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Francisco y la dignidad del menor en el mundo digital

 

En pocos días, Francisco habló a los participantes del Congreso sobre “La dignidad del menor en el mundo digital”, y a los participantes de la Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones organizada por  la (ITU), creada en 1865, dependiente de las Naciones Unidas.

En sus palabras mencionó al reconocimiento y la defensa de la dignidad de la persona humana como el principio y el fundamento de todo orden social y político legítimo. Concepto que la Iglesia reconoció en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (1948) como “una piedra miliar en el camino del progreso moral de la humanidad” (cf. Discursos de Juan Pablo II en la ONU, 1979 y 1995).

Dignidad y derechos de los niños que deben ser protegidos por los ordenamientos jurídicos como bienes extremadamente valiosos para toda la familia humana según : (cf. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nn. 244-245).

Exhortó a dedicarnos a proteger la dignidad de los niños con ternura pero también con gran determinación, luchando con todas las fuerzas contra esa cultura de descarte que hoy se manifiesta de muchas maneras en detrimento sobre todo de los más débiles y vulnerables, como son precisamente los menores. Debemos educarlos con amor, al estilo de Don Bosco: ”no basta amar a los niños, es preciso que ellos se den cuenta que son amados”.

Admirados ó fascinados por el maravilloso potencial tecnológico de la 4ta. Revolución industrial y su materialismo tecnocrático podemos asimismo preguntarnos si nuestros contemporáneos serán capaces de conducir los procesos que están en marcha, y si harán lo suficiente para tenerlos bajo control. Una gran cuestión existencial que Francisco alerta a la humanidad de hoy frente a los diversos aspectos de la crisis global, que es al mismo tiempo ambiental, social, económica, política, moral y espiritual expuesta en su Encíclica Laudato Si.

El nos aconseja a concentrar la atención sobre el futuro de la familia humana, que implica la protección de la dignidad de los jóvenes, su crecimiento saludable con alegría y esperanza.

A reencontrar la sensibilidad para las diferentes edades de la vida, especialmente las de los niños y los ancianos, y a trabajar todos juntos para tener siempre el derecho, el valor y la alegría de mirar a los ojos de los niños de todo el mundo teniendo en cuenta la identidad y la diferencia de género.

A lograr una comunicación constructiva, que rechace los prejuicios contra los demás, y fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza. Expresando su esperanza de que la tecnología de las telecomunicaciones pueda llegar a promover la dignidad de cada persona, especialmente en los sectores más pobres y marginados de la sociedad.

Recemos por Francisco, y por un mundo fraternal donde a pesar de las divergencias y discrepancias se pueda vivir en paz.

 

(*) Ex Alumno Salesiano

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