Análisis semanal: La doctrina de la ley pareja en un país con profundas diferencias

Análisis semanal: La doctrina de la ley pareja en un país con profundas diferencias

El Gobierno de Macri no es amigo de otorgar beneficios sectoriales o regionales para promocionar el desarrollo o equilibrar condiciones de competitividad. Sus funcionarios entienden que no conviene fomentar inversiones en actividades o lugares que tienen baja productividad debido a factores estructurales. Les perece mucho más atinado apostar a regiones y sectores que pueden generar recursos más rápidamente y sin la ayuda del Estado.

Además están convencidos que establecer diferencias regionales o sectoriales incide negativamente en el plano político, porque todos los que se quedan afuera de los beneficios se sienten discriminados y exigen compensaciones.

Por esas razones y no por olvidos administrativos, vacios legales o interminables trabajos de relevamiento o de análisis deben atribuirse la demora de año y medio en la reglamentación del artículo 10 de la Ley Pyme, la sorpresiva caída del ITC diferenciado para Posadas, el fin de distintos regímenes que beneficiaban a Pymes o a empresas alejadas del la Capital Federal (como el decreto 814) y la indisimulable reticencia del Gobierno nacional a cumplir con los pagos de los subsidios previstos en sistemas como el Fondo Especial del Tabaco (FET) o la ley de Promoción de Bosques Cultivados (ex 25.080).

En ese contexto, resulta utópico pensar en la viabilidad de pedidos como el que impulsa la Confederación Económica de Misiones (CEM) que pretende que en toda la provincia se establezca un esquema fiscal diferenciado que la asemeje a una zona franca, a efectos de reducir las asimetrías con los países vecinos.

Producto de esa concepción poco apegada a hacer diferencias, la Reforma Fiscal sancionada el año pasado incluye rebajas impositivas que se aplican por igual a Pymes y grandes empresas, independientemente de la región en que estén instaladas, y elimina regímenes diferenciales. Como resultado, las grandes empresas, especialmente aquellas radicas en el centro del país, tendrán beneficios concretos, mientras que a las Pymes del interior profundo todavía no les queda claro si a partir de la reforma pagarán más o menos impuestos.

Lo que queda en evidencia es que la idea del Gobierno de Macri es que todos jueguen con las mismas reglas, lo que no resulta una buena noticia para provincias periféricas como Misiones, donde la lejanía al puerto se traduce en altísimos costos logísticos y en falencias estructurales como la ausencia de una red de gas natural. En tanto que la cercanía de países vecinos con costos fiscales y laborales mucho más bajos agrega asimetrías que castigan al comercio interno.

En ese plano se inscribe una de las diferencias más profundas entre las administraciones nacional y provincial. El gobernador Passalacqua – en línea con sus dos antecesores- entiende que Argentina tiene con Misiones una deuda histórica, no solo porque fue postergada en la planificación de la infraestructura, sino también porque es castigada por una coparticipación injusta. Firme en sus convicciones pero amable y respetuoso en sus modos, el mandatario lleva adelante persistentes gestiones a efectos de compensar a Misiones por este histórico atraso, muchas veces con resultados positivos a pesar de un Gobierno nacional poco afecto a reconocer las asimetrías internas de un país muy extenso y con realidades diversas.

A pesar de esa y otras diferencias profundas en el modo de concebir a la política, ambos gobiernos mantienen una relación cordial fundada en el mutuo respeto, prueba de ello se espera para la semana próxima la llegada a Misiones del ministro del Interior Rogelio Frigerio, quien recorrerá obras. La oportunidad que será aprovechada por el Gobernador para avanzar en gestiones pendientes.

Siguiendo la línea del Gobierno provincial, el senador Maurice Closs presentó la semana pasada un proyecto de ley que propone modificar la reforma fiscal a efectos de recomponer beneficios perdidos por las Pymes, como la alícuota diferencial de 17,5 por ciento de aportes patronales y la posibilidad de tomar parte de esos aportes como pago a cuenta de IVA.

“De ninguna manera puede darse el mismo tratamiento fiscal, a una pequeña empresa que trabaja y genera empleo en Misiones que a una gran corporación. A una empresa radicada en la zona Centro del país, que a una que se ubica en el interior profundo. No es lo mismo. El esfuerzo productivo no es el mismo y, por lo tanto, el tratamiento diferencial en materia fiscal es razonable y debe ser sostenido. Si así no se hiciera, las zonas de frontera, el interior de nuestro país y, en particular, las PyMEs estarían siendo profundamente discriminadas”, consideró el exgobernador.

La historia del ascensor y la escalera

La inflación volvió a aumentar en febrero y se ubicó en 2,4 por ciento (la de enero había sido de 1,8 por ciento) con un marcado salto en la inflación núcleo, que pasó de 1,5 a 2,1 por ciento. Con más de cuatro puntos de inflación acumulada en el primer bimestre, el mercado ya da por sepultada la posibilidad de que se cumpla la meta de 15 por ciento anual establecida por el Banco Central, dado que para llegar a ese número la inflación mensual promedio para lo que queda del año debería ser de 0,8 por ciento, 62 por ciento menos que la de febrero.

En este contexto de sostenido incremento de precios, los salarios se están quedando cada vez más atrás, lo que se traduce en un creciente impacto social negativo. Indicios de ello lo da un reciente relevamiento de la consultora Ipsos que señala que  68 por ciento de las familias recortó sus gastos cotidianos este año como consecuencia de la caída del poder adquisitivo.

El mismo trabajo señala que un 52 por ciento de los encuestados dijo que la inflación es el principal problema de la Argentina. En la medición previa realizada en enero, esa proporción era cinco puntos menor.

Desde la consultora destacan que el consumo masivo de bienes mostró caídas en 2016 y 2017 y advierten que  las proyecciones para 2018 también son negativas.

Uno de los datos más preocupantes que arroja el relevamiento es que un 37 por ciento de los encuestados afirmó que debió reducir la cantidad de alimentos que compra habitualmente, lo que da cuenta del impacto que está teniendo el ajuste en las clases más bajas.

La mala noticia para los asalariados es que después de haber intentado sin éxito frenar el aumento de precios a fuerza de un endurecimiento de la política monetaria y retraso cambiario, el ancla que pretende usar ahora el Gobierno nacional son los salarios. De allí la presión para cerrar paritarias en torno al 15 por ciento en un año en el que la inflación difícilmente se ubique por debajo de los 20 puntos.

Confiar en el sector empresarial como motor del cambio es otra de las apuestas que no le viene dando buenos resultados al Gobierno nacional. Las rebajas impositivas otorgadas a través del Pacto Fiscal y la Reforma Impositiva se sintieron negativamente en las arcas públicas de la Nación y de muchas provincias, pero no ayudaron a frenar la inflación, ni a atraer inversores, ni a generar puestos de trabajo.

La apertura de las importaciones tampoco tuvo el efecto deseado en los precios y de nuevo el problema está más relacionado a la voracidad empresarial que a limitantes de la economía. Según un estudio del economista Mariano Kestelboim  difundido por el sitio especializado Plan M, las principales marcas de ropa internacionales multiplican entre 5 y 10 veces los precios a los que importan su mercadería, de acuerdo a los registros de la Aduana.

A continuación, algunos de los casos puntuales relevados en el informe:

— Zara importó el año pasado 161.203 “sueters y pullovers” a un valor unitario de U$S 7,2, que con los impuestos incluidos ascendió a un valor de 195 pesos. Productos que en sus locales costaban arriba de los 1.300 pesos.

— Nike importó 54.498 “conjuntos de entrenamiento, buzo y pantalón” a un costo unitario de U$S 16 dólares. Con impuestos incluidos unos 443 pesos. Un producto que se vendía al público a más de 2500 pesos.

— Adidas importó 166.999 conjuntos a un valor algo más barato: a 13,9 dólares cada uno. También ingresó casi 400.000 “remeras y camisetas” a solo 7,50 dólares.

— Falabella importó 227.785 “remeras y camisetas de punto” a 3 dólares; 182.767 “camisas para hombre” a 5,5 dólares; y 375.711 “pantalones largos” a 6,9 dólares.

— Carrefour, en tanto, según los registros de Aduana, trajo 90.815 “T-shirts de algodón” a precio de ganga: 2,10 dólares.

Resultados positivos del ajuste

La política de “sinceramiento de tarifas” que vienen llevando adelante el Gobierno nacional deterioró el poder adquisitivo de buena parte de los argentinos pero sirvió para reducir el déficit.

Según un informe de la consultora Ecolatina, el gasto primario registró en febrero una reducción interanual de 18 por ciento (descontada la inflación), lo que se explica principalmente por una caída de 46 por ciento en términos reales de los subsidios, especialmente en energía y transporte público.

Además se registró una caída nominal de las transferencias de la Nación a las provincias (-4% interanual), concentrada en el sector educativo (-46% interanual). Aquí la caída del déficit se dio a costa de las provincias.

Buena parte del ahorro conseguido a costa de mayores tarifas y menores giros a las provincias terminó en bolsillos de los acreedores. “El pago de intereses de la deuda ascendió en febrero a 7.500 millones, más que duplicándose (+131%) respecto a igual período de 2017. A pesar de ello, el déficit financiero (resultado que incluye el pago de intereses) alcanzó 27.700 millones, 8 por ciento por debajo del rojo observado en febrero de 2017”, consigna Ecolatina.

Gestión austera

El aumento en las tarifas, la caída del consumo masivo y el recorte de los envíos de Nación impactan de lleno en las finanzas provinciales y obligan al Gobierno a extremar los recaudos para preservar las cuentas públicas y al mismo tiempo sostener las inversiones en el plano social y en obras necesarias.

Una política tributaria eficaz permitió a Misiones sanear sus números y cumplir con todas sus obligaciones durante más de una década sin necesidad de recurrir al endeudamiento y hoy sirve para diferenciar a la provincia en el plano nacional por el orden en que mantiene sus números.

En la coyuntura actual en la que la mayoría de las provincias –salvo Ciudad y Provincia de Buenos Aires que ganaron mucho con el Pacto Fiscal- tienen como máxima expectativa llegar a pagar los sueldos, Misiones se puede dar el lujo de dar continuidad a planes de obra pública, especialmente de obras viales.

Fuentes vinculadas al Gobierno consideran que mucho tiene que ver en ese aspecto el buen trabajo del Director de Vialidad provincial, Leonardo Stelatto, a quien atribuyen la capacidad de “sacar aceite de las piedras”. Destacan que con los recursos justos, Vialidad se las ingenió para avanzar con la construcción de puentes que sirvieron para sacar del aislamiento a numerosos barrios o pueblos pequeños, asfaltar calles en distintas ciudades y aportar elementos de seguridad vial como reductores de velocidad y cartelería.



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