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¿Qué es el hígado graso y qué aspectos de la alimentación se deben cuidar?

En los últimos años, la esteatosis hepática o más comúnmente llamado “hígado graso”, se ha vuelto una enfermedad muy frecuente en los adultos. El trastorno puede producirse por causas de diversos tipos, entre las más comunes se encuentran una mala alimentación, sobrepeso y obesidad, diabetes, colesterol elevado, sedentarismo, consumo de alcohol y estrés.

Generalmente este trastorno hepático no presenta síntomas en quienes lo padecen, es por ello que, en la mayoría de las veces, cuando se lo detecta ya se encuentra bastante avanzado. No obstante, tiene tratamiento.

En lo que respecta a los aspectos nutricionales de este trastorno, las principales cuestiones a tener en cuenta son:

  • Se debe lograr un peso saludable, es decir que si hay sobrepeso u obesidad se debe reducir gradualmente el peso.
  • Disminuir los valores de colesterol total en sangre, como así también los triglicéridos.
  • Mantener valores de glucemia normales o disminuirlos si se encuentran elevados, ya sea en una resistencia a la insulina o diabetes.
  • Aumentar la práctica de actividad física regular para favorecer los objetivos nombrados anteriormente, como así también el control del estrés.
  • Mejorar la calidad de la alimentación a través de:
  • Aumento del consumo de frutas y verduras frescas y cocidas, al menos 4 porciones diarias.
  • Disminuir el consumo de frituras y salteados.
  • Evitar alimentos con alto contenido en grasas saturadas como embutidos, chacinados, cortes de carnes grasos, vísceras, grasa de cerdo o vacuna, piel de pollo, etc.
  • Evitar el consumo de manteca, margarina y crema de leche, prefiriendo aceites vegetales crudos, como oliva, canola, girasol alto oleico, en pocas cantidades, para favorecer la disminución de colesterol y triglicéridos.
  • Preferir carnes blancas, como pollo y pescados.
  • Elegir lácteos descremados en lugar de enteros.
  • Preferir cereales integrales o con salvado de trigo o avena para aumentar el consumo de fibra.
  • Disminuir el consumo de azúcares, mermeladas, helados, miel, dulces, etc.
  • Eliminar el consumo de bebidas alcohólicas.

Como podemos observar el principal objetivo en el tratamiento de la persona que padece hígado graso es llevar una alimentación saludable, disminuyendo el sedentarismo y controlando el estrés. Si bien, no es fácil lograrlo de un día para el otro, es posible realizarlo mediante pequeños esfuerzos diarios de manera que mejoremos la calidad de la alimentación, como así también, la calidad de vida de quienes lo padecen, evitando complicaciones posteriores de daños en el hígado que pueden ser irreversibles.

Cabe destacar que si una persona padece otros daños a nivel hepático con síntomas digestivos debe modificar su dieta, debido a que la misma se debe adecuar a disminuir las complicaciones presentes. Estas son recomendaciones generales, siempre se debe consultar a un profesional para realizar un plan adecuado a las necesidades de cada paciente.

Lic. Romina Krauss

M.P. n° 147

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