Alarma en un estado brasileño por un brote de fiebre amarilla

Alarma en un estado brasileño por un brote de fiebre amarilla
En Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais, hay alarma. El gobernador Fernando Pimentel decretó este viernes el “estado de emergencia” sanitario en el territorio provincial: hay un brote de fiebre amarilla que se propaga a gran velocidad.Hubo 110 afectados y 40 muertos.
Pasaron tan solo siete días desde que se detectó el primer caso y ya asciende a 110 el número de pacientes afectados; con un nivel de mortalidad inusualmente elevado: son 40 las víctimas que no sobrevivieron la dolencia.

Fila. La gente espera para recibir la vacuna contra la fiebre amarilla, este viernes en un puesto de salud en Caratinga, en el estado de Minas Gerais.

Según indicaron las autoridades, en ese estado provincial -el tercero en importancia dentro de Brasil- desde que comenzó esta semana, los casos se quintuplicaron. Y aun cuando más de la mitad de la población mineira está vacunada; remanente de 40% que carece de protección. El gobernador Pimentel, un economista que fue ministro de Dilma Rousseff, reaccionó con alguna demora, pero garantizó que se tomarán “todas las medidas necesarias para contener el brote”.

El virus es inoculado por picadura del mosquito Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue, el chikungunya y el zika. En las zonas tropicales, la fiebre amarilla es endémica; en cuanto a Argentina las áreas de mayor riesgo son Misiones y Formosa, por su proximidad con Brasil, Paraguay y Bolivia. En cuanto a Buenos Aires, la última epidemia ocurrió hace 146 años, bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. Y en el siglo y medio que pasó es la primera vez que presentaría un riesgo potencial. Como a fines del siglo XIX, el mal vendría también de Brasil; tal vez no por barco como antiguamente pero sí por avión. El peligro yace en el tipo de contagio: en las regiones selváticas, el virus se transmite a partir de los monos por medio de dos mosquitos: Haemagogus y Sabethes. Pero en las zonas urbanas el vector es el Aedes aegypti, y de persona a persona.

Las primeras informaciones sobre el rebrote de la fiebre aparecieron, en Brasil, el 4 de enero último. Y se pensó, entonces, que afectaría solo a las regiones agrícolas del estado. Pero llegó a los municipios, y algunos de ellos importantes. Es el caso de la ciudad Gobernador Valladares y del pueblo de Ladainha. Este último, con 18.000 habitantes, por primera vez en su historia registra la enfermedad. Su secretario de Salud Fabio Peres de defiende: “En el distrito urbano la vacunación es obligatoria. Pero los ancianos y quienes viven en las regiones rurales no suelen tomar la precaución. Y el problema es que la vacuna demora 10 días antes de inmunizar al receptor”.

El miedo a la mortífera epidemia ya se trasladó a otros estados provinciales brasileños. Están en alerta especialmente Bahía –uno de los principales destinos turísticos del país- y Espírito Santo, fronterizo con Río de Janeiro. Los bahianos decidieron poner el foco de su vigilancia en las regiones que lindan con Minas y con Goiás, que alberga a Brasilia.

Enviaron equipos de expertos para analizar la evolución de la epidemia transmitida tanto entre personas por el Aedes como también el contagio por los monos. No descartan, entre tanto, una campaña de vacunación masiva. En Espírito Santo, al norte de Río, decidieron redoblar la vigilancia. Ese estado está fuera de las áreas de riesgo, pero los expertos notificaron la muerte de 10 monos por causa, probablemente, de la fiebre amarilla, aún cuando todavía no está confirmado si el episodio se produjo por la dolencia.

Por el momento, la política de los secretarios de Salud de estas provincias es la de controlar pero con cautela. Distinta es la situación de Minas Gerais: ayer, representantes de 152 municipios mineiros se reunieron con el Pimentel. Desde Brasilia decidieron tender una mano y el presidente Michel Temer ordenó el abastecimiento inmediato de ese estado provincial de 735.000 dosis de vacuna. El stock subió así a un millón. Se estima que no habrá de demorar la aparición de enfermos por esta causa en ciudades de San Pablo vecinas a los pueblos de Minas Gerais. De allí en adelante, solo queda especular.



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