Malcorra anticipó que hará «ajustes de estructura» en la Cancillería

Malcorra anticipó que hará «ajustes de estructura» en la Cancillería

La canciller anticipó que hará «ajustes de estructura» que incluirán «cambios de nombres» en el ministerio de Relaciones Exteriores, como resultado del análisis que viene haciendo «después de un año de trabajo y de recorrido» en proyección de la continuidad de la gestión.

En otro orden, Malcorra sostuvo que en Argentina hay «algo que la gente no entiende» respecto del Papa Francisco, pues afirmó que «el Papa no es más Bergoglio», ya que «interviene en el mundo, y tiene una intervención que tiene un sesgo político en el mundo».

«Yo creo que tenemos que distanciarnos un poquitito de esa apropiación que tenemos del Papa», sostuvo la Canciller en una entrevista que publica hoy el diario Clarín.

Consultada acerca de si el Papa «se distancia lo suficiente» de las cuestiones propias de la Argentina, respondió «yo no puedo juzgar eso, porque, aparte, yo no sé cuánto es el Papa y cuánto es gente que se proclama representarlo».

Sobre cuestiones de género, aseveró que «el presidente (Mauricio Macri) es sensible al tema», destacó un programa específico que se lanzó para atender las cuestiones de violencia de género, pero remarcó que «hay que seguir alentando que se haga».

A propósito de una aparente queja que planteó en el comienzo del gobierno, Malcorra apeló a una broma para aclarar que «en realidad, más que hacer un planteo hice una queja formal, porque los fulbitos de Olivos no nos incluyen».

«Hubo todo tipo de reacciones, empezando por de qué íbamos a jugar, y yo dije que podría hacer de arquera. No me imagino que me vieran con mucha capacidad para hacer otra cosa, como chiste. Así que es una muestra del club de los muchachos que hay en la Quinta de Olivos», comentó distendida.

Destacó que el gabinete nacional tenga 3 ministras y a la vicepresidenta Gabriela Michetti y agregó que siempre ha sostenido que «un gabinete del siglo XXI, un gobierno del siglo XXI, no puede no tener una representación de la sociedad en toda su amplitud, y eso empieza por el género».

La ministra dijo que mirando en retrospectiva probablemente haría un pronunciamiento «distinto» al que hizo cuando apoyó públicamente la candidatura de la demócrata Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de noviembre pasado en Estados Unidos, que ganó el republicano Donald Trump.

«Pero hay momentos en que pienso que es al contrario, la retrospectiva me hace sólo reconfirmar. Por ahí la redacción no es tan explícita como yo lo hubiera querido y a lo mejor eso se prestó a error. Pero mi tema no era Hillary sino una mujer en la Casa Blanca, de la misma forma que sentí qué pena que no haya una mujer en la ONU», indicó.

Consideró que «no necesariamente» influyó en su contra una cuestión de género cuando disputó la secretaría general de las Naciones Unidas, más bien observó «que hubo una decisión geopolítica de empujar a alguien de Europa muy fuerte».

«Lo que sí creo es que las mujeres en general tuvieron una performance, en comparación con los hombres, siempre penalizada. Y a mí me parece que cuando uno mira el grupo de mujeres que se presentó para la Secretaría General y el grupo de hombres, no hay ningún elemento que muestre que hay una diferencia tal entre unos y otros», amplió Malcorra.

Respecto de las disputas «internas» que se atribuyen en el seno de la Cancillería, señaló que la situación le «molesta enormemente, porque no es cierto».

«Estoy revisando la estructura de la Cancillería, después de un año de trabajo y de recorrido, con una perspectiva más clara de lo que vamos a hacer. Voy a hacer ajustes de estructura, y habrá algunos cambios de nombre. La primera cosa que me molesta es que se discutan nombres cuando las cosas no están cerradas», puntualizó.

«Los nombres involucran a personas, a las familias de esas personas, y me parece que el respeto por el otro es básico. Aparte, algunos de los nombres que se mencionan tampoco son ciertos», se explayó.