús dirige la atención a Dios, el modelo de bondad más alto. Debido a la naturaleza pecadora del hombre, es imposible que alguien pueda guardar los mandamientos de manera perfecta, como Él lo hacía, y en razón de ello la salvación es por gracia. Esto es lo que Jesús está tratando que el hombre comprenda: que El mismo es Dios.

Generalmente se habla de que Dios es el Bien Supremo: Él es el Bien Supremo, Él es el único Bien. Él es el Bien absoluto. Por eso el tener a Dios como nuestro Dios es tenerlo todo, aunque no tengamos nada.

(Salmo 16:2) Fuera de Dios no hay bien, porque Él es el único bien. El bien que es perfecto. Por ende, tenerlo como nuestro Señor y Salvador es lo mejor de la vida.

(Sal 73:1-2); (Salmo 73:28) El estar cerca de Dios es lo mejor que podemos hacer. Poner toda nuestra confianza, no en nosotros, sino en Jehová. Él es el único que puede satisfacer todas nuestras necesidades. Nuestra felicidad se encuentra únicamente en El. (Salmo 73:25-26) Nuestra verdadera, solida, permanente y plena satisfacción se encuentra solo en El, en poseer a Dios.  Pero la única manera de poseer a Dios es por medio de la fe salvadora en Cristo Jesús. Solo los que se rinden a Jesús como el Dios de sus vidas, para vivir para El y descansar en su sacrificio para el perdón de los pecados, disfrutan a Dios como el único Bien en este mundo.

 

Dios es bueno en todo lo que hace

(Salmo 119:65-72) Desde el versículo 65 hasta el 72 menciona la bondad de Dios cinco veces.  Y su énfasis es el hecho de que Dios hace bien a su pueblo. Ahora bien, hay una bondad general, una bondad común sobre todas las criaturas. Dios hace bien a todas sus criaturas porque son suyas (Salmo 145:9). Por tanto, no hay ninguna criatura que no reciba de parte de Dios cosas buenas.

Por eso decimos que todo don perfecto tiene su origen en Dios. Él no solo nos da estas cosas en abundancia, sino que nos la da para que incluso disfrutemos de ellas.

(1 Timoteo 6:17) Dios pudo haber hecho la comida para que la comamos y nada más. Pero en Su bondad también nos da las glándulas gustativas para que disfrutemos lo que comemos. Nos da variedad de colores, olores, sabores. Todo esto y mucho más para que las disfrutemos. Por eso nuestra esperanza y felicidad solo deben estar en el Dios vivo. Todo lo demás es incierto. Solo Dios es permanente.

Su bondad se extiende sobre todas las criaturas y hace bien incluso a las criaturas que le odian y aborrecen. (Mateo 5:45). Dios hace salir su sol sobre los malos y envía lluvia sobre los injustos. Nadie puede decir que no recibe cosas buenas de Dios.

Pero sobre esa bondad general y común sobre todas las criaturas hay una bondad especial sobre sus hijos. Dios es bueno con todos, pero sobre Sus hijos Sus bendiciones son superiores. Porque los hijos reciben las cosas buenas de Dios como su Padre celestial que les ama. Todo lo recibimos por amor a Cristo y de Cristo. Por eso es una bondad especial.

(Salmos 73:1) El Israel de Dios son los de limpio corazón. Es decir, los que lo aman, viven para Él, desean agradarle todos los días de su vida y viven en obediencia a sus mandamientos. Para ellos hay una bondad especial de parte de Dios. (Salmos 84:11); (Mateo 7:11).

Todo lo que Dios hace en nuestra vida es bueno. David aprendió que Dios le había hecho bien según Dios había prometido en su Palabra, y que aún el ser humillado ante los hombres fue bueno para él. Porque Dios lo humilló para que aprendiera obediencia. De igual manera pasa con nosotros. Aflicciones vienen a nuestras vidas por diversas razones. Y la tendencia normal es pedirle a Dios: oh, Dios quita de mí esta aflicción. Pero también es sabio decir: “Dios ayúdame a sobrellevar esta aflicción, ayúdame a aprender lo que deseas que aprenda, ayúdame a depender de ti, confiar en tu bondad.  Ayúdame a no tropezar, pero si tropiezo: levántame Señor. Auméntame la fe para que no dude de tu bondad para conmigo”.

 

Responder al Dios bueno.

El salmista dice “Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.” Hay una petición a Jehová en respuesta a reconocer que Dios es bueno en nuestras vidas. ¿Cuál es la respuesta a la bondad recibida de parte de Dios?

La respuesta a la bondad de Dios es obediencia: “Enséñame tus estatutos”. La bondad de Dios, su misericordia sobre nosotros, incluso al disciplinarnos, es un incentivo a mayor amor a Dios y mayor obediencia a sus mandamientos.

David reconoce que no siempre ha sido fiel, que hay una tendencia a desobedecer la Palabra, que hay una tendencia a olvidarse de la misma. Aun cuando Dios es bueno y ha sido bueno todos los días de su vida y lo ha bendecido abundantemente, todavía hay desobediencia en su vida para no caminar en obediencia a la Palabra de Dios. Y él le suplica a Dios: hazme obediente. Enséñame tus estatutos, enséñame a guardar tu Palabra, a creer en ellos como la verdad absoluta, a guardarlos de todo corazón, aprenda a valorarlos más. En otras palabras, David ora por un corazón enseñable, humilde, obediente, un corazón que crea a Dios.

También tengamos en cuenta que el no creyente puede creer que Dios esté de su lado porque le ha enviado cosas buenas en su vida. Pero eso no es cierto. Es solo la oportunidad de un Dios bueno. El Señor le envía cosas buenas a los no creyentes. Pero ellos no gozan de Su favor. Mientras vivan en incredulidad están bajo su ira y maldición. Así lo enseña la Biblia.

El ejemplo más claro lo tenemos en Adán y Eva. Dios los expulsó del jardín del Edén por su pecado. Indicando que perdieron la comunión con Dios.

(Juan 3:36) La única solución es venir a Cristo en fe y arrepentimiento antes que sea demasiado tarde.

El que Dios a veces no haga salir su sol sobre los buenos y que no caiga lluvia sobre los justos no es evidencia de que no tienen del favor de Dios. Dios envía aflicciones sobre su pueblo, pero en ningún momento testifican que no gozan del favor salvador de Dios. Podrían testificar del desagrado paternal de Dios si estamos en pecado o por nuestros pecados pasados. Pero jamás testifican que no gozamos del favor salvador (Romanos 11:29).

Sabemos que Dios es bueno ¿Podemos creerlo tambien en la aflicción? ¿O solo lo decimos cuando todo sale bien? Pon tu fe solo en Dios y confía en que todo lo que sucede en tu vida proviene de un Dios de bondad y fluyen del amor sacrificial de Cristo.

Dios es bueno porque Él es perfecto. Y Él no puede sino hacer bien a todas sus criaturas, pero sobre todo a sus hijos. Cuenta las bendiciones que Dios te ha dado, estas son un llamado a amarle más y más en santa obediencia.

 

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles 20 horas y domingos 18 horas, a través de http://cfceldorado.org/



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