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Femicidio en el penal de Salta: «Estaba loco de celos y la maté por una foto que me mostraron»

Femicidio en el penal de Salta: «Estaba loco de celos y la maté por una foto que me mostraron»

El 5 de enero del año pasado, Salta se conmovió con una dramática noticia procedente del penal Las Rosas.  Andrea Neri de 19 años ingresó a la celda 372 para una visita íntima con Chirete Herrera, lo hizo acompañada de su pequeño hijo de dos meses. En un ataque de celos por una foto en Facebook, el preso asesino a la joven. La autopsia determinó que la víctima presentaba numerosas heridas punzo-cortantes, 36 de ellas en la zona del cuello, 17 en la cara lateral izquierda y 19 en la cara lateral derecha.

 

Chirete Herrera culpó a un compañero de celda de ser el instigador del salvaje homicidio. Dijo que ese interno le entregó el arma y una foto de su pareja con otro hombre en Facebook.

La audiencia de ayer comenzó con la exhibición de las terrorífica escenas del salvaje asesinato de Andrea Neri a manos de Gabriel Roberto «Chirete» Herrera en el penal de Villa Las Rosas. Luego de observar las espeluznantes fotografías, el padre de la joven sufrió una crisis de nervios y le advirtió al homicida: «Te voy a seguir hasta el infierno». También declaró Herrera, quien argumentó que mató a su pareja por celos y que el instigador fue un compañero de celda. Los testimonios de otros presidiarios le agregaron más ingrediente a la teoría de la falta de seguridad y a la negligencia del personal penitenciario, que a la luz de los hechos habrían sido determinantes para que Chirete repitiera la historia de 2006, cuando asesinó a su primera pareja en el penal de Metán.

Femicidio en el penal de Salta: "Estaba loco de celos y la maté por una foto que me mostraron"

Toda la expectativa de la jornada estuvo centrada en lo que diría el femicida, quien el martes pasado había pedido que lo dejaran contar su verdad. Lo suyo fue un monólogo, no permitió que le hicieran preguntas y en 10 minutos sintetizó lo que pasó aquella sangrienta tarde del 5 de enero de 2017 en la celda 372. Tal como lo mostraron las imágenes de las cámaras de seguridad del penal, «Chirete» esperó a Andrea, con su pequeño hijo en brazos, en el portón de acceso pabellón «E», de 60 metros de largo por 10 de ancho. De allí se dirigieron al baño.

Reconoció que en ese lugar comenzó a descargar su ira contra la muchacha de 19 años. «Estaba loco de celos porque mi compañero de celda, Lucas Balcarce, me mostró una foto en Facebook donde se la veía a Andrea abrazada con un hombre», dijo. Y agregó: «Fue Lucas quien me entregó la gubia». Se refería a la filosa herramienta de carpintería que se utiliza para cavar madera. «Le pregunté si estaba saliendo con ese hombre y me respondió que no, pero como sabía que me estaba mintiendo le pegué», contó con mucha frialdad.

Con el mismo temperamento comentó lo que ocurrió luego en la celda. «Le insistía en que me diga la verdad y seguía negando y volví a pegarle, hasta que al final reconoció que era verdad lo de la foto», refirió. Acto seguido le arrancó al pequeño hijo de los brazos, lo colocó en la cama, extrajo la gubia del bolsillo del pantalón y atacó con ferocidad a la chica, a quien le produjo 36 heridas punzo cortantes, la mayoría de ellas en el cuello. La víctima no tenía huellas de defensa en sus manos ni en las uñas. Esto indicaría que Herrera la desmayó de un golpe y que en estado de indefensión la masacró.

Sin ningún tipo de remordimiento el femicida sentenció: «La maté por puta». Luego manifestó que los cinco guardiacárceles que están imputados junto a él no tienen nada que ver con lo que pasó. «La culpa es mía y también de Lucas Balcarce porque él me mostró la foto que me puso loco y me dio el arma», subrayó.

 

Desmentida y careo

Lucas Balcarce negó en forma terminante los dicho de «Chirete» Herrera, al tiempo que confirmó los dichos de otros testigos respecto a la discrecionalidad con que los internos del penal de Villa Las Rosas manejaban en la celda las herramientas de carpintería, cuchillos y celulares. «Nunca le mostré fotos a Herrera de su pareja con otro hombre, como tampoco le entregué ninguna arma», expresó el testigo. Para demostrar sus dichos Balcarce refirió que al día siguiente del hecho entregó su celular a la Justicia y que se comprobó que la foto a la que aludió «Chirete» no existió jamás.

A pedido de la defensora Marcela Robles, se realizó un careo entre este testigo y Herrera. «Ese día, a la mañana, me mostraste la foto en tu celular, donde se veía a Andrea abrazada con un muchacho y después me entregaste la gubia y me dijiste: vos sabrás qué vas a hacer», expresó «Chirete». Balcarce respondió: «Nada que ver, eso es mentira. Si hubiera sido cierto, esa foto estaría en el Facebook, pero no está. Tampoco te entregué la gubia, porque yo no usaba esa herramienta para hacer mis trabajos».

El femicida insistió con la imputación y acusó su compañero de presidio en estos términos: «Lo que yo hice fue por tu culpa». Balcarce lo miró fijo y exclamó: «Ahora resulta que yo soy el culpable de lo que hiciste. Estás mintiendo». Como ambos se mantuvieron firmes en sus posturas, el presidente del Tribunal de Juicio, Guillermo Pereyra, dio por finalizado el careo.

Luego el fiscal Pablo Rivero consultó al testigo acerca de las herramientas que utilizaban los presos en las celdas para realizar trabajos de carpintería. «Esto era normal, con la sola presentación de una nota podíamos comprar esos elementos y nos autorizaban a tenerlos en la celda, y los entregábamos al final de cada jornada», señaló Balcace. Dijo que en el caso suyo tenía cepilladoras, formones, sierras. «No tenía gubias y por eso me sorprende que Herrera diga ahora que le di una», dijo. «¿Había cuchillos», pregunto el fiscal. «Eso había siempre, pero a los cuchillos no los entregábamos ni los retiraban en las requisas», aseguró. Rivero también lo consultó acerca de los celulares, cuyo uso está prohibido en el penal. «Yo siempre tuve celular, Herrera también, casi todos en la celda», refirió. Dijo que todos se las ingeniaban para evitar que los descubrieran. «Los controles no eran eficaces», senten ció.

 

Testigo clave

Juan Domingo Ortiz está considerado como el testigo clave que desnudó las negligencias del personal penitenciario. Fue el interno que alertó al celador de pabellón «E», Nelson Cardozo, de que Herrera estaba agrediendo a Andrea en el baño. «Yo escuché que la chica decía no, no, no», contó. Dijo que cuando abrió la puerta vio que «Chirete» la tenía agarrada del cuello. «Cuando salí al pasillo observé que Herrera la condujo a la celda, siempre tomada del cuello», relató.

Ortiz sostuvo que al notar que Andrea podría estar en riesgo alertó mediante señas a Cardozo, en dos oportunidades. Lo relató así: «Como mis hijas tenían que venir a visitarme le pedí al celador que abriera el locutorio para esperarla. Es en ese momento que le digo a Cardozo: «Fijate, ese anticoncha está golpeando a la chica». Lo expresado por Ortiz fue luego corroborado en el video, donde se observan las señas que le hizo al celador y la conversación que luego mantuvieron en el acceso al locutorio

 

Audiencia en doble jornada para hoy

La audiencia de hoy se desarrollará en doble jornada. A las 9 los jueces Guillermo Pereyra (presidente), José Luis Riera y Mónica Mukdsi, realizarán una inspección ocultar en la celda 372, donde Herrera asesinó a su pareja en el penal de Villa Las Rosas.

Luego, a las 15, continuarán con la recepción de testimonios en la Sala de Grandes Juicios de la Ciudad Judicial.

 

Fuente: El Tribuno

E.B.-


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