Tragedia en Brasil: “ Fue horrible, se escuchaban los gritos de todos”

Tragedia en Brasil: “ Fue horrible, se escuchaban los gritos de todos”

Verónica Medina (19), oriunda de Puerto Piray era una de las 66 pasajeras del colectivo que volcó en la BR 285 del Estado de Rio Grande Do Sul, con un contingente de egresados de distintos colegios de Misiones. La joven aseguró que el chofer iba a muy alta velocidad, lamentó la pérdida de las tres chicas fallecidas y dio gracias a Dios por estar viva.

 

María Verónica Medina (19) concurre al 6° año del colegio Nuestra Señora de los Milagros de Puerto Piray. Trabajó todo el año para pagar el viaje a Brasil, como premio a la culminación de la secundaria. Lo que debía ser uno de los momentos más felices de su vida, terminó siendo una tragedia que difícilmente olvidará.

 

María recuerda todo: “Estaba sentada abajo con una chica de Posadas, veníamos hablando y nos agarró sueño, hasta que me desperté para ir al baño, pero era terrible como se movía el colectivo, entonces volví a mi asiento y cinco minutos después de que me senté, volcamos”.

 

“Dimos cuatro vueltas, y las ruedas quedaron mirando al cielo. Fue horrible, se escuchaban los gritos de todos. La chica que estaba al lado mío quedó abajo y la agarre del cuello para que no se desnuque. Todos los que nos sentamos abajo estamos bien, menos Matías, que se sentó atrás mío, él es el chico al que le amputaron el brazo, yo no vi cuando lo sacaron, pero se está recuperando”, relata con tristeza.

La joven fue la única de Piray que quiso hacer el viaje a Brasil. Por eso no conocía a las chicas que fallecieron ni a los demás grupos. “Fue horrible lo que nos pasó pero para las familias de ellas debe ser peor, es muy feo todo esto”, resaltó.

En medio del desastre, recuerda detalles dolorosos. “La chica que estaba adelante tenía los brazos debajo del asiento y no podía salir y la mamá gritaba pidiendo ayuda pero nadie la podía sacar. Cuando salí lo primero que hice es arrodillarme y dar gracias a Dios porque no me pasó nada, ningún raspón ni nada. Y ahí los chicos de Posadas se me acercaron y me dieron un abrigo porque hacía mucho frio”, señala.

 

“Yo siempre me siento arriba, pero si estaba arriba creo que no iba a contar la historia. Los chicos de arriba la pasaron mucho peor, estaban despiertos, ellos iban contentos, cantando, charlando, y a los de abajo nos agarró sueño y nos dormimos, porque era más tranqui abajo”, cuenta.

 

Sola ante la tragedia. María trabajó todo el año para poder costearse el viaje. “Los otros chicos de mi curso no pudieron juntar la plata. Te imaginás la emoción que tenía por viajar, pero bueno, después pasó todo esto. Lo único que pedía cuando salimos de ahí es volver a mi casa”.

“Nos llevaron a un hotel y yo lo único que pedía cuando salimos de ahí es volver a mi casa, a Argentina, no quiero saber más nada de esa empresa, nunca se comunicaron con mi familia para decirles que tuve un accidente, mi familia se enteró por las noticias y me comunique con ellos porque los padres de los chicos me prestaron una llamada. Ellos les llamaron a sus padres enseguida y fueron hasta allá”, cuestiona.

En medio de la desesperación, fueron los compañeros lo que la ayudaron. “No me podía comunicar ni hacer nada, porque me robaron mis cosas y toda mi plata. Fue feísimo porque de parte de la empresa ninguna ayuda, gracias a Dios por esa gente que me prestó una llamada para hablar con mi familia. Gracias a Dios que mi hermana estaba en Posadas y me pudo buscar y traer a Piray porque la empresa en ningún momento se comunicó para ver si yo estaba bien, si llegué bien o algo. De parte de la empresa no nos dieron nada de ayuda, ningún acompañamiento. Ni un café nos dieron”, denuncia. “Fue horrible, no  sé cómo voy a hacer para subir de nuevo a un colectivo”.

 

PPB

 

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