Conservación y producción en equilibrio en El Potrero San Lorenzo, en Gualeguaychú

Después de varias semanas de intensas lluvias, en la reserva natural del establecimiento El Potrero de San Lorenzo, del Grupo Bermejo, retomaron a mediados de mayo las actividades de educación ambiental. El lugar es la mayor  extensión de reserva natural de la provincia de Entre Ríos, ubicada en el departamento de Gualeguaychú y Uruguay, limitando al Sur y al Este con el río Uruguay, al Norte con la Estancia Selmira y al Oeste con el área productiva agrícola El Potrero.

El campo de la empresa abarca una superficie total de 30 mil hectáreas que están dedicadas principalmente a la ganadería, agricultura, apicultura y, en marcada evolución avanzan en el negocio forestal con producción de rollos de eucaliptos. Sin embargo, el corazón productivo se mantiene en equilibrio con la conservación de unas 18 mil hectáreas que se encuentran bajo la categoría de reserva privada de usos múltiples.

El área se caracteriza por su inmensa biodiversidad, compuesta por un ecosistema de pastizales naturales, humedales, selva ribereña, bosque fluvial, islas, esteros, arenales, blanquéales y bosques de espinal.

El Potrero de San Lorenzo pertenece al matrimonio de Marcos Pereda y Azul García Uriburu, quienes adquirieron los campos en 2007 y desde sus inicios marcaron una filosofía de vida que fue muy bien trasmitida a la gestión de las distintas áreas de sus campos.

La impronta de gestión fue la de maximizar la rentabilidad de las áreas productivas en equilibrio con la conservación de la naturaleza, aplicando en forma transversal en las unidades de negocio el concepto de prácticas amigables con el ambiente. Esta fuerte convicción por la conservación y producción de manera sustentable fue lo que motivó a los propietarios a mantener un compromiso con la comunidad, generando actividades de vinculación por medio de jornadas de educación ambiental y recorridos guiados por personal de la empresa que permitan el contacto con el lugar y así mostrar lo que hacen y cómo lo hacen.

“Desde siempre tuvimos una política de puertas abiertas con un programa de visitas guiadas de educación ambiental para las escuelas, y se colabora con las investigaciones o se realizan intercambios de experiencias con otras empresas, ONG ambientales e instituciones científicas y académicas del país”, explicaron desde El Potrero en la entrevista con ArgentinaForestal.com durante la cobertura especial realizada en el establecimiento, participando de una de las actividades educativas y de un recorrido sobre las operaciones forestales del Grupo.

En la visita, el gerente de las unidades productivas del establecimiento, Néstor Benardoni; Daniel Avalo, capataz de la Reserva Natural; Gustavo Cetrángolo, Bruno Acevedo y Leandro Rotela a cargo del área forestal; Javier Montes, a cargo del área Apícola; y el CEO del Grupo Bermejo, Agustín Dranovsky, detallaron el escenario actual que enfrentan las distintas unidades de negocios y se refirieron al desafío de profesionalizar la gestión con prácticas sustentables y en equilibrio con la naturaleza. “La Reserva El Potrero es un área más de gestión, tan importante como todas las unidades de negocio de la empresa”, afirmaron sus directivos.

La reserva más extensa de Entre Ríos

Después de dos años de investigación y de un relevamiento del área natural, los dueños de El Potrero lograron el Plan de Manejo y el gobierno de Entre Ríos, a través del Decreto N° 1026/15, otorgó finalmente a la empresa el año pasado la categoría de Reserva Natural Privada de Usos Múltiples.

El área natural es la más extensa de la provincia, casi duplica en tamaño al Parque Nacional El Palmar que tiene aproximadamente 8.800 hectáreas.

Además de su belleza paisajística, su riqueza de flora y fauna nativa, la reserva resulta de un alto interés científico, educativo y cultural.

Al ser consultados sobre la decisión de abrir las puertas a la comunidad en forma periódica y como una agenda de trabajo diario, explicaron que “la dinámica de las jornadas de educación ambiental arrancaron desde que se empezó a trabajar en la reserva, hace cinco años atrás. Después, se logró que la provincia declare por decreto la categoría de Reserva Privada de Usos Múltiples, pero siempre hubo por parte de los propietarios una vocación de conservar el lugar”, precisó Dranovsky.

En este sentido, el directivo sostuvo que existe un compromiso asumido por parte de la empresa con la sociedad de Gualeguaychú y eso los motiva a mostrar cómo trabajan y el valor de conservación que tiene el área. “Se trata de un valor ambiental que va más allá del valor productivo del campo, ya que podemos mostrar que se puede convivir con la producción y la conservación, un concepto que en El Potrero San Lorenzo se aplica en todas las áreas productivas, desde la preservación del suelo o en las distintas prácticas donde el hilo conductor es la sustentabilidad”, remarcó el CEO de la empresa.

 

Educación, una aliada de la conservación

La actividad educativa de la jornada contó en la oportunidad con la visita de un contingente de estudiantes que fue recibido en el nuevo Centro de Interpretación del Puesto Victoria de “El Potrero” por  las docentes Rosana de  Benardoni y Mariana Bassi, junto al capataz de la Reserva, Daniel Avalo.

Alrededor de 25 estudiantes del 5to grado de la Escuela Provincial N°9 de Gualeguaychú, participaron de una charla y recorrieron el lugar acompañados por la maestra Rosa García y la vicedirectora del establecimiento, Alejandra Biondi.

Bassi detalló las distintas actividades productivas que se realizan en los campos El Potrero, desde producción agrícola (soja), apicultura, ganadería y forestación (eucaliptos y álamos) “aplicando las mejores prácticas disponibles que permitan un equilibrio entre la producción y la conservación de la naturaleza”, dijo.

En cuanto a la Reserva, la docente acompañó la charla con un video institucional que exponía las características ambientales de sus distintos ecosistemas, flora y fauna, especies arbóreas, valorización del suelo, entre otros temas. “En El Potrero se busca la integración entre la producción y el ambiente, la reserva es un área natural protegida de 18 mil hectáreas donde tenemos especies en peligro de extinción y áreas de alto valor de conservación, ubicados en un corazón productivo, por lo tanto, buscamos hacer conservación dentro de una estancia rural tradicional”, explicó Bassi.

La docente es una profesional con especialización ambiental, ya que además es guardafauna de la Reserva.

La jornada educativa continuó con los estudiantes con un recorrido en senderos de bosques en galería o ribereña. Al finalizar, las docentes expresaron que la visita se enmarcó en una actividad pedagógica del grado donde estudian aspectos de biodiversidad en ambientes acuáticos. “Realmente que los chicos tengan la oportunidad de estar en contacto con el área natural, que puedan observar en el terreno lo que se les explica en el aula, es algo maravilloso, ya que pueden vivenciar el conocimiento de otra manera, salir de los libros y tomar contacto con la naturaleza es otra cosa”, sostuvo la maestra del aula, Rosa García.

Por otro lado, la vicedirectora agregó que “lo mejor de la visita es que conocimos un lugar que es nuestro, un área natural que es de Gualeguaychú. Este lugar nos los recomendaron conocer otras docentes el año pasado, y realmente es maravilloso, disfrutamos mucho el recorrido”, expresó.

 

Valoración de los servicios ambientales

La reserva tiene una alta diversidad biológica de especies asociada a los humedales y pastizales, por lo que su conservación es de vital importancia para el hábitat de la fauna silvestre.

Las selvas en galería constituyen los últimos fragmentos en la provincia que se mantienen en óptimo estado. La presencia de especies como el quebracho blanco, entre otras especies, exponen la riqueza ambiental del lugar.

“Si tomamos a las aves como indicadoras de la riqueza biológica de la estancia, hasta el momento se registraron 15 especies amenazadas en la Argentina, de las cuales ocho están amenazadas a nivel global. En El Potrero se encuentran al tordo amarillo (Xanthopsar flavus), la monjita dominica (Heteroxolmis dominicana), el atajacaminos ala negra(Eleothreptus anomalus) y los capuchinos del género Sporophila. En los bosques registramos al cardenal amarillo (Gubernatrix cristata) y en las selvas en galería una población de pava de monte (Penelope obscura obscura). En cuanto a los mamíferos, habitan la reserva el lobito de río (Lontra longicaudis) que está considerada en peligro; el aguará popé (Procyon crancrivorus); la mulita pampeana(Dasypus hybridus), el zorro de monte (Cerdocyon thous), el gato montés (Leopardus geoffroyi), el hurón menor (Galictis cuja) y el carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris). El guazuncho o corzuela parda (Mazama goauzoubira), si bien está considerada a nivel nacional como de riesgo bajo, en el sur de Entre Ríos se ha convertido en una especie bastante rara, por lo cual su presencia en El Potrero resulta particularmente importante”, detalló Daniel Avalo.

De esta manera, durante la jornada transmitieron que “el área natural tiene un alto valor ambiental por los bienes y servicios que brinda, fundamentales para la biodiversidad del sitio, por lo tanto, conservar la reserva es clave. Por ejemplo, los pastizales protegen la tierra de la erosión. Y la conservación con buenas prácticas en el manejo productivo de los suelos para todas las actividades productivas en El Potrero es uno de los principales objetivos de lograr en las labores para mitigar el daño a la tierra, aplicando rotación adecuada, practicas de siembra directa, mejorando las cosechas con usos adecuados de agroquímicos, etcétera”, concluyeron los guías.

 

Por Patricia Escobar 

 



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