Avanzan las gestiones para formalizar el paso del lado brasilero en Comandante Rosales

Avanzan las gestiones para formalizar el paso del lado brasilero en Comandante Rosales

El intendente de San Pedro Miguel Do Santos, dijo en Radio Libertad que hace unos días estuvieron reunidos con su par de San Miguel Do Oeste y el gobernador de Santa Catalina, para aunar criterios en el pedido de habilitación formal del paso fronterizo utilizado tanto por argentinos como brasileros. Es que si bien del lado argentino hay un puesto de migraciones y se puede registrar la salida del país, del otro lado no hay tal organismo por lo que los viajeros deben ir hasta Dionisio Cerqueira.

Miguel Do Santos, intendente de San Pedro, en Radio Libertad.

 

La realidad es que el puente “Paso Rosales” sobre el río Pepirí cuenta con una infraestructura para el cruce vehicular pero la falta de controles migratorios del lado brasileño, falencia que impide su uso legal. Las autoridades municipales brasileñas de esa zona piden por la habilitación desde hace tiempo y esta vez hay reuniones en Brasilia sobre el tema.

 

Según contó Do Santos lo que buscan es un pleno apoyo de las autoridades de la región para apuntalar el pedido del gobernador catarinense ante Michel Temer, quien dicen está al tanto de la situación. “Nosotros tuvimos una reunión con las autoridades y en los próximos días tendremos otro nuevo encuentro con el mismo fin. Apuntalar el pedido porque también hemos solicitado el acompañamiento de nuestros diputados y senadores”, añadió el Alcalde de San Pedro.

 

Dijo que se trata de un  interés compartido en ambas márgenes del río ya que no solo hace a la vida cotidiana de los habitantes sino que en temporada de vacaciones es una alternativa viable para acceder a las playas de Brasil. Remarcó que por el sitio se puede salir legalmente del país pero que no se puede registrar el ingreso a Brasil y que para ello se debe ir hasta Dionisio Cerqueira.

 

Burocracia brasileña impide ahorrar 300 kilómetros hacia las playas

 

La historia de la integración argentina brasileña tiene muchos hitos. El del puente “Paso Rosales” sobre el río Pepirí construido en la década del 90 es épico. Cuenta con una infraestructura para el cruce vehicular pero la falta de controles migratorios del lado brasileño impide su uso legal. Las autoridades municipales brasileñas de esa zona piden por la habilitación del cruce pero la burocracia demora este sueño de integración.

Para llegar al puente por el Paso Rosales hay que tomar la ruta nacional 14 y al llegar a San Pedro se debe tomar la ruta provincial 16 hasta el paraje “7 Estrellas”. Luego se debe seguir por la ruta provincial 27. El trayecto está totalmente asfaltado, las rutas (nacionales y provinciales) son nuevas y cuentan con toda la señalética necesaria. Además el último tramo tiene el plus de recorrer parte de la biosfera de Yabotí en lo mejor de la selva paranaense.

 

 

Este camino es apto para automóviles, pero el puente internacional no está habilitado para la circulación de camiones. De ser utilizado significa un ahorro de más de 150 kilómetros en el recorrido hacia las playas brasileñas. Por ello está siendo elegida por muchos turistas misioneros o que pasan por la provincia para ir al vecino país.

Una vez que el viajero llega al paraje Rosales, está el puesto de control de Migraciones y Aduana Argentina, instituciones que junto a Gendarmería Nacional controlan la cabecera. El puesto de control está habilitado las 24 horas todos los días y ahí se hacen todos los controles de salida del país.

El problema surge en el lado brasileño del puente, donde solo hay un control del CIDASC (Compañía integrada de desenvolvimiento Agrícola de Santa Catarina) que fiscaliza que no ingrese ningún producto de origen animal ni vegetal a tierras brasileñas.

Al no existir un control adecuado, quien quiera ingresar al Brasil por este paso fronterizo no tiene la posibilidad de hacer los trámites legales del ingreso. Si desean hacerlo deben recorrer más de 90 kilómetros hasta Dionisio Cerqueira, con lo que se pierde la distancia acortada. En el caso que no conozcan esta realidad, los turistas solo siguen camino por la ruta BR 282 hasta San Miguel do Oeste y de ahí avanzan hasta Florianopolis, recorriendo la región central del estado de Santa Catarina. Las autoridades de la policía Civil brasileña saben de este inconveniente legal, pero muchas veces hacen la vista hacia otro lado, o recomiendan al turista a viajar a Dionisio Cerqueira a hacer el trámite de ingreso.

En San Miguel Do Oeste hay una oficina de la “Receita Federal” ente encargado de los controles migratorios y fiscales en Brasil. Pero esta oficina lo que hace es el control fiscal interno de las empresas y aclaran que los trámites fiscales de ingreso al país se hacen en esa región, solo en Dionisio Cerqueira.

El inconveniente surge cuando el turista requiere atención médica o policial durante su estadía en el Brasil. Ahí sale a la luz que su situación es “ilegal” ya que no tiene la documentación del ingreso al país, por lo que es proclive a ser multado y en el caso de la atención médica, muchas veces no puede obtenerla.

 

El Puente Internacional Comandante Rosales es un puente carretero de 102 metros de longitud sobre el Río Pepirí Guazú que une la Provincia de Misiones (Argentina) y el Estado de Santa Catarina (Brasil). No existen localidades en las cabeceras del puente, siendo las localidades más cercanas el paraje “7 Estrellas” del lado argentino y Paraíso del lado brasileño; las localidades de importancia más cercana son São Miguel do Oeste y San Pedro.

El puente vincula la Ruta Provincial 27 en Misiones, que empalma con la RN 14 (previo enlace con la ruta provincial 16); con la prolongación de la BR282 desde São Miguel do Oeste en Santa Catarina. Esta vinculación permite acortar en 150 km la llegada a la ciudad brasileña desde Argentina, considerada como la puerta de entrada a la Ruta de las Playas.

En el lado brasileño, a principios del año 2010, la ruta BR 282 desde Paraíso a la frontera, ya se encontraba totalmente asfaltada, finalizando el asfalto al final del puente sobre la costa argentina. En tanto la ruta 27 fue asfaltada por la Dirección Provincial de Vialidad, trabajo realizado por la empresa JCR hace dos años.

En realidad, para ambas naciones, el nombre oficial es Puente Internacional “Pepirí Guazú – São Miguel do Oeste”, aunque exista en el puesto de control sanitario brasileño, un cartel que dice en portugués “Puente Internacional Río Pepiri Guaçu – Límite Argentina-Brasil” y del lado argentino, un cartel dice “Paso Internacional Pepirí Guazú”. El nombre de “Paso Rosales” es dado por el Grupo de Gendarmería Nacional Argentina, que depende de la Sección “San Pedro” de esa Institución, cuyos integrantes cumplen funciones de control en conjunto a las autoridades aduaneras y migratorias.



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