Escándalo en Viedma: Un juez preso por estar involucrado en fiestas sexuales con menores

Escándalo en Viedma: Un juez preso por estar involucrado en fiestas sexuales con menores

“Así es muy difícil defenderme”. El ex juez penal de Viedma Juan Bernardi (58) sabía que su situación era complicada en el juicio en su contra, acusado de un delito gravísimo. Y así fue, porque lo condenaron a cinco años de prisión efectiva por “promoción de corrupción de menores”. Un ex empleado suyo, Julio Antueque (34), recibió una pena de 12 años, al ser considerado un facilitador de la corrupción y prostitución infantil.

Bernardi y otros profesionales radicados en la capital de Río Negro, entre los que habría abogados y empresarios, habían sido denunciados en junio de 2014 por una vecina ante el entonces ministro de Desarrollo Social y hoy legislador provincial por el partido JSRN del gobernador Alberto Weretilneck, Ricardo Arroyo, como protagonistas de fiestas privadas en las cuales se involucraba a chicas de escasos recursos y situación de precariedad, la mayoría alojadas en centros de contención dependientes de la Provincia.

A principios de 2015, Arroyo llevó los crudos antecedentes a la Justicia rionegrina y quedaron sospechados el magistrado, el encargado de su chacra -Antueque- y un ex agente del ministerio de Desarrollo Social, Fabián Peralta. Este último, enterado de la denuncia y mortificado por la acusación que podría llevarlo a la cárcel, se ahorcó antes de que recibiera la notificación judicial.

El Tribunal, integrado por Ariel Gallinger, Carlos Mussi e Ignacio Gandolfi, dio por acreditado que Bernardi realizó “acciones consistentes en favorecer o determinar a una menor de 18 años a una situación de corrupción”. Según los magistrados, los numerosos testimonios recibidos durante el proceso dejaron en claro que el ex juez mantuvo sexo con menores a cambio de dinero. Para los jueces, se comprobó que hubo “tanto las relaciones sexuales con la menor víctima, como las oportunidades y el lugar en que ellas ocurrieron; así como el intercambio de dinero en contraprestación a ello”.

“Ha quedado acreditado con certeza que un grupo de niñas y adolescentes, de aproximadamente entre 13 y 20 años, todas ellas de sectores vulnerables y carenciados de nuestra ciudad, con hogares y familias con serios inconvenientes de integración, muchas de ellas institucionalizadas por el Estado durante prolongados períodos de tiempo, con graves problemas de adicción a diferentes estupefacientes, alcohol, pastillas y sustancias, eran sometidas sexualmente por personas que las duplicaban y triplicaban en edad, de acomodada situación económica y social, a cambio de dinero, zapatillas, bienes en general, y drogas, entre las cuales se encontraba la joven individualizada como víctima”, argumentaron.

En el marco de la investigación judicial se tomaron diversos testimonios a menores en Cámara Gesell y también a vecinos, funcionarios y familiares de las víctimas. En ellas el Tribunal encontró elementos sustanciales para condenar a Bernardi y Antueque. Aunque las menores desmintieron haber mantenido relaciones sexuales con ambos, para los jueces resultó obvio que sus palabras dejaban entrever una realidad mucho más compleja.

Una de las adolescentes a las que se les tomó testimonio a fines del 2015 aseguró que si bien había asistido a un asado junto con dos amigas a la chacra de Bernardi, lo hizo solo por compartir un almuerzo al que la invitó su “amigo” Antueque. Finalmente la chica, que en aquel momento tenía 17 años, relató también que desde los 15 ejercía la prostitución.

Otras chicas mencionaron reiteradas veces en Cámara Gesell los nombres de Bernardi, Antueque y Peralta. Algunas llegaron a referir fiestas en hoteles de la ciudad y el pago en dinero, drogas y objetos como zapatillas a cambio de sexo con adultos.

También hubo menores que, después de negar su vínculo con Bernardi, explicaron que tenían temor a denunciar a sus abusadores.

 



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