Ocho

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Sin falsa modestia, el presidente Mauricio Macri calificó con un 8 su primer año de gestión. Nos faltan dos puntos para el 10, se agrandó el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay.  Casi al mismo tiempo se conocían los indicadores de la industria y la construcción, confirmando la profunda recesión en la que se hundió la Argentina en estos últimos meses, los primeros doce de Cambiemos.

La construcción se contrajo 19,2 por ciento con respecto a igual mes del año anterior. Por su parte, el dato del acumulado durante los primeros diez meses del año en su conjunto, registra una disminución de 13,5 por ciento con respecto a igual período del año 2015. Es la segunda peor caída del año, después de julio, cuando la actividad se contrajo 14,1 por ciento y hay 50 mil trabajadores menos que en el mismo mes del año pasado. Apenas el 33,3 por ciento de las empresas que realizan obras privadas prevé que el nivel de actividad del sector aumentará durante los próximos tres meses, mientras que 52,4 por ciento estimó que no cambiará y 14,3% que disminuirá.

En paralelo, de acuerdo con datos del Estimador Mensual Industrial (EMI), la actividad industrial de octubre de 2016 presenta una caída de 8,0 por ciento con respecto al mismo mes del año 2015 y es el mayor descenso de 2016. La actividad industrial de los primeros diez meses una disminución del 4,9%. Las bajas afectan asimétricamente a los distintos sectores, con la industria textil como la más afectada por la apertura de las importaciones, con una caída del 26,7 por ciento. Respecto a la demanda interna, 56,4 por ciento de las empresas prevé que no habrá mejoras en el período noviembre 2016-enero 2017.

La caída de varios sectores de la economía corre en paralelo con el aumento del endeudamiento y un déficit fiscal aún mayor que en el último año del kirchnerismo. Parte del agro, los bancos y los servicios públicos fueron los únicos beneficiados en el primer año de gestión. El consumo, la construcción y la industria fueron, sin duda, los más perjudicados.

Apenas unas horas después de conocerse estos datos oficiales del Indec, Macri y su gabinete iniciaron un retiro new age en Chapadmalal que duró tres días para energizar la gestión. El objetivo es recuperar la iniciativa política en medio de un crecimiento de la oposición que comienza a mostrar los dientes en el amanecer del año electoral. Pero las anécdotas del viaje de egresados, los ronquidos de Hernán Lombardi y saber quien durmió con quien en la quinta construida por Juan Domingo Perón en 1947, generaron un efecto contrario. Los medios de comunicación porteños, hasta ahora afectos a mostrar la mejor cara de Macri, expusieron esa intimidad y dejaron que sus lectores opinaran libremente: los resultados fueron puras críticas.

Como balance del retiro espiritual a orillas del mar, Macri pidió “bajar la ansiedad”. Sostuvo que durante la campaña electoral “se generó una expectativa de cambio mágico” y pidió alejarse de “cualquier atajo” porque, de otra forma, el país se va “a volver a pegar la piña”.

Sin resultados positivos en materia económica, el Gobierno también envía señales contradictorias en sus principales ejes de acción, como el impuesto a las Ganancias o el blanqueo de capitales.

Ganancias es un impuesto que pagan los que más alto están en la escala laboral. Son pocos en relación a la totalidad de los trabajadores y un problema menor en comparación con el desempleo y la pobreza crecientes. Es cierto que la inflación de los últimos años empujó a muchos trabajadores a pagar un tributo que no deja de ser injusto. Pero su eliminación no debería ser una urgencia en medio de una desigualdad que se agrava en tiempos de crisis. Macri, sin embargo, lo prometió en campaña. No sólo no se eliminó, si no que en enero de este año pagaban el impuesto un millón de trabajadores  y ahora son dos millones. Y más: si se aprueba el proyecto de reforma del Gobierno, 500 mil trabajadores más pagarán el impuesto por la combinación de inflación acumulada en este año y paritarias de 2017 que predeciblemente irán por debajo. También se propone eliminar deducciones por hijo y cónyuges.

Hay un abismo entre “en mi Gobierno ningún trabajador pagará Ganancias” y sumar medio millón de trabajadores y otro tanto de jubilados que pagarán proporcionalmente más de lo que pagaban en 2000.

En medio de la discusión, el diputado nacional del bloque misionerista,, Jorge Franco, introdujo un elemento clave que no se visualiza en el choque de egos del Gobierno y el Frente Renovador que conduce Sergio Massa. Las provincias perderán millones de pesos con la reforma de Ganancias, un tributo que se coparticipa. En medio de una recesión que no muestra señales de salida, las arcas del interior están al borde de la extenuación. Tomando en cuenta los proyectos de reforma, Misiones dejaría de percibir entre 50 y 150 millones al mes.

Para compensar, Franco propone que se coparticipe el tres por ciento del endeudamiento que tome la Nación. Es difícil de calcular el monto, porque el proceso de endeudamiento no se detiene, pero por lo menos, las provincias tendrían una cobertura ante la caída de recursos.

El blanqueo sumó otro capítulo para el escándalo. Pese a que fue explícitamente quitado en la discusión de la ley, el Presidente a través de un decreto habilitó a los familiares de funcionarios a blanquear su dinero en negro. El argumento es que muchos de los familiares de los actuales integrantes del Gobierno, que hasta hace un año no hacían política, se quejaron por la desigualdad ante la ley. Más allá de lo poco republicano que es cambiar una ley por decreto, lo insólito es que nadie cuestione el dinero en negro que tienen las familias del poder. Las de antes y las de ahora.

La UCR tomó distancia y llamativamente Elisa Carrió guardó silencio, cuando había sido la más fervorosa enemiga del blanqueo de funcionarios.

Pero el Gobierno tiene cifradas esperanzas puestas en el blanqueo de capitales. La exteriorización de bienes está cumpliendo las expectativas y este mes sirvió para mostrar un dato positivo, ya que influyó en que la recaudación aumente 40,8 por ciento, a una tasa apenas por debajo de la inflación estimada en 43 por ciento interanual.

De todos modos, no hay mucho para celebrar. Sin el blanqueo, el aumento hubiese sido del 30,8 por ciento interanual, más de diez puntos debajo de la tasa de inflación, es decir, con la economía estancada.

Esa parálisis está generando enormes problemas de empleo y su efecto inmediato en la pobreza. Los datos comienzan a ser preocupantes. Por primera vez desde 2006, Posadas tiene una subocupación de dos dígitos, similar a la que se hizo habitual desde la crisis de 2001. El empleo se mantiene, pero mucho tiene que ver con el aprendizaje empresario: “Recuperar el personal despedido es más costoso por el conocimiento perdido”, indicó Diego Barrios, empresario posadeño que por esos años se ponía al frente de Electromisiones, una de las firmas más tradicionales del rubro materiales eléctricos.

No todos piensan así. Enrique Pescarmona desnudó un discurso despectivo que curiosamente no generó el repudio inmediato en el auditorio de la Asociación Empresaria Argentina, conformado por ejecutivos de diversas firmas, pero también funcionarios nacionales. El dueño del holding metalúrgico Impsa aseguró  que sus empleados recién “al año trabajan como si fueran normales” y que hay muchos argentinos que son “inempleables”. No fue sólo eso. Se quejó del asistencialismo del Estado que  lleva a que “chicas de 14 años queden preñadas por unos mangos”.

No fue original.  El socio radical de la alianza Cambiemos, Ernesto Sanz, inauguró esa teoría en 2010, cuando dijo que la Asignación Universal por Hijo “se va por la canaleta de la droga y el juego”.

Pescarmona no solo no tiene razón, ya que desde que existe la AUH no creció la maternidad de las adolescentes. En 2009, de los 745.336 nacidos vivos, 3.346 tuvieron una madre de hasta 15 años. En 2014, los niños nacidos vivos fueron 777.012 y los de madres niñas, 3007. Tampoco creció la maternidad entre aquellas de 15 y 19 años: 113.945 en 2014 y 113.478 en 2009,  cuenta la doctora en Ciencias Sociales Eleonor Faur.

De todos modos, el multimillonario no parece ser el más indicado para criticar los subsidios del Estado. Su imperio creció a la sombra de los aportes estatales, de Mendoza, su provincia natal y después de la misma Argentina, que desde la dictadura en adelante, siempre lo tuvo como un privilegiado receptor de obras, contratos y millones.

Hasta el kirchnerismo lo benefició en 2014, cuando amenazó con irse a la quiebra, pese a que estaba en la lista de los 40 hombres más ricos de la Argentina. Cristina le dio dos millones mensuales para que sostenga el empleo en sus fábricas. El desprecio por el pobre parece ser, más que una cuestión de clase, una de competencia. Sin embargo, con el clima de época, nadie parece reparar en ese detalle.

Pescarmona es uno de los más fieles representantes de la burguesía nacional, que espera más del Estado que lo que está dispuesta a dar. Con la lluvia de inversiones externas, más demorada que nunca, se espera que en 2017 haya una mayor reacción local.

Con el dólar subiendo, la economía debería recuperar un poco de competitividad –lo que beneficiaría a los productos de Misiones-, siempre y cuando los nuevos valores no se trasladen a la inflación. Si eso se repite, como ocurrió en enero, las asimetrías locales no harán más que profundizarse en relación con Paraguay y Brasil. El mismo escenario se repite en la zona cordillerana con Chile, la nueva meca del consumo de alto valor.

El valor del dólar, que superó los 16 pesos, genera expectativas y hay datos a tener en cuenta. Todo parece indicar que el flamante presidente de Estados Unidos, Donald Trump buscará atraer capitales hacia su país, aumentando el tipo de interés de la Reserva Federal, para que los ahorristas de todas partes del mundo busquen colocar sus activos en ese país. Eso provocará una apreciación del dólar respecto de las demás monedas (por el aumento de la oferta de dólares ingresando en el mercado estadounidense), lo que significa una depreciación del Peso argentino respecto del dólar. Si el Gobierno nacional aprovecha esta presión ascendente del dólar, dejando deslizar el tipo de cambio, la economía argentina podrá recuperar competitividad en términos de precios con lo cual los productos misioneros podrían mejorar su situación respecto de los productos brasileños y paraguayos.

Sin embargo, el economista misionero Federico Villagra, advierte que “si no tenemos en cuenta la inflación y los costos internos, que explican el gran parte de la falta de competitividad en la cual nos encontramos los argentinos, entonces no tenemos un diagnóstico acertado de la situación de la economía”.

“Llevado al plano provincial cualquier cambio en la cotización del dólar sería neutralizado por la inflación y los costos internos, y en la medida que la inflación no ceda no habría cambios en las demandas de los consumidores misioneros que encuentran diferencias sustanciales en la mayoría de los precios con nuestros países vecinos”, explica.

El demorado ITC diferenciado será un remedio escaso si no se combina con estas otras variables.

Por eso, Misiones, más allá de la buena sintonía con el Gobierno nacional, apuesta a la protección interna. El concepto del misionerismo está más vigente que nunca en un escenario adverso. El gobernador Hugo Passalacqua mostró todo su optimismo durante la entrega de créditos por 14,7 millones a pequeñas y medianas empresas de la provincia. “Misiones es una provincia esforzada. En esta situación compleja, el ADN misionerista nos va a sacar adelante. Misiones va a ser la primera en salir”, enumeró Passalacqua.

El Gobernador entiende que en este tiempo es fundamental sostener una gestión cercana a la sociedad. Cara a cara para atender las necesidades más apremiantes y proteger a los más vulnerables.

Un ejemplo de ello es la decisión salomónica sobre el polémico camino del lote 8, dentro de la reserva de Yabotí, en el Parque Provincial Moconá. Passalacqua decretó que el camino sea de uso exclusivo de las comunidades originarias que viven en la reserva y de los guardaparques que la custodian.

Así se responde al pedido de las comunidades guaraníes, que solicitaban una vía de comunicación accesible para atender urgencias sanitarias. Se despejó así cualquier especulación sobre supuestos intereses en el desarrollo de un complejo turístico en la selva.

Lo mismo sucedió con la rápida respuesta al reclamo de un puente sobre el arroyo Chafariz, ubicado en el municipio de San Vicente. Las comunidades guaraníes hicieron el planteo y la Dirección Provincial de Vialidad construyó un puente peatonal, obra que representa una solución definitiva a los inconvenientes que tenían las 26 familias de los pueblos originarios, además de 46 alumnos y docentes que concurren a la Escuela Provincial Primaria Nº 905 para superar el curso de agua. En esa lista también puede anotarse la maratónica entrega de títulos de propiedad en zonas urbanas y rurales.

El cine Imax, uno de los proyectos más ambiciosos de la Renovación, cierra su año de inauguración con decenas de miles de chicos que asistieron gratis, sobre todo del interior, accediendo a tecnología inédita en el NEA y despertando en ellos el interés por lo más alto de la calidad audiovisual. Pegó muy bien en los chicos y tuvo excelente aceptación el slogan “Atrévete a saber”. Pero además, la moderna sala, se convirtió en un atractivo en sí mismo, ofreciendo los estrenos mundiales con la mejor definición.

La generación de empleo es una obsesión para Passalacqua, que encara él mismo la búsqueda de inversiones. En esa línea, también se busca mano de obra calificada. Por eso, firmó un acuerdo con Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA para capacitar a obreros en la operación de industrias con energías renovables. El convenio apunta a proveer de mano de obra calificada. Cuando lleguen las inversiones, hay que estar preparado.



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