Condenan al Estado nacional a indemnizar a una víctima de la dictadura

Condenan al Estado nacional a indemnizar a una víctima de la dictadura

La Justicia Federal de Chaco condenó al Estado nacional a indemnizar a la ex presa política María Teresa Presa, declarando imprescriptible la acción resarcitoria. El abogado patrocinante de la víctima, Armando Barrionuevo, confirmó el fallo calificó el fallo como un precedente importante a nivel país. “No se trata de una “pensión” graciable del Estado Nacional, sino una condena a este por daño psicológico y moral al pago de una indemnización en sede contenciosa administrativa”, aseguró.

Presa fue detenida el 16 de abril de 1976, embarazada de cinco meses, con su compañero, Manuel Parodi Ocampo; en la Brigada fueron sometidos a un verdadero calvario, juntos y por separado. Ella vivió para contarlo, a él lo fusilaron en la Masacre de Margarita Belén. El hijo de ambos presenció el testimonio de la ex detenida en la sede del Tribunal Oral Federal de Resistencia en uno de los juicios por la Verdad.

“Nadie que haya pasado por ahí no fue torturado. Las torturas no paraban. Si existe un infierno, fue la Brigada” relató María Teresa Presa al promediar su testimonio. Cabe destacar el tono tranquilo, casi tímido, con el que la ex detenida contó los hechos aberrantes que le tocó sufrir y presenciar según una crónica del Diario Chaco, de Resistencia. Pudo identificar a Gabino Manader, Cardozo (fallecido), Meza, Marín, Silva Longhi, “era muy pegador”, a Rodríguez Valiente, al coronel Alcides Larrateguy (fallecido),  y al teniente Patetta (“asiduos visitantes a la Brigada”). Recordó a “un tal Capitán Montiel, de pelo negro peinado con gomina, de traje, daba impresión de tener cierta formación, estatura mediana, siempre empezaba los interrogatorios con tono suave y los terminaba muy exaltado” Respecto de la jerarquía de mando precisó que “Thomas daba las órdenes, Silva Longhi también, y Manader era otro que mandaba”.

Cuando llegó a la Brigada la confinaron primero en la “Sala Negra” y luego en un calabozo en la parte superior del edificio. “En la sala negra había mucha gente, y gritos por la tortura de la sala contigua. Un señor tocaba el acordeón, le decían Marín, nos hacía bailar mientras tocaba y al que dejaba de hacerlo le pegaba” contó. Allí escuchó el llanto de un bebé, (luego supo que se trababa del niño de Nora Valladares) y una voz, la de Manader que decía “Si no hablás, le vamos a dar a tu bebé”.

En otra oportunidad se topó con Valladares, cuando las trasladaron los calabozos de la misma Brigada; “Nora apenas podía caminar,  estaba como quemada con ácido,  con la cabeza muy lastimada, y no podía tragar la comida” Por ello en una ocasión la testigo tuvo que masticar el mendrugo con el que los alimentaban y luego ponérselo en la boca. También vio a Graciela de la Rosa, embarazada, y fue alojada en un sótano donde había de gente vendada, encimados unos sobre otros, entre quejidos y lamentaciones de dolor. “Me daba la impresión de que varios habían sido quemados” afirmó. Ella misma sufrió quemaduras: “Me quemaron los pechos con una pava, o plancha, no sé que fue porque estaba vendada, recuerdo que sonaba un acordeón, me levantan el camisón y me queman” .También relató que una vez Manader la juntó con Manuel Parodi Ocampo, su esposo, desahuciado por la tortura al punto de no dar cuenta de ella, por lo que con tono burlón Manader le decía: “No la conocés, saludala a tu señora”.

A fines de agosto la trasladaron al hospital ante la inminencia del parto que llevaba a cuestas. “Cuando llegué me pidieron que me bañara antes de anteverme porque mi olor era insoportable”. Luego de tener a su hijo el director del hospital habló con el coronel Larrateguy y le dijo que no estaba en condiciones de regresar dado su desmejorado estado físico producto de los golpes, y las condiciones infrahumanas de detención.

El 19 de octubre estando ya en la Alcaidía la trasladan a Devoto. En 1978 le hacen un Consejo de Guerra, pseudo juicio en la órbita castrense; de ahí va a parar a la Cárcel del Buen Pastor y en año nuevo le dan la libertad vigilada. En ningún momento fue notificada de su situación legal. “Nunca me tomaron declaración .Me enteré de que tenía una causa en 1984, ya en democracia.”



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