Reflexión del Pastor Guillermo Decena: El Cielo

Reflexión del Pastor Guillermo Decena: El Cielo

La Biblia habla del cielo por ejemplo en Apocalipsis 21:9-23

¿Dónde está el cielo?

Nadie sabe dónde está. Todo lo que sabemos es que está mucho más allá de nuestro planeta, de nuestra galaxia y del universo conocido por el hombre. Para algunas personas quizá esta no sea una respuesta satisfactoria, y por eso llegan a la conclusión de que el cielo no existe. Pero eso es un error. Porque el hecho que no sepamos la ubicación de X cosa no quiere decir que esta no exista.

En Salmos 53:2 dice: “Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido que buscara a Dios”. En este versículo podemos ver que aunque no sepamos la ubicación del cielo, podemos decir que es un lugar específico. Además, la Biblia nos dice cómo llegar a él. Jesús nos dice en Juan 14: 6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

La siguiente pregunta que nos hacemos referente al cielo es… ¿Cómo es el cielo?

1-EL CIELO ESTÁ SIEMPRE CRECIENDO

El cielo va a ser un lugar glorioso, excitante y esplendido, tanto por lo que habrá ahí, como por lo que no habrá. La Biblia dice que, “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1° Corintios 2: 9).

En Job 11: 7-9 se lanza una pregunta: “¿Crees que puedes llegar a conocer los secretos del Dios todopoderoso? ¡Nunca podrás llegar a conocerlos! ¡Son más altos que los cielos, más profundos que el sepulcro, más extensos que la tierra y más anchos que la mar!” En realidad nadie tiene una idea exacta, ni siquiera cercana de cómo serán las cosas en el cielo. Pero la Biblia nos da cierta información que es importante saber acerca del cielo.

¡ESTAMOS LIMITADOS EN LA TIERRA POR ESO DEBEMOS PRENDERNOS DEL REINO DE DIOS PARA EXPANDIRNOS CONSTANTEMENTE! (Ver Apocalipsis 21:9-22:5).

2- LOS MUERTOS ESTÁN VIVOS

(Ver Lucas 20:37-38) No podemos desvincular la supervivencia del alma, de la resurrección de los cuerpos. Ambas están íntimamente relacionadas. Debemos entender que hemos sido creados para Dios.

Dios les advirtió a Adán y Eva, que el día que ellos lo rechazaran, “ciertamente” morirían (Génesis 2:17). Como sabemos, ellos sí desobedecieron, pero no murieron físicamente; sino que espiritualmente. Dentro de ellos murió la vida espiritual que había conocido, la comunión con Dios, la libertad de gozar de Su presencia, la inocencia y pureza de sus almas, todo se acabó. Adán fue maldito con una existencia completamente carnal. En la actualidad, el hombre sin Dios, aún funciona en una existencia terrenal. Como tal, aún puede parecer feliz; hay goce y placer en esta vida. El placer por el placer mismo, es señal de confusión interior; sin embargo, ésta es la fachada de felicidad. Los buscadores de placeres a través de la historia, han encontrado que las diversiones temporales de la vida dan paso a una desesperación más profunda.

El rey Salomón se entregó a la búsqueda de todo lo que este mundo tiene que ofrecer, y escribió sus resultados en el libro de Eclesiastés. Descubrió que el conocimiento, por sí mismo, es vano (Eclesiastés 1:12-18) el placer y la riqueza son vanas (2:1-11), el materialismo es vanidad (2:12-23), y las riquezas son efímeras (capítulo 6). Salomón concluyó que la vida es un regalo de Dios (3:12-13) y que la única manera sabia de vivir es temiendo a Dios, respetándolo (12:13-14).

Jesús enfatizó este punto cuando dijo en Mateo 4:4 “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. No es el pan (material) sino la Palabra de Dios (lo espiritual) lo que nos mantiene vivos. El hombre sólo puede encontrar vida y plenitud cuando reconoce a Dios.

Sin Dios, el destino del hombre es la muerte. Cuando su vida física se acabe, él enfrentará una muerte continua, la eterna separación de Dios. En la narración de Jesús sobre el hombre rico y Lázaro (Lucas 16:19-31), el hombre rico vive una vida llena de comodidades sin pensar en Dios, mientras que Lázaro sufre toda su vida, pero conoce a Dios. Es después de la muerte, que ambos hombres comprenden la gravedad de las decisiones que tomaron en vida.

El hombre rico “alzó sus ojos, estando en tormentos” (16:23) en el infierno. Él se dio cuenta, demasiado tarde, de que hay más en la vida que la satisfacción de los ojos. Mientras tanto, Lázaro era confortado en el paraíso. Para ambos hombres, la corta duración de su existencia terrenal palideció en comparación con el estado eterno de sus almas.

Dios ha puesto el sentido de la eternidad en los corazones (Eclesiastés 3:11), y ese sentido del destino eterno sólo puede encontrar su realización en Dios mismo, Dios hizo a sus hijos para vivir eternamente con Él.

El cuerpo, es algo que utilizamos en la vida para tener experiencias pero que cuando ya ha cumplido su objetivo hay que abandonarlo.

3-¿CÓMO ES EL CIELO?

La Biblia nos da información que es importante saber acerca del cielo. Entre ellas cinco cosas que no estarán presentes y que hacen del cielo el lugar ideal para vivir eternamente.

– No habrá más ENFERMEDADES

1° Corintios 15: 53 “Dios cambiará estos cuerpos nuestros, que mueren y se destruyen, por cuerpos que vivirán para siempre y que nunca serán destruidos”.

Nuestros cuerpos serán perfectos como el de Jesús después de su resurrección. 1° Corintios 15: 48 “Todos los que vivimos en esta tierra tenemos un cuerpo como el de Adán, que fue hecho de tierra. Todos los que viven en el cielo tienen un cuerpo como el de Cristo”.

– No habrá más TRISTEZA

La Biblia dice que Dios dijo que personalmente “Enjugaré toda lágrima de los ojos de [sus hijos]”. Y es que Dios conoce tu dolor, Él sabe todas aquellas circunstancias por las que vos has tenido que pasar en la vida. Él las conoce a la perfección. Pero cuando llegues al cielo ya no habrá más tristeza. Todas esas cosas que aquí y ahora existen que te causan o tienen el potencial de causarte tristeza y dolor ya no existirán en el cielo, ¿no es eso maravilloso?

-No habrá más SUFRIMIENTO

La Biblia dice que “ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor”. Todas aquellas cosas que te producen sufrimiento desaparecerán para siempre. En el cielo no habrá nada que le cause sufrir a los hijos de Dios.

-No habrá más PECADO

La Biblia nos dice que en el cielo “No entrará… ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira….” Apocalipsis 21: 27. No habrá más pecado porque el diablo no estará en el cielo. Y un lugar sin pecado es un lugar perfecto. Estoy deseoso por vivir en un lugar donde finalmente no exista nada que cause arrepentimiento. ¡Todo será perfecto! Será un lugar mucho más divertido y mucho más hermoso donde vivir.

-No habrá más MUERTE

En el cielo nunca moriremos. Todos seremos inmortales. Apocalipsis 21: 4-5 “y no morirán jamás. Tampoco volverán a llorar, ni a lamentarse, ni sentirán ningún dolor, porque lo que antes existía ha dejado de existir.» 5 Dios dijo desde su trono: « ¡Yo hago todo nuevo!»”.

A nadie le gusta pensar en la muerte. Todo el mundo le teme porque la muerte es una de aquellas cosas que más le produce a uno dolor. El apóstol Pablo nos dice que “cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”.

Ahora, la siguiente pregunta es…

¿CÓMO LLEGO AL CIELO?

Jesús dijo en Mateo 7: 13-14 que “ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo hallan”.

Pero el deseo de Dios es que nadie quede fuera del cielo y por eso envió a su Hijo Jesús para que ofreciera su vida en sacrificio sustitutivo por todos, Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Ver también Juan 14:1-6).

Por eso lo que debemos hacer para llegar al cielo es arrepentirnos de lo que hemos hecho mal y pedirle a Jesús que venga a vivir en nuestro corazón como único y suficiente Salvador, esto es lo que enseña la Palabra de Dios en Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. O también Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.

Cuando puedas tener esa relación con Jesús, tu vida comenzará a cambiar y el Espíritu Santo te guiará en todo momento, es lo que nos dice Juan 14: 23-27 “23- Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él… 26- Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. 27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.

De ahí en más como hijo de Dios, comenzarás a vivir esa vida abundante de bendición y victoria que Dios quiere que vivas!

Que tengas una semana bendecida y Dios te sorprenda gratamente en todas las áreas de tu vida!

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles y domingos 20 horas, a través de http://cfceldorado.org/



Quizás tambien le interese...

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE