El Patrimonio Histórico de Misiones debe protegerse , dijo el periodista Alberto “Tito” Mónaca

El Patrimonio Histórico de Misiones debe protegerse , dijo el periodista Alberto “Tito” Mónaca

Al parecer otro Bicentenario de la Nación Argentina –el 9 de julio de 1816- poca o ninguna presencia tiene la Histórica Provincia de Misiones como lamentablemente ocurrió en el Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810, siendo que a sólo 23 días de esa gesta Patria fue la primera provincia en adherir a ella, junto a otros hechos históricos ese mismo año que culminó el 30 de diciembre al cumplirse el bicentenario de la redacción de puño y letra de Manuel Belgrano del Reglamento Institucional para el pueblo misionero, con 30 artículos realmente trascendentes para esa época primigenia de nuestro país.

Ahora, aquí en nuestra propia tierra, se anuncian actos donde, con la excusa de mencionar al Litoral, se expondrá la participación de Corrientes en la tarea fluvial Rioplatense y los 200 años de música en esta región que culminará con la “Rapsodia Correntina”, de Edgar Romero Maciel, interpretada por Walter Luís Lezcano, miembro de la Junta de Historia de la Provincia de Corrientes, al piano, Carlos Abel Gutiérrez, tenor y Lautaro Gutiérrez, violín. Al respecto, vale la pena rescatar algunos conceptos de Lezcano al afirmar que “No hay una historia de la música de cada provincia y que a su vez eso se integre en un corpus de la música argentina”. Pero asegura que en el archivo de Corrientes hay antecedentes.
Justamente por desconocer lo que fue Misiones como la más grande vanguardia de la cultura musical desde 1609 y que poca o ninguna difusión tiene tanto para esa región del Litoral, como el resto del país y también en la propia provincia misionera, adjunto una serie de antecedentes extraídos del histórico libro “Misiones y sus pueblos de Guaraníes”, del R.P. Guillermo Furlong (que debe reeditarse para ser distribuidos gratuitamente a todos los establecimientos educacionales y bibliotecas de la provincia) como también la historia de la famosa “Manzana de las Luces”, de la Ciudad de Buenos Aires, de la escritora María Teresa Piragino.

LOS HECHOS
Para 1609, los Jesuitas comenzaron a enseñar a cantar y ejecutar música con instrumentos primitivos, como la “chirimía”, una suerte de clarinete de madera. Para 1617, el R.P. Pedro de Oñate, ponderaba los coros que ya existían en las Reducciones quien, tres años después, al visitar San Ignacio, informaba: “…que los Misioneros de allí tienen el culto divino muy en su punto y han enseñado a los indios canto de órgano y cantan muy bien a tres coros y ejecutan muy bien las chirimías que son las primeras que hay en toda la región…”. Con fecha 20 de septiembre de 1628, el Gobernador del Río de la Plata escribía al Rey que “…lo que puedo decir a Su Majestad es que los indios de Yapeyú han venido aquí, a Buenos Aires más de veinte juntos, grandes músicos en punto de órgano, violines y otros instrumentos, para oficiar la música y danzas del Santísimo Sacramento…”.

Por su parte el Presbítero Francisco Jarque, de visita por las Reducciones, entre otros elogios, sostuvo que “Fue magnífico el desarrollo de la música y del canto entre 1610 y 1640, o sea, en el breve espacio de 30 años, y con hombres salidos de la selva y apenas habituados a la vida civil y cristiana”. Para el R.P. Furlong “…el primer gran maestro de música que tuvieron los jesuitas fue el R.P. Juan Vaisseau, oriundo de Bélgica, que en los primeros días de 1617 fue destinado a la Reducción de Loreto, afirmando su contemporáneo y amigo Ruíz de Montoya que puso la música en maravilloso punto entre los indios”. Para fines del Siglo XVII y comienzo del XVIII, es el R.P. Antonio Sepp el que convierte a la Reducción de Yapeyú en “…un gran emporio musical por la escuela de música que allí fundó y a la cual accedían hasta de las ciudades españolas, sino también por haber llegado a ser el gran taller de toda clase de instrumentos: órganos, arpas, violines, trompas, cornetas, chirimías… los que se exportaban a las otras reducciones y a las ciudades de los españoles”.

Pero el gran aporte de Sepp fue que “…además de enseñar a muchos indígenas de Misiones el secreto de su arte, compuso para los mismos y en lengua guaraní muchas sagradas canciones, gracias a las cuales es casi inconcebible cuanto ayudó a excitar la piedad, ya que se llenaban de gozo los indios al poder cantar en su propio idioma. Parecía que la naturaleza le había plasmado adrede para tratar con los indios”. Entre sus alumnos destaca a “Paica”, de sólo 12 años “quien sin tropezar ni perderse toca sobre el arpa cualquier aire, el más difícil, y el que pide para otros músicos más estudio y práctica”. Después Furlong destaca que Sepp, en 1692, formó como futuros maestros de música a 6 trompetas, 3 buenos diorbistas, 4 organistas, 30 tocadores de chirimías, 18 de cornetas, 10 de fagotes… pero no avanzan tanto, como yo deseo, los 8 discantistas (pequeña y rústica guitarra) aunque progresan a lo menos algo cada día”.

PARA NO OLVIDAR
Furlong concluye sobre Sepp “Y la gloria de Yapeyú no decayó después de ausentarse en 1693. El buen anciano terminó su carrera mortal en la Reducción de San José”.
Después de la expulsión de los jesuitas en 1768, “algo o mucho decayó el arte musical en las Reducciones pero desde allí se fueron muchos ilustres músicos guaraníes, entre ellos, a la ciudad de Buenos Aires, Cristóbal Pirioby, que tuvo muchos alumnos porteños que, al fallecer en 1794, fue grande la pena en su entierro donde quince sacerdotes dieron la misa para el eterno descanso de su alma. Para 1864, pasó por San Luís, el Obispo Monseñor Sebastián Díaz Larangeira que “…quedó sorprendido al ver que los descendientes de aquellos indios civilizados por los Jesuitas, desterrados éstos hacía ya 100 años, conservaban las mismas tradiciones musicales enseñadas por sus viejos maestros, y así todo el canto de la Semana Santa era en guaraní”.

ANDRÉS GUACURARÍ GOBERNADOR DE CORRIENTES
Para 1818, luego de liberar a Candelaria de la ocupación paraguaya, Andrés Guacurarí recibe de José Gervasio Artigas la orden para ir a la ciudad de Corrientes a reponer en su cargo al gobernador federal Juan Bautista Méndez que había sido depuesto por Manuel Vedoya, con 600 soldados y que respondía a los intereses porteños. Al ingresar a la ciudad, Guacurarí lo hizo desarmado junto a sus jefes y soldados, con el acompañamiento de la banda de música. A los pocos días, y también para demostrar que no era ni criminal ni degenerado como lo suponían los correntinos, invitó masivamente a los vecinos de la ciudad a asistir a un acto cultural en la plaza principal donde ya se había levantado un tablado y dispuesto de los asientos para los asistentes, fruto del trabajo de los artesanos guaraníes-misioneros. La obra era “La tentación de San Ignacio”, con actores correctamente representados como ángeles y otras vestimentas significativas. Por supuesto que la obra fue acompañada por el conjunto musical, coro y danza, todos ellos guaraní-misioneros que se destacaron al compás de una música extraña donde predominaron los timbales y los violines. Ya era la tardecita cuando la concurrencia antes de retirarse se estalló en fuertes aplausos.

KAROSO ZUETTA
En la programación conocida para conmemorar el Bicentenario de la Independencia Argentina no figura Karozo Zuetta, Germán Acosta, Nerina Bader y el formidable conjunto de la comunidad Tavá Mirí, de San Ignacio que, con gran esfuerzo lograron concretar la hazaña del primer disco con doce canciones del genuino conjunto mbya que todavía tiene vigencia en Misiones, como también en otras aldeas de las tantas que siguen en “Yby-marabe-í”, la tierra sin mal de los misioneros.
¡Qué oportunidad para recuperar nuestro pasado glorioso y traer a la ciudad capital de Misiones a tantos otros conjuntos autóctonos que siguen con sus precarios instrumentos, en injusta soledad, respetando ese histórico patrimonio de nuestro pasado y que debe trascender a todo el país!!!
El 9 de julio se cumplen 200 años de la Independencia Argentina. Pero un día antes, el 8 de julio, también se cumplen 206 años del Cabildo abierto de Candelaria, la capital de la Histórica Provincia de Misiones que, por unanimidad y aclamación, los caciques guaraní-misioneros aprobaron la adhesión de Misiones a la Revolución de Mayo del 18 de junio de 1810. Ojalá alguien, en tantos actos y tantos lugares, no se olviden de preservar nuestro patrimonio histórico y así evitar que nadie pretenda apropiarse o confundir con un revisionismo que quiera negar lo que hasta ahora la Nación Argentina le sigue debiendo a la Histórica Provincia de Misiones!!!.

(Artículo extraído del facebook del periodista Alberto “Tito” Mónaca)

Podrá leer más en Con destacados disertantes comenzará mañana el Congreso del Bicentenario de la Independencia

 

 



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