Seguridad Vial: La responsabilidad es de todos

Quizá sea en vano hablar de estadísticas, llevamos ya muchos años observando a nuestra provincia de Misiones ubicarse en los primeros puestos cuando de N° de fallecidos en siniestros viales se trata, particularmente en Posadas venimos de un año (2016) de hechos que marcaron a nuestra sociedad a quienes vieron las impactantes imágenes en los medios y en las redes sociales de daños que jamás hubiéramos pensado ocurrirían fuera de las rutas y sin darnos cuenta comenzaron a ocurrir dentro del casco urbano de nuestra ciudad.

Deja de ser en vano cuando dichas cifras representan a personas cercanas, cuando tomamos contacto con la realidad de que el involucrado en un siniestro vial con desenlace final es un conocido o bien un familiar y es allí cuando consciente o inconscientemente nuestra actitud al tránsito modifica para bien, disminuimos la velocidad, respetamos las normas de tránsito, no consumimos alcohol (o disminuimos la dosis) al estar al mando de un vehículo, al menos por un tiempo.

Aún resuenan las tragedias en Av. Centenario, un domingo por la mañana donde un vehículo particular colisiona a un remis que aguardaba el semáforo con consecuencias trágicas para 2 personas, tragedia en Av. Quaranta donde una menor sin permiso de conducir colisiona con una motocicleta, falleciendo su conductor. Sobre el acceso Sur de Garupá donde la tragedia de Warenycia resonó en lo profundo de nuestra sociedad o bien, frente a la estación de Transferencia con la participación de un VW Vento que colisiona con otros 2 vehículos y como resultado 2 personas fallecidas, y quizá el más impactante sobre la Ex Ruta 213 donde en febrero, un VW Golf se llevó la vida de dos personas que abordaban un taxi y dejándonos de las peores imágenes vistas en la ciudad de Posadas.

Hoy día nos encontramos con conductores muchos más arriesgados y desafiantes a medida que pasa el tiempo, inclusive queriendo desafiar leyes de la física, entendiendo que si manejo un vehículo de alta gama soportará cualquier daño al que lo someta en un siniestro, o que el vehículo ingresará a la curva a la velocidad que yo decida, en días de lluvia andaré a más de 120 km/hr porque para ello tengo los mejores neumáticos o que importa si manejo 16 hs de corrido si con ello llegaré pronto a mis ansiadas vacaciones y aún el más grave, qué importa si consumo alcohol cuando estoy al mando de mi vehículo si es cuando mejor me siento y puedo ir rápido teniendo el total dominio.

Una vez ocurrido el hecho es el camino más corto culpar al otro, en las compañías de seguros el  90% de los asegurados que denuncian los siniestros entienden ser NO responsables, en los juzgados la responsabilidad civil no es asumida como tal sino que fue reemplazada por derecho de daños. Y en ese «culpar al otro» encontramos las mejores excusas, bien sabemos que el estado debe reforzar los controles – alcoholemia sobre todo – mejorar las vías de circulación, aumentar los profesionales en seguridad vial en las escuelas (se debe atacar desde temprana edad) Pero nada y nadie hace que nosotros al momento de tomar el control de un vehículo seamos los verdaderos responsables de llegar a destino sanos y salvos, sin ocasionar daños.

El siniestro menor (daños materiales) y que ocurre a diario es donde debemos trabajar día a día, sin usar el celular mientras conducimos, respetando las prioridades de paso, poniendo el pie sobre el pedal del freno en las encrucijada, respetando carriles de circulación o simplemente saliendo con tiempo de casa sin estar apurados.

El siniestro mayor (lesionados o fallecidos) y que ocurre cuando ciertos factores se juntan para desencadenar en las tragedias que no queremos, es donde debemos empezar a darnos cuentas que las leyes de la física son reales, no acelerar en las curvas, con una simple «mordida» de banquina vuelve a un vehículo incontrolable, no existe vehículo que frene yendo a más de 100 km/hr en menos de 50 metros desde que vemos el riesgo a evitar (tiempo de reacción + tiempo mecánico de frenos)

Esta semana una nena de 3 años viajaba junto a su madre, en la ciudad de Santa Fe, el vehículo colisionó en un daño material que podemos caratular como leve, la menor sufrió las consecuencias de que se activaron los airbags y ella no tenía el cinturón de seguridad puesto, ni mencionar su correspondiente sillita ya que iba en el asiento delantero. Al ingresar al Hospital de niños (Dr. Alassia) detectaron un gran riesgo de hemiplejia por daños en su quinta vértebra, y allí nos preguntamos, quien nos informa a nosotros que las bolsas de airbags salen del torpedo a una velocidad de 300 km/hr y que es el motivo principal por el cual los niños deben viajar en el asiento trasero, más allá de que en dichas plazas no son de gran magnitud las deformaciones que sufre el vehículo.

No es novedad lo que debemos hacer TODOS para que los siniestros viales disminuyan, o al menos sus consecuencias graves, o acaso es necesario que nos controlen que no debemos tomar alcohol si vamos a conducir? Al fin de cuenta es algo que todos sabemos.

Entiendo que jamás nos preguntamos en serio alguna vez: «y si el próximo soy yo?» ya que de esa manera sería todo diferente.

Licenciado en Ciencias Criminalística y Técnico en Seguridad Vial, Fernando Zacarías



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