Lo que sucedió ayer por la tarde en los prolegómenos del concierto de Topa en Posadas no debe ser tomado como un hecho aislado. Hubo severas fallas en la organización y en la seguridad del espectáculo. Se puso en riesgo la integridad de los niños, varios terminaron lastimados y muchos más, envueltos en llanto. Imperdonable. Decenas de familias que fueron a disfrutar de un maravilloso espectáculo infantil se encontraron de pronto siendo protagonistas de corridas, gritos y empujones más dignos de un recital de rock o de una cancha de fútbol. Y de solo pensar en esos antecedentes, se le pone la piel de gallina a uno. Aquí no había rockeros dispuestos a “el aguante” ni hinchas o barrabravas. Había niños. Uno cuando va a un recital de rock sabe que puede haber algún choque con la Policía. En una cancha –aunque ahora no haya visitantes-, sabe que es muy probable que pueda haber incidentes. No se espera eso de un show infantil.
Pero no se trata apenas de una mala organización, que tiene claras responsabilidades.
En Misiones no hay lugares preparados para un show masivo bajo techo. El lugar elegido para suplir al anfiteatro Manuel Antonio Ramírez tiene pocos accesos –y por ende pocas salidas-, pésimas veredas y escasa ventilación para tanta gente.
La organización dejó demasiados flancos y probablemente haya vendido más entradas de las que debería. Pero sobre todo, no tuvo la sensibilidad necesaria para manejar el momento. El recital empezó con decenas de familias afuera, lo que no hizo más que aumentar el nerviosismo. Pero fue absolutamente peligroso haber cerrado los portones. Tal vez hayan fallado los controles oficiales, pero lo que seguro no hubo, fue sensibilidad.
La Policía también pecó de exceso de rigurosidad custodiando un acceso cuando del otro lado había padres desesperados y niños en llanto. El mal recuerdo será imborrable para muchos. Pero pudo haber sido mucho peor. Se debe tomar nota y aprender de los errores. Que el negocio no tape las fallas. Que no haya que lamentar cromañones ni puertas 12.

Topa trajo su magia a Posadas, pero el show fue empañado por fallas en la organización


