De Oca en Oca

Las buenas noticias llegan. Así dice el slogan de OCA, que esta vez parece haberse hecho realidad para la propia empresa. AFIP acaba de anunciar que será posible para la empresa de correos saldar el total de una deuda de $3700 millones, lo que le permitirá a su vez renovar su licencia postal.
Hasta acá los puros hechos, que responden sin duda a una necesidad política del momento: en medio de una escalada entre el gobierno y Hugo Moyano, favorecer a OCA, que emplea a 7000 afiliados del gremio de Camioneros, podría aliviar un poco las tensiones. Es verdad que se barajaban otras alternativas, más beligerantes, pero el gobierno, que viene con muchos pendientes , prefirió evitarlas.
El análisis político acá está bastante claro, pero me parece que está incompleto si hablamos sólo de las causas de este momento en lugar de hablar de sus consecuencias. Y no se trata solo de este caso puntual.
Hace poco, precisamente, mencionaba en una nota que el correo ya no vive de entregar cartas de amor ni de resúmenes de tarjetas . Los medios de comunicación están cambiando, y con ellos cambia toda nuestra vida y nuestras instituciones. Es un proceso que avanza, nos guste o no.
Hace un siglo, la gente se escandalizaba porque las heladeras, que empezaban a venderse en masa, iban a dejar sin trabajo a los vendedores de hielo. La innovación llega de todas formas. Y no tiene que ser catastrófica, al menos no si estamos bien preparados para aprovecharla.
La tecnología sin duda es un desafío. Hace poco, anunciaron que Buenos Aires podría implementar un sistema de inteligencia artificial para controlar sus semáforos. A partir de los flujos de tránsito detectados, el sistema controlaría la duración de cada luz roja o verde para evitar los embotellamientos. Todo esto en décimas de segundo, mediante cálculos que a una persona le llevaría mucho tiempo realizar.
Los cambios de paradigma nos dan oportunidades, nos ahorran tiempo, pero a nosotros nos toca decidir para qué vamos a usar ese tiempo. Y sobre todo, cómo vamos a seguir siendo relevantes y productivos en un mundo en que la tecnología hace cada vez más milagros. Las empresas y los políticos no están exentos de esta pregunta.
Por ejemplo esta mañana quise desayunar en un restaurante muy conocido de Cariló. Eran las 9:00 y no había té, ni medialunas, ni pan para tostadas así que me tome un café negro y me fui . Mientras tanto, iba pensando en que seguramente el dueño montado en el pensamiento negativo se queja que los consumos fueron pocos este verano y la gente se fue a Brasil Chile etc .. el restaurante se había perdido una pequeña oportunidad de venderme algo más y los Argentinos de ser más eficientes .
Somos un país de las oportunidades perdidas. A veces por desidia. A veces por no decidirse a dar el salto en el momento justo. O por no ver la oportunidad donde la había.
Todo se trata de cómo interpretamos los momentos que nos toca pasar. La dirigencia de OCA, por ejemplo, podría simplemente saldar su deuda y seguir como hasta ahora. O podría, en cambio, ver esta resolución como lo que es: una oportunidad extraordinaria para avanzar y reinventarse. En resumen: ¿van a volver a entregar cartas de amor, o a pensar en un nuevo papel a cumplir en una nueva sociedad?
Si toman la decisión correcta seguramente no sufrirán tantos empleados ,seguramente unos pocos quedarán lamentablemente en el camino …
Las buenas noticias llegan, el único problema es que lleguen demasiado tarde.

(*) Magister en Comunicación y Marketing político Universidad del Salvador.

Postgraduate Business and Management. Universidad de California Ext. Berkeley, EEUU.

Director de Buenos Aires Comunicación, BAC



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