“No tengo tiempo”, la gran excusa

Pablo, Lorena, Diego, Mariela, Roberto, Marcos, Patricia, Cecilia, Verónica o Norma… no importa cómo te llames, qué edad tengas, o de qué contexto vengas la excusa de todos y cada uno para no hacer lo importante es: “no tengo tiempo”. Mi pregunta entonces es ¿hasta cuándo?

Ya sea que se trate de grupos que participan de nuestros entrenamientos, personas que llegan individualmente a Coaching, o  conocidos la excusa que suena de fondo hasta el hartazgo es esa “no tengo tiempo”, ergo “no puedo”. Mi respuesta silenciosa, y otras tantas emitida visceralmente es hasta cuándo vamos a seguir escondiéndonos detrás del “no tengo tiempo” para hacer espacio a lo que realmente nos importa.

Algunas personas se llenan de actividades inútiles para matar el tiempo y no arrancar, posponen una y mil veces lo que dijeron que en algún momento iban a iniciar. Procrastinan, y pareciera que mirar tele, revisar unas 200 veces al día Instagram o Facebook no sólo es urgente, si no ultra mega importante. Para algunos, cuestión de vida o muerte. Y permanecen ahí dando vueltas en lo mismo de siempre, prendidos a la pantalla, sobresaltados al menor estímulo de luz o sonido que señala una notificación, llamada, guiño, me gusta, emoticón o mensaje de las redes sociales.

En otros casos, las personas deambulan de un lado a otro, de aquí para allá, en una, dos o tres actividades al mismo tiempo sin estar verdaderamente en ninguna. Profesionales, empresarios, empleados, con o sin trabajo fijo, con o sin empleo eligen transitar las horas a los saltos, y cuando llega la noche pasó un día más de haber hecho lo mismo que ayer, nada absolutamente nada que fuera importante.

Cómo pasar entonces de la excusa colectiva “no tengo tiempo” a “encontrar tiempo, espacio y lugar” para poner en marcha acciones, proyectos que nos movilizan, nos llenan de energía y vitalidad. Comparto algunos tips de PNL (Programación Neurolingüística) y Coaching que fui aplicando en mi vida, y que practicamos a diario con las personas a las que entrenamos.

 

ENCONTRAR LA INTENCIÓN POSITIVA

Preguntate para qué posponés; qué ganás haciéndolo; te protegés o te motivás haciendo otras actividades en vez de hacer las que realmente son importantes. Las respuestas que encuentres a estas preguntas son claves, porque todos los comportamientos ya sean funcionales o no a nuestros objetivos tienen algún sentido, razón de ser. Cuando conoces la intención positiva, es importante tenerla en cuenta para instalar un nuevo comportamiento más funcional a tu objetivo.

 

DESENFOCAR PARA HACER FOCO

En segundo lugar podrías preguntarte qué cosas necesitas hacer menos, y qué otras necesitas hacer más. Qué deberías hacer diferente para poder accionar lo que realmente es importante y hacer foco.

 

ACCIONÁ EL CAMBIO

Lo más importante para generar el cambio es que puedas cada día dar un pequeño paso. Para lograrlo podrías preguntarte qué pequeña acción sería importante que hicieras en las próximas 48 horas para ponerte en marcha, y comenzar a hacer de tu tiempo algo valioso.

Por último, no te des por vencido antes de iniciar cualquier cambio. Recordá siempre que “un viaje de mil millas comienza con un solo paso”. Animate, el tiempo está en tus manos.

 

 

@soljoulia

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