Los Jaguares: vencieron 20-13 a Blues en el Eden Park y se llevaron su tercer triunfo seguido

Los Jaguares: vencieron 20-13 a Blues en el Eden Park y se llevaron su tercer triunfo seguido

Euforia, abrazos, lágrimas. Desahogo. El festejo de los Jaguares en medio del emblemático Eden Park y bajo una lluvia intensa pinta un cuadro imborrable que da cuenta de la importancia de este triunfo. Valioso porque Jaguares por primera vez venció a una franquicia neocelandesa, sí, pero también por cómo, una vez más, logró sobreponerse a las complicaciones que opuso el adversario y que el mismo equipo se había autoimpuesto.

 

No hace mucho, vencer a una franquicia de Nueva Zelanda parecía utópico. Pero de golpe, Jaguares se subió a una ola de confianza y partido a partido va superándose a sí mismo. En la madrugada del sábado logró un nuevo hito al vencer 20-13 a Blues para cortar una racha de siete derrotas en igual cantidad de partidos ante equipos de Nueva Zelanda.

 

 

Fue el tercer éxito consecutivo del equipo de Mario Ledesma, el quinto en 10 partidos en el Super Rugby 2018, que lo pusieron en zona de playoff al menos hasta que jugara Bulls y con un partido más que Sharks, dos rivales con los que todavía se debe enfrentar dos veces.

 

No fue un éxito nada sencillo y hubo que sufrir hasta el final, porque por momentos los Jaguares se parecieron más al de años anteriores o al del inicio de la temporada. Cuatro situaciones claras de try desperdiciadas en el primer tiempo y otras tres en los primeros 10 minutos del segundo no hicieron sino revivir fantasmas del pasado.

 

Pero si hay un aspecto del juego en que se nota la mano del nuevo entrenador es en el mental. Jaguares mantuvo la convicción pese a los contratiempos y pese a las malas condiciones de juego que generaban la lluvia y el viento para dar vuelta el partido y defender con hidalguía en los últimos 10 minutos jugados en campo propio.

 

La clave del triunfo estuvo en las formaciones fijas. El dominio en el scrum fue notorio y en el line-out fue abrumador, robando tres pelotas del rival (dos en esos últimos 10 minutos) y complicando siempre. Esta condición le dio a Jaguares posesión y territorio que en los primeros 50 minutos le costó horrores capitalizar.

 

Luego de ponerse en ventaja con un try de maul rubricado por Creevy, pese a la mencionada superioridad se fue al descanso en desventaja 13-5. Blues aprovechó sus únicas tres incursiones en territorio ofensivo (producto de la indisciplina de Jaguares en el primer tiempo) para sumar con dos tries y un penal.

 

Pero Jaguares no claudicó, aun cuando al final del primer tiempo tuvo cuatro scrum-5 y no pudo quebrar el in-goal y cuando inició el segundo de la misma manera. Insistió con el juego corto y cuando logró superioridad numérica sacó la pelota a la punta para la definición típica de Emiliano Boffelli, que llegó a nueve conquistas en la temporada. Luego Lezana entró a pura potencia para poner al equipo al frente, antes de que Sánchez ampliara con un penal, a falta de 10.

 

Fue importante el ingreso de los suplentes, que le cambiaron la cara al partido. Especialmente Bertranou al darle mayor dinámica al ataque, Montoya para ir para adelante y Lavanini para fajarse en la zona de contacto. Petti y Kremer, como en los últimos partidos, fueron bestiales.

 

Blues, el menos poderoso de los neocelandeses pero igualmente temible como tal, llegaba diezmado por importantes bajas (Sonny Bill Williams, Kaino, Moana, Tuipulotu) y mostró algunas limitaciones. El mérito de Jaguares fue capitalizar esta contingencia y saberse superior para ir a buscar el partido en todo momento, superando incluso su propia frustración.

 

“Es una satisfacción haber ganado por primera vez acá, en un estadio tan lindo”, dijo Ledesma a ESPN tras el partido. “Tenemos que seguir laburando la parte mental. En el primer tiempo nos agarra miedo de ganar, no respetamos nuestro juego. En el segundo los muchachos se hicieron cargo, empezamos a dominar el contacto y hacernos más fuertes.”

 

Así, Jaguares sumó su tercera victoria en tres partidos en esta exigente gira por Oceanía, luego de haber vencido a Rebels y Brumbies en Australia. Resta el compromiso más difícil, el próximo viernes ante Chiefs, en Rotorua.

 

“Lo que estamos haciendo acá es aprender a ganar este tipo de partidos”, agregó el head coach. “Sentía que éramos más equipo. Se tienen que dar cuenta que están para pelearle a cualquiera. Se tienen que convencer que no es raro que ganen estos partidos, hay que ponerlo en la cancha.”

 

Se sufrió más de la cuenta, pero se ganó. Jaguares dio otro zarpazo y se anima a soñar en grande. Tiene con qué.

 

La Nación



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