Ricardo Maciel: “La industria especula y no inyecta dinero en la actividad yerbatera”

Ricardo Maciel: “La industria especula y no inyecta dinero en la actividad yerbatera”

”. Advirtió que “este año hubo un cambio muy brusco en relación a los últimos años. En esta zafra no hay dinero para la compra de la hoja verde. Lo que observo es que hay una alta especulación de quienes tienen el dinero y los recursos, que  son diez industrias. Estas son los que deberían inyectar dinero en la actividad”. Reiteró que el 80% de la actividad yerbatera está en manos de diez empresas, “son las que manejan el negocio”.

 

Según Maciel, por la alta tasa de interés (38%) de los plazos fijos a los industriales les conviene colocar a plazo fijo su dinero en lugar de invertir en la actividad. Consideró que “este contexto desalienta a los empresarios a poner a trabajar sus ingresos. Sucede que se gana más en plazo fijo que poniendo a circular el dinero”. Al argumentar su postura, recordó que el año pasado y en 2014 se pagaba por encima de los precios oficiales, mientras que hoy no se paga ni siquiera el precio oficial y además a largo plazo. “La yerba no es un cultivo anual que de un año a otro cambia. Es cierto que puede haber una modificación pero mínima, puede disminuir un poco o aumentar el rendimiento del yerbal. Pero el cambio no es tan brusco, como para generar los inconvenientes registrados este año”, comentó.

 

“Para sostener un dólar bajo y no se dispare fijan tasas altas el plazo fijo y el crédito. Por ello, este año es muy elevado el costo para obtener un crédito e inyectarlo en una actividad que no dará la misma rentabilidad a la de un plazo fijo”, analizó. Así es que “nos encontramos ante gran especulación financiera, que podría cambiarse si se modifica la macroeconomía a nivel nacional”, opinó Maciel.

 

En este contexto económico, también “crece la preocupación por la incipiente asimetría con los países vecinos, en particular con Brasil de donde ya se observa el ingreso de productos como el pollo que compite directamente con la producción local. Es necesario que no se profundice esto hacia otros productos como la carne de cerdo y hortalizas, que están en un proceso de consolidación. Esta situación producirá un retroceso con impacto negativo en el sector”, observó.

 

Ante este panorama, como ya se hizo años anteriores la provincia asistirá a los secaderos chicos (privados y de cooperativas) para levantar la hoja verde. “Porque no se puede seguir esperando, la cosecha de yerba tiene un límite que finaliza en tres meses. Se cosecha y se hace canchada, que puede quedar en el secadero para ver después como se comercializa”, señaló el representante del gobierno misionero en el INYM. El Ministerio del Agro y el IFAI trabajan en el armado de un fondo de garantía de 30 millones de pesos. El banco dará al secadero el crédito y el INYM subsidiará la tasa de interés. “Ya está aprobado el sistema, solo faltan los trámites administrativos de implementación”, aclaró.

 

Fondo yerbatero, un aporte a la solución

Otra herramienta que resolvería la compleja situación yerbatera es la creación del Fondo Especial Yerbatero. Así lo entiende Maciel, quien apoya la iniciativa impulsada por los diputados del Partido Agrario y Social (PAyS), Héctor Bárbaro y Martín Sereno.

El proyecto de comunicación sugiere que los legisladores nacionales por Misiones propongan modificaciones a la ley yerbatera (25564) y se cree “una tasa denominada Fondo Compensador y de Fomento a la producción aplicada por kilogramo de yerba mate elaborada en todas sus modalidades, envasada nacional e importada, compuesta o no, con destino a ser comercializada en el territorio nacional”.

 

La idea contempla que esos recursos se destinen a crear el fondo, que sería repartido de la siguiente manera: “5% para funcionamiento del INYM, 60% será distribuido entre los productores propietarios de menos de 30 hectáreas de plantaciones de yerba mate y en proporción a los kilos producidos en cada caso hasta cien mil kilos, y el 35% restante entre los trabajadores rurales que participaron de la zafra en proporción a los kilos cosechados por cada trabajador”.

 

Ya en 2012, la senadora Sandra Giménez había presentado un proyecto de ley para crear el Fondo Especial de la Yerba Mate, cuyo principal objetivo era beneficiar al productor que tiene menos de 25 hectáreas. En los argumentos había expuesto que la idea era generar una herramienta similar al Fondo Especial del Tabaco (FET) que se financiaría con una décima parte de lo recaudado en concepto de IVA sobre la venta de yerba mate y sus derivados, con la idea de financiar al pequeño productor y proporcionar mayor cobertura de salud y seguridad social”.

 

También el director por los secaderos en el INYM, Sergio Delapierre, presentó en numerosas ocasiones ante el instituto una propuesta para crear el Fondo Especial Yerbatero. Pero no consiguió el acompañamiento de la mayoría para aprobar la idea, que tiene como fin asistir a los pequeños productores yerbateros y obreros rurales.

 

Créditos del INYM

Además, Maciel afirmó que el INYM seguirá subsidiando la tasa de los créditos que solicitan los secaderos e industriales a distintos bancos. “El año pasado se entregaron montos muy importantes a numerosas empresas. Pero mi temor es que obtengan un dinero con tasa subsidiada y no la inviertan en la actividad, sino que lo pongan en plazo fijo. Para evitar eso el Estado tiene que redoblar la fiscalización”, remarcó.

Es que “ahora estamos en un escenario de alta especulación financiera, que ya lo vimos antes. Ahora estamos a tiempo de corregirlo, de buscar herramientas y no caer en los parches de los 90, que terminó con una crisis y una concentración tremenda. Hoy los pequeños productores no podrían soportar una nueva crisis”, advirtió el director del INYM por el gobierno de Misiones. Insistió en que “en los 90 se decía la yerba ya no anda, pero no andaba para los pequeños productores. La yerba fue negocio siempre, pero con una mala distribución y un sector dominante”.

 

La diferencia, en relación a los 90, es que “hoy estamos más fortalecidos porque existe un instituto nacional que busca acercar posiciones contrapuestas. En distintos puntos de la provincia hay muchos secaderos y cooperativas, que con ayuda del gobierno provincial, tienen poco volumen de producción pero con alto impacto en los lugares donde se encuentran, porque generan fuente de trabajo”. A estos aspectos favorables es necesario sumarle, por parte del INYM, “una fuerte campaña de fiscalización, a través de acuerdos con Rentas y AFIP”, consideró Maciel. Insistió en que para salir de este conflicto yerbatero hace falta el esfuerzo de cada uno de los actores de la cadena yerbatera y los estados nacionales y provinciales.



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