Laudato si’, mi’ Signore

(Alabado seas mi Señor)

El cuidado de la casa común, es la manda eclesiástica más relevante de los últimos tiempos, tanto es así que la misma fue acogida por acuerdos internacionales en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, emitida en el 2015 y previa a la resolución que establece como aspiración global el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (17 objetivos) fijando la hoja de ruta para que los estados los puedan cumplir mediante el instrumento denominado “Agenda 2030”.

En esta carta el Papa Francisco manifiesta claramente la necesidad y el urgente desafío de proteger nuestra casa común (el planeta tierra) mediante la unidad de toda la comunidad internacional en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral.

El Sumo Pontífice hace en primer lugar, una descripción sobre la crisis ecológica actual basado en las investigaciones científicas, relacionándola con la razón judeo-cristiana para llegar luego a las raíces de la situación existente, finalmente propone una ecología que incorpore al ser humano y sus relaciones con la realidad que lo rodea, proponiendo líneas de diálogo y de acción que involucren tanto al ciudadano común como a los líderes de la política internacional, inspirados en la espiritualidad cristiana.

En segundo lugar, hace un diagnóstico agudo sobre las diferentes problemáticas ambientales presentes agrupándolas en las siguientes temáticas: la Contaminación y el cambio climático (Objetivo 13 de los ODS); la cuestión del agua (Objetivo 6 de los ODS); la pérdida de biodiversidad (Objetivo 14 y 15 de los ODS); el deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social (Objetivo 2 y 11 del ODS); la inequidad planetaria (Objetivos 10 y 12 de los ODS); la debilidad de las reacciones (Objetivos 16 y 17 de los ODS) y la diversidad de opiniones.

En este marco y a los fines de fundamentar la posición de la Iglesia Católica sobre el tema, inicia un análisis doctrinario sobre el evangelio de la creación, la fe, la sabiduría de los relatos Bíblicos, el misterio de la creación, la comunión universal y la mirada de Jesús, adentrándose en una descripción pormenorizada de la relación entre la creación y su creador, la naturaleza y su vinculo con Dios.

 

Asegura que la crisis ecológica tiene por origen a la actividad humana, identificando las siguientes causales:

*el poder de la tecnología, el hombre se ha beneficiado con los avances tecnológicos en todas la aéreas del desarrollo humano y con ello le ha concedido el poder del conocimiento y el poderío económico que implica, transformándolo en un ser egocéntrico e insensible con escasa percepción sobre los desafíos que se presentan y como resolverlos;

*la globalización del paradigma tecnológico, la intervención humana en la naturaleza tiene carácter netamente extractivista supone la falsedad de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta y eso lo pone en una encrucijada difícil de sortear, la economía valora el desarrollo tecnológico en función del rédito que le otorga, sin prestar atención en las consecuencias negativas para el ser humano, nos hemos transformado en una sociedad superdesarrollada, derrochadora y consumista que contrasta de modo inaceptable con situaciones de miseria deshumanizada, por lo que es indispensable mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles y a la vez recuperar los valores y los fines de la vida;

*el antropocentrismo moderno, ha colocado a la razón técnica sobre la realidad, este hombre ya no siente a la naturaleza ni la ve como refugio, sino como objeto, siéndole indiferente lo que con ella suceda. De este modo, se debilita el valor que tiene el mundo en sí mismo si el hombre no redescubre su verdadero lugar, termina contradiciendo su propia realidad, no solo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intención originaria de que es un bien, según el cual le ha sido dada, incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios, con lo cual debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado. Esta crítica se hace extensiva a las relaciones entre las personas, si la crisis ecológica es una eclosión o manifestación externa de la crisis ética, cultura y espiritual de la actualidad, no podemos sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar las relaciones básicas del ser humano.

Finalmente hace una propuesta superadora a la comunidad internacional en general, sumando lo humano a lo social denominándola ecología integral, señalando distintos aspectos que la conformarían:

a.- Ecología ambiental, económica y social

En la naturaleza todo está conectado, así como todos los componentes del planeta (físicos, químicos y biológicos) se relacionan también lo hacen las especies vivas y el hombre no está ajeno a este vinculo, somos parte del medio ambiente, estamos incluidos e interpenetrados por lo que todo lo que hagamos impacta en el medio y las soluciones a las crisis deben ser analizadas en forma integral que consideren las interrelaciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental dice Francisco, por lo que las soluciones requieren esta mirada integradora para combatir la pobreza, devolver la dignidad a los excluidos y a la vez para cuidar a la naturaleza, todo en forma simultánea.

A su vez el crecimiento económico tiende a producir automatismos y a homogeneizar en post de la reducción de costos y simplificación de procedimientos, por lo que hay que repensar en una ecología económica que obligue a analizar la realidad de manera más amplia, por lo que la protección del medio ambiente deberá considerarse en los procesos de desarrollo y no de forma aislada.

Por otro lado también es inseparable que junto con el análisis de los problemas ambientales se sume al derivado del contexto humano, familiar, laboral, urbano y la sinergia entre estos y el hombre consigo mismo. También las instituciones no están ajenas a este continuo cambio dado que son el reflejo de las relaciones que genera el hombre, en este sentido la ecología social es necesariamente institucional y alcanza progresivamente las distintas dimensiones que van desde el grupo social primario, la familia, pasando por la comunidad local, la nación y la internacional.

b.- Ecología cultural

Sostiene que hay que considerar junto con el patrimonio natural el patrimonio histórico, artístico y cultural como identidad de un pueblo, con lo cual hay que incorporarlos en la protección integral, para lograr conservar la identidad original de un pueblo. En este sentido hay que incorporar en el cuidado del ambiente la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas (tradiciones y practicas), entendiendo que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico y dinámico en el tiempo, y requiere el continuo protagonismo de los actores sociales.

c.- Ecología de la vida cotidiana

“Para un autentico desarrollo hay que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana y esto implica analizar el espacio donde transcurre la existencia de las personas. Los escenarios que nos rodean influyen en nuestro modo de ver la vida, de sentir y actuar”, dice Francisco. En la vida cotidiana, en el lugar de trabajo, en el barrio, usamos el ambiente para expresar la identidad, cuando el ambiente se encuentra contaminado, desordenado, caótico nos lleva a una relación hostil con el ambiente. Dada la relación entre el espacio y conducta humana, el diseño de edificios, barrios, espacios público y ciudades requieren del aporte de disciplinas que permitan entender el simbolismo y el comportamiento de las personas. Hay que velar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia dentro de la ciudad que nos une y contiene.  Es importante integrar a las ciudades para que todos nos habitantes tengan una visión de conjunto, en este sentido el ordenamiento territorial, la planificación en el crecimiento de las áreas rurales como urbanas, el diseño de las viviendas y las vías de comunicación, en especial el transporte juegan un papel preponderante.

d.- El principio del bien común

La ecología integral es inseparable de la noción del bien común, como rol central y unificador, presupone el respeto de la persona humana con derechos básicos e inalienables. También proclama el bienestar social y el desarrollo de diversos grupos intermedios como la familia, de interés o afectados, requiere de la paz social, la estabilidad y la seguridad de un cierto orden. Hoy en día con tantas inequidades y con cada vez más personas excluidas del sistema, el bien común se convierte en un llamado a la solidaridad y en una opción urgente por los más pobres.

e.- Justicia entre las generaciones

No puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional, de modo tal que la noción de bien común incorpora a la generaciones futuras, debemos considerar cómo dejaremos el planeta a las generaciones que vendrán, esto redirecciona las políticas públicas que se deben tomar en consecuencia, inyectando otra lógica y otra perspectiva de la problemática actual. El don gratuito que recibimos por la gracia del creador no puede ser considerado desde la perspectiva netamente utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual y temporal, debemos incorporar la variable de justicia, dado que lo que heredamos también les pertenece a las generaciones venideras. Qué ambiente? que mundo queremos dejar a quienes nos sucedan? y con qué valores? El ritmo del consumo, del desperdicio y la alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de manera que el estilo de vida actual es insostenible y terminará en catástrofe como de hecho ya está ocurriendo en varias regiones. Tenemos el compromiso de actuar ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar consecuencias aún peores.

Finalmente pone a disposición líneas de orientación y acción, en función de las propuestas de trabajo y a la luz de la evolución de la política internacional, poniendo énfasis en los siguientes instrumentos:

1.- Dialogo sobre el medio ambiente

2.- Dialogo hacia nuevas políticas nacionales y locales

3.- Dialogo y transparencia en los procesos decisoriales

4.- Política y economía en dialogo para la plenitud humana

5.- Las religiones en el dialogo con las ciencias

“Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos”, dice el papa Francisco, para lo cual  se necesita el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida, propone apostar por otro estilo de vida, educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente, la conversión ecológica, el gozo y paz, amor civil y político, signos sacramentales y descanso celebrativo, la trinidad y la relación entre las criaturas.”

En conclusión pareciera que todo se resume paradójicamente en un volver, volver a los principios, a los valores, a la esencia del hombre, a creer en el ser superior que nos espera y observa, sin antes claro, doblar las rodillas ….

2 Crónicas 7:14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

 

(*) Fundación Cambium

 

Fuentes consultada:

Carta Encíclica Laudato si’, mi’ Signore del Santo Padre FRANCISCO, sobre el cuidado de la casa común.

Publicada el 18 de junio del 2015, el texto consta de 192 páginas y 6 capítulos: «Lo que le está pasando a nuestra casa», «El Evangelio de la creación», «La raíz humana de la crisis ecológica», «Una ecología integral», «Algunas líneas orientativas y de acción» y «Educación y espiritualidad ecológica»



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