Entonces, a mediados de agosto, Maira y Cristian viajaron a Paraguay. Cuando llegaron a la villa La Escondida, fueron a la casa donde vivían el padre y dos tíos de Romero Gamarra. Allí, Maira pasó los siguientes 45 días en una habitación sin ventanas, sin baño y sin agua. También estaba incomunicada, porque Cristian le había sacado su celular y no la dejaba salir de la casa.

Maira contó lo que padeció durante ese mes y medio: “(Romero Gamarra) me humilló, me golpeó, me amenazó con un cuchillo, me arrastró por el piso y me pegó patadas”. La joven pampeana además reveló que unos días después, cansada de la situación, se escapó: “Le escribí a mi mamá. Le dejé un mensaje y me fui, porque no me podía escapar por mucho tiempo”.

Ese fue el detalle que cambió la vida de Maira, ya que cuando su mamá recibió el mensaje, hizo la denuncia ante la división de trata de la policía de La Pampa, que inició una investigación. En colaboración con las fuerzas de seguridad de Paraguay, tres días después, un grupo especial viajó a Asunción con el objetivo de rescatar a la joven.

“Un domingo me enojé y me fui a dormir a lo de la tía de él, que estaba en la esquina, y por las dudas me llevé mis cosas, porque tenía miedo de que las vendiera para drogarse. Dio la casualidad de que justo me estaba buscando la policía de trata de La Pampa”, contó Maira.

La joven se mostró muy agradecida por el trabajo del equipo de policías argentinos y paraguayos, y destacó la labor de una mujer policía: “La sentía como si fuera mi hermana mayor. Ella me decía que iba a ser mi hermana y me iba a cuidar. Su papel fue más allá de su profesión. Se portaron muy bien conmigo. La sentí como familia”.

En el momento del rescate de Maira Romero Gamarra logró escapar,pero finalmente fue capturado por la policía paraguaya hace algunos días. El joven, que ya tenía antecedentes en la Justicia de Paraguay, estáimputado por trata de personas.