Coparticipación: El desafío de obtener una reparación histórica para Misiones

Según las cifras del último Censo Nacional de Población que se realizó en 2010, la provincia de Misiones tiene 1.101.000 habitantes y es claramente el distrito más poblado de esta región del país.

Le sigue Chaco, con 984.000 habitantes, casi la misma cantidad que los correntinos, que suman 930.000 almas. En tanto, Formosa tiene menos de la mitad de la población de la tierra colorada, con 530.000 personas, según el censo oficial que se llevó a cabo un día después del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner.

Ahora bien. ¿Cuál de estas provincias debería contar con más recursos para ofrecer a sus ciudadanos servicios como salud, educación y seguridad? El sentido común indica que Misiones, claramente.

Pero no es así. Muy por el contrario, Misiones es la provincia que menos dinero recibe de las cuatro del NEA en concepto de Coparticipación Federal de Impuestos.

En efecto, en enero Misiones recibió un “cheque” por la Coparticipación de $1.790 millones. Como todos los meses, fue la que menos giros percibió detrás de Corrientes ($1.995 millones), Formosa ($1.905) y Chaco ($2.651 millones).

Esto es así porque la Coparticipación es una “torta” cuyas porciones ya están determinadas por la ley vigente, que data del año 1988 y va a cumplir tres décadas sin que ningún Gobierno Nacional haya podido impulsar un aggiornamiento de este anacrónico esquema. Actualmente la porción de Misiones es 3,34%, superada por Formosa 3,55%; Corrientes 3,74%; y Chaco 4,96%, según datos de la consultora Economía y Regiones.

Para que se entienda la importancia de estas transferencias. La “Copa” es a Misiones o a cualquier provincia de la Argentina, lo que el sueldo del jefe de una familia es a las entradas de dinero de ese hogar.

A lo mejor en ese hogar los hijos trabajan y arriman alguna ayuda, o la mujer de la casa se da mañana con la repostería y vende tortas en el barrio para sumar unos pesos. Pero nada es más importante que el sueldo del papá. Si se recorta ese salario, el hogar lo sufre. Y si al padre le aumentan el sueldo, empiezan un período de prosperidad que -bien aprovechado- puede generar transformaciones importantes, como mandar a un hijo a estudiar.

En números: De cada 100 pesos que ingresarán a las arcas provinciales este año según el Presupuesto de Misiones, $60 serán de la “Copa”, otros $16 serán otros giros de la Nación por afuera de la Coparticipación, como transferencias del Fonavi, Vialidad o una parte de la remuneración a los docentes y unos $22 corresponderán a ingresos propios de la recaudación provincial.

En 1994 cuando se reunieron los congresistas para reformar la Constitución Nacional ordenaron que en un plazo de dos años había que alumbrar una nueva norma. Era uno de los puntos importantes de esa Convención que se celebró en Santa Fe. Entre las urgencias figuraba, claro, la cláusula que habilitara a la re-reelección del entonces presidente Carlos Menem.

Y en la Argentina, se sabe, las urgencias se llevan puesto a cualquier intento de discutir cuestiones de fondo básicas para el desarrollo. Y eso pasó en Santa Fe hace ya casi 23 años, cuando unos días después de finalizada la Convención Constituyente, las cuestiones de fondo en las que se habían acordado avanzar quedaron sepultadas por la coyuntura electoral. Adiós posibilidad histórica de rediscutir un nuevo esquema de Coparticipación.

La reunión de gobernadores del jueves en el CFI

Algo de esto volvió a pasar en la convocatoria de gobernadores que se realizó este jueves en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI), esa mítica oficina de la calle San Martín al 800 -frente al edificio donde funcionó la tradicional tienda Harrod´s-,  que fue escenario de reuniones históricas donde los mandatarios provinciales, en general, se unieron para tirar todos juntos en contra de alguna política que se intentaba imponer desde el poder central.

Desde principio de año el Gobierno Nacional agendó esta reunión que se celebró el jueves con los gobernadores con la idea original de empezar a discutir tres puntos, dos de ellos temas de fondo y el otro un tópico coyuntural y candente.

La idea del Gobierno Nacional era impulsar un frente común y poner un techo a las paritarias de los docentes (coyuntura), pero también empezar a debatir una reforma tributaria y un nuevo esquema de Coparticipación Federal de Impuestos (temas de fondo).

Con gran ambición, el presidente Mauricio Macri quiere impulsar la ley que hasta ahora no pudieron reformar los distintos gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. Si se logra sería un triunfo histórico, porque para lograr reformar la ley de Coparticipación se necesita el acuerdo de todas las provincias y como siempre se consideró que cualquier cambio propuesto iba a significar –necesariamente- que algunos distritos perdieran, el tema siempre quedó en un limbo.

Sin embargo, la idea que ya comenzó a charlarse el año pasado y es impulsada por el Ministro del Interior, Rogelio Frigerio, tiene un “dulce” interesante para que todos se sienten a la mesa. La propuesta oficial contempla que ninguna provincia resigne recursos sino que lo que se logre “de más” salga del bolsillo de la Nación que hoy se lleva la parte del león en el reparto de los recursos que cada mes recauda la AFIP.

Esa era la idea original de Macri antes del cónclave de este jueves. Sin embargo, una vez más, lo urgente volvió a llevarse puesto cualquier intento de discutir lo importante y la cuestión de fondo quedó sepultada por el tema de la paritaria docente, donde además no se llegó a ningún acuerdo. Ningún mandatario provincial quiere ponerle un techo a la paritaria con los maestros, pagar ese costo político y contemplar cómo el Gobierno de la Nación se desentiende de esa discusión.

Menos cuando se viene un aumento de tarifas de energía y las consultoras privadas hablan de un repunte de la inflación -que parecía controlada en torno al 1,5%-, pero ahora parece que revivió y puede rozar el 2% en enero y otro tanto en febrero. Cabe recordar que el Gobierno Nacional sostiene que la inflación este año será de entre 17 y 18%.

De los otros dos puntos que no llegaron a tocarse, la cuestión de la reforma tributaria en las provincias promete un tira y afloje entre la Nación y los distritos. El flamante ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tiene entre ceja y ceja el impuesto a los Ingresos Brutos que cobran las provincias y que en Misiones representa -como se consignó- entre 21 y 22 pesos de cada $100 que le ingresan al Tesoro. Inclusive, ya salió a decir que no habrá discusión por la nueva Coparticipación antes de resolver esta cuestión.

Prepararse para el debate de fondo

Sin embargo, el tema de la Coparticipación va en serio y si la coyuntura lo permita va a volver pronto a la mesa de discusión. Para Misiones este debate puede ser la madre de todas las batallas.

La provincia, como se consignó más arriba, tiene un claro perjuicio en términos de los recursos que recibe y el gobierno de Hugo Passalacqua buscará poner sobre la mesa esta cuestión. “Misiones, al igual que la provincia de Buenos Aires, también buscará que se le reconozca la necesidad de una reparación histórica”, dijo hoy el Ministro de Hacienda, Adolfo Safrán.

Según el cálculo de Safrán, la provincia resignó en distintos pactos fiscales que realizaron los gobiernos de “Cacho” Barrios Arrechea y Ramón Puerta, unos 30 puntos de Coparticipación.

Para ponerlo en dinero contante y sonante, el “cheque” de enero que ascendió a $1.790 millones, debería haber sido, de $2.300 millones de pesos, aproximadamente, con estos 30 puntos que se perdieron en el camino en los 80 y los 90.

Esto convertiría a Misiones en la segunda mejor paga de la región. No alcanzaría a Chaco, que recibió $2.651 millones en el primer mes de 2017. Pero también hay que tener en cuenta que los criterios para repartir la “torta” no se circunscriben solo a la cantidad de habitantes, sino que el concepto que subyace es el de compensar también a las provincias con menor desarrollo o mayores índices de pobreza (¿Chaco es mucho más pobre que Misiones?).

A plata de hoy, Misiones resigna cada mes aproximadamente unos 500 millones de pesos. No es difícil advertir que lo urgente, que en este caso fue la paritaria docente, tapó el comienzo del debate de una cuestión que para el caso de Misiones podría significar la solución definitiva de muchos problemas. Siempre y cuando se lograra hacer pesar este argumento de una reparación histórica para la tierra colorada, claro está.

En especial estos fondos servirían para atender temas acuciantes, como lo es, cada vez que están por comenzar las clases, una paritaria con los maestros. Semejante cantidad de nuevos recursos, además, estarían disponibles para la provincia en forma automática, porque la Coparticipación es intocable y no está atada a ninguna negociación política con la Casa Rosada.

Armar un caso y defenderlo con perseverancia

No será nada fácil lograr esta Reparación Histórica para Misiones. En primer lugar, porque como su nombre lo indica, es algo que viene a modificar una injusticia que se estableció hace mucho tiempo y quedó naturalizada, de alguna forma. Para cambiar este estatus se necesita desandar un camino arduo, largo, de reclamos permanentes en numerosos foros políticos, económicos y empresariales.

Se trata de una tarea que requiere una gran dosis de paciencia y constancia. Así se ganan en el mundo las grandes batallas que logran modificar el estado de las cosas. Y sin ir más lejos, la provincia de Buenos Aires viene machacando con la injusticia a la que se la somete con el actual régimen de Coparticipación desde el mandato de Eduardo Duhalde, que le arrancó a Carlos Menem el fondo del Conurbano. Como ese fondo es una suma fija establecida en los años 90, en pesos, y quedó “licuado” por la inflación, María Eugenia Vidal recibió a fines del año pasado por afuera de la Coparticipación 23.000 millones de pesos para poder pagar sueldos y aguinaldos.

“A mí no me molesta que le den a Vidal, porque es del mismo signo político, pero siempre y cuando no le retaceen recursos a las provincias”, explicó Safrán, al referirse a las negociaciones entre el interior y la Capital Federal.

Salvando las distancias, Misiones tiene que armar un caso como hizo desde hace décadas la provincia más grande del país y llevarlo ante las autoridades nacionales y sostenerlo con la misma firmeza que vienen haciendo los gobernadores de la provincia de Buenos Aires desde los años. Un buen punto de partida podría ser el frente interno. Lograr que los distintos sectores políticos, económicos y sociales comprendan el reclamo misionero, sus fundamentos y lo que hay en juego.

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Pero volviendo a las urgencias, una de las batallas que se vienen es la del aumento de la tarifa de energía eléctrica. El Gobierno Nacional arrancó con una nueva tanda de “sinceramiento” en las tarifas de los servicios públicos, comenzando la luz.

No es necesario recordar que este tema le trajo al entonces flamante gobierno de Cambiemos más problemas políticos que ninguna otra cuestión. Si bien en diciembre del 2015 la salida del cepo cambiario (y el salto del dólar de $10 a $15) motivó una disparada de la inflación que quizás golpeó más en el bolsillo de la gente, la torpeza política con la que se llevó a cabo el “tarifazo” dejó la sensación de haber sido la medida peor implementada y comunicada de toda la gestión de Mauricio Macri.

En la Capital Federal los incrementos en las facturas a partir de marzo oscilarán entre un 60% y un 148%. La cuestión de fondo es el incremento en el precio de la energía en el mercado mayorista.

En Misiones, resta saber a cuánto va a llegar el incremento en las facturas de EMSA.  A la distribuidora misionera, CAMMESA le aumentará el costo en un 120%. Sin embargo, se descuenta que el gobierno de la provincia va a implementar algún tipo de mecanismo para poner parte de ese dinero y que los incrementos en las facturas de electricidad no lleguen con ese nivel de aumento. Desde EMSA todavía no dieron detalles de cómo va a ser este mecanismo, y una vez más, vuelven a repetir que la responsabilidad es toda del gobierno de la Nación que decidió insistir con otra tanda de sinceramiento en el precio de los servicios.

Se calcula que la Nación se podría ahorrar unos 100.000 millones de pesos en subsidios a partir de este nuevo incremento en las tarifas de luz. Parece una suma importante, pero en los grandes números no lo es tanto.

Por ejemplo, el Banco Central gastó en intereses pagados a bancos e inversores que compraron LEBACS el año pasado más de 150.000 millones de pesos. Es dinero que  Federico Sturzzeneger empleó en combatir la inflación ya que con este mecanismo el BCRA saca pesos de la calle (en el medio, hubo una enorme ganancia financiera para bancos e inversores  del exterior y un claro desaliento a la actividad productiva a favor de la “bicicleta” financiera).

En Argentina es así. Muchas veces para tapar un agujero se termina originando otro pozo igual o más profundo. En el medio queda poco espacio para discutir las cuestiones de fondo, como la reparación histórica que Misiones pretende lograr si en algún momento la coyuntura da respiro y todas las provincias pueden sentarse a la mesa a discutir de una vez y para siempre (o al menos por mucho tiempo) la nueva ley de Coparticipación Federal.

 

 

 



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