Rastrean en Misiones a delincuentes que robaron una avioneta y luego se burlaron de policías correntinos

Rastrean en Misiones a delincuentes que robaron una avioneta y luego se burlaron de policías correntinos

La banda de ladrones que robó una avioneta en la provincia de Entre Ríos y luego tuvo un aterrizaje forzoso en los esteros del Iberá, en el interior de Corrientes, fueron rastreados hasta la ciudad de Posadas, Misiones, donde hubo una serie de allanamientos sin que fueran encontrados.
Se trata de cuatro peligrosos criminales que huyeron de Colonia Carlos Pellegrini tras ser rescatados después de varios días perdidos a la intemperie, de recibir asistencia sanitaria e inclusive haber engañado a la Policía local bajo la astuta idea de hacerse pasar como “turistas”.
Mientras los procedimientos continúan en procura de atrapar a los fugitivos, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Armada Argentina realizaron el rescate de la avioneta, la cual fue trasladada con un helicóptero desde la zona de humedales hasta la ciudad de Paso de los Libres para ser peritada y quedar a disposición de la Justicia Federal.
En la capital misionera la Policía realizó el registro de al menos dos inmuebles en los que se supone habitarían algunos de los miembros de la organización criminal.
De acuerdo a datos recabados por diario época, los allanamientos fueron en la Chacra 141 y 145, próximo a la intersección de las avenidas Martín Fierro y Eva Perón, a un par de cuadras del arroyo Mártires.
Los investigadores cuentan con cuatro nombres y apellidos. Tales identidades fueron dejadas por los prófugos ante autoridades de la comisaría de Carlos Pellegrini, quienes tomaron sus datos sin saber que estaban en presencia de asaltantes a su vez ligados, presuntamente, a una red de narcotraficantes.
La banda de malhechores estaría compuesta por dos argentinos y dos paraguayos, quienes tuvieron una actuación “de película” delante de médicos, policías y cuidadores de la fauna y la flora del Iberá.
La historia comenzó el 21 de febrero. Ese día sustrajeron un Cessna C-182, matrícula LV-HBB, del aeródromo de la ciudad de Victoria, en el Sur entrerriano. Tales ladrones habían contratado un vuelo privado con motivo de una “despedida de soltero” a un amigo al que llevaron para saltar en paracaídas. Sin embargo, se trataba de una puesta en escena. Una vez en el sector de hangares amenazaron a punta de pistola a un sereno y a dos pilotos.
Uno de los asaltantes sería un profesional de la aviación. Sólo así se entiende que no necesitaran llevarse a uno de los responsables de la avioneta robada y supieran cómo conducirla.
Desde aquel día no hubo más novedades de esa banda como tampoco de la aeronave, solamente rastreada hasta cercanías a la ciudad de La Paz, ya que los sistemas de posicionamiento colocados en la máquina dejaron de emitir señales.
Se presume que pocas horas, cuando los ladrones querían cruzar la provincia de Corrientes posiblemente hacia Paraguay, tuvieron un percance en pleno vuelo. Ahora se supo que a unos 40 kilómetros del casco de la estancia El Socorro, propiedad de la familia del magnate fallecido Douglas Tompkins, la avioneta terminó en tierra de manera brusca. Por el momento no se sabe si quedaron sin combustible o fue una falla mecánica.
En un sector de campo claro los delincuentes trataron de aterrizar pero como el terreno era un tanto pantanoso, con algo menos de medio metro de agua de profundidad, el vehículo hizo un breve recorrido antes de que la punta clavara contra el suelo y diera un tumbo hacia adelante hasta quedar con las ruedas para arriba.
El impacto causó distintos golpes a los cuatro hombres, quienes de igual manera lograron salir por su cuenta. Después, perdidos en medio de “la nada”, comenzaron a caminar.
Pasaron cuatro días hasta que a varios kilómetros del punto del siniestro fueron avistados por guardaparques. Nadie (excepto ellos) sabía del accidente aéreo. Entonces idearon un plan para no quedar al descubierto. Dijeron ser turistas que habían incursionado a un sector del Iberá donde con una embarcación sufrieron un incidente en el agua y naufragaron.
Lejos de levantar sospechas recibieron toda la ayuda necesaria. Fueron llevados en camioneta a Carlos Pellegrini con signos de deshidratación y alimentación casi nula. Allí comieron, descansaron, recibieron atención sanitaria en el hospital local e inclusive fueron identificados por la Policía, avisada de su presencia.
Los cuatro fueron sacados de Pellegrini por sujetos que llegaron en un vehículo. Desde entonces nada más se supo de ellos.

Fuente: diario Época



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