Crece la práctica de SUP Yoga sobre tablas en el Río Paraná: equilibrio y renovación de energías en el agua

A muchas maneras de buscar el bienestar. Pero para ello, a veces, hay que hacer frente a los miedos y prejuicios internos para alcanzarlo, y ser un poco audaces. Las profesoras de Arandú Porá Estudio de Yoga, María José Pérez Shubert y Clarice Neves, generaron esta temporada de verano en Posadas una propuesta innovadora para trabajar en ello, creando un espacio para desarrollar clases de yoga en tablas de surf y sobre el Río Paraná, una disciplina conocida como SUP Yoga + Río.

“Nos encontramos en un medio natural como el agua y su entorno, la arena, el sol, el viento, la temperatura y el resto de todos los componentes que nos rodean. Nos toca tener que adaptar la estructura de una clase a las condiciones del agua y su movimiento en la tabla (que son bastantes más anchas que las de surf). Y por otro lado, brindarle confianza a la persona que ingresa ya que el agua se transforma en un medio oscilante e inestable contrario a la tierra”, explicaron en la entrevista con Misiones Online.

 

“El yoga es una disciplina que nos hace sentir la atracción de la tierra, pero en el agua, nos lleva a reconocer nuestro propio equilibrio”, agregaron.

Esta disciplina llamada SUP Yoga (SUP por Stand-Up Paddle) está basada en la fusión de un deporte como el Stand Up (remar parados sobre una tabla) y una de las terapias más armonizadoras: el Yoga. “Con esta práctica desarrollamos la fuerza, la flexibilidad, la coordinación, la concentración, el fortalecimiento de los músculos, proporcionándonos una enorme sensación de tranquilidad y armonía,  rodeados de un entorno excepcional. En cada encuentro trabajamos el equilibrio, la respiración, las asanas  (posturas), finalizando la clase  la relajación y una introducción al pranayama  (respiración consciente)”, detalló Clarice.

De esta manera, la jornada se desarrolla con las posturas sobre la tabla, que son las mismas posturas que se hacen en una clase de yoga sobre el piso o colchoneta, pero más divertido. “La única diferencia, y es justamente donde radica la mejor parte de esta práctica, es que la tabla no está estática sino que se mueve en función de lo picado que este el río Paraná,  lo que hace que uno este durante toda la clase buscando su propio equilibrio, tarea que va a depender tanto del río como de la habilidad o la práctica que tenga el alumno”, agregó María José.

 

La convocatoria en esta temporada de verano resultó con una excelente respuesta, ya que todos los sábados, entre las 9 y las 12, la profesoras mantuvieron los encuentros en la playa del “El Brete” en la Costanera, con un número de personas que previamente se inscriben para vivir la experiencia de la práctica de SUP Yoga + Río. La actividad es arancelada y tiene cupos limitados por la reserva de las tablas.

 

“Nos sentimos muy contentas por la respuesta de la gente. Esto comenzó tímidamente con la expectativa de ver que ganas tendrían las personas de practicar este tipo de disciplina en el agua y sobre una tabla que flota. Y nos encontramos con muchas mujeres queriendo vivenciar y experimentar esta manera novedosa de hacer yoga. Hasta ahora solo se han acercado mujeres, pero esta actividad está abierta para todos los géneros y edades”, señalaron tras la práctica realizada la mañana soleada y ventosa del sábado.

 

En relación al aprendizaje que cada uno se lleva de vivir esta maravillosa experiencia, será algo muy personal, que cada persona se llevará en su interior, dependiendo si se estimula el estado emocional, mental y físico ayudado por el medio acuático que le da más preponderancia a lo emocional, sensorial, sentimental.

Sin dudas, la generosidad del río, que regala una fantástica sensación de relax y renueva energías durante el entrenamiento, es lo que hace más atractivo para volver a repetir la experiencia, ya que revitaliza el cuerpo y ayuda a desafiar tus propios límites.

 

La actividad, terapéutica y deportiva, está dirigida a todas aquellas personas que no posean dificultad de manejarse en el agua o que presenten lesiones severas que le impidan realizar posturas de yoga. “No hace falta conocer acerca de la disciplina del yoga ni saber del uso de la tabla, ya que la primera parte de la clase consiste en familiarizarse con el uso de la misma”, precisaron las profesoras de Arandú Porá. Las clases se seguirán realizando los días sábados por la mañana durante todo el mes de marzo.

 

Desde  Arandú Porá apuntarán a seguir fortaleciendo esta actividad, difundiéndola y promoviéndola para que más personas puedan experimentarla sin prejuicios y miedos.

Paralelamente, están comenzando el ciclo 2017 con las clases de yoga, yoga en el embarazo, yoga para niños, yoga intenso en nuestro espacio de Arandú Porâ, ubicado en el Club Itapúa, sobre Av. Corrientes.

“Estamos acercando propuestas nuevas constantemente a la comunidad, como “Yoga en la Naturaleza” donde la práctica del yoga se dictará para un desarrollo más profundo de nuestros sentidos, para reconocernos como parte de la naturaleza mediante caminatas y actividades interpretativas y de observación de la naturaleza, meditación, pranayama, acompañado de una alimentación saludable”, convocaron finalmente Clarice y María José.

 

Por Patricia Escobar 

 



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