Casi ocho años después, la causa por la muerte de los empleados de SIP fue elevada a juicio

Casi ocho años después, la causa por la muerte de los empleados de SIP fue elevada a juicio

Fue un camino muy largo. Casi ocho años después, el expediente por la muerte de dos empleados de limpieza de la empresa SIP de Posadas fue elevado a la instancia de juicio oral. Después de muchas idas y vueltas, recursos judiciales varios y apelaciones de todo tipo, la causa será ventilada en un debate que presidirá el juez Correccional y de Menores César Raúl Jiménez.
Están imputados, aunque gozan de la libertad porque la figura que les endilgan es excarcelable, María Felicitas Aquino y su hija Mariela Alejandra Báez, responsables de la empresa, y Juan Carlos López, un empleado jerárquico. Los tres se hallan procesados del delito de “homicidio culposo”; es decir, sospechados de haber causado la muerte de las víctimas por su negligencia o impericia.
El último paso del caso lo dio el juez de Instrucción Dos, César Yaya, quien dio por cerrada la instrucción y una vez que se resolvieron todos los planteos pendientes, pasó el expediente a su par Jiménez, quien deberá abocarse al juicio porque todos los homicidios de tipo “culposo” se dirimen en la Justicia Correccional a partir del cambio del Código Procesal Penal.
Ahora se viene el tiempo de notificación a las partes de la conformación del tribunal (en este caso unipersonal) y luego vendrá el tiempo de producción de pruebas, citación de testigos y finalmente de fijación de fecha para el proceso.
El último de los recursos resueltos para que finalmente el caso llegue a la instancia final fue el rechazo del Superior Tribunal de Justicia al planteo de nulidad que la defensa de los acusados había trabado para evitar que se concretara la elevación a juicio.

Polvo blanco letal
Ricardo Enrique Caballero (19) y Andrea Itatí Pérez (27) perdieron la vida en mayo de 2008, tras intoxicarse con el cloro granulado que manipulaban para cumplir las tareas de limpieza que la empresa Sip les encomendaba en sus lugares de trabajo. El muchacho cumplía funciones en el geriátrico de Miguel Lanús y la mujer, madre de tres chicos, en el hospital Ramón Madariaga.
Oscar Caballero es el papá de Ricardo. Nunca bajó los brazos, pese al dolor que carga a cuestas. Siempre exigió que los responsables fueran a juicio. “Mi hijo tuvo tres paros, el médico me dijo que fue fulminante. Yo acuso a las dueñas de la empresa que por economizar dinero les entregaban ese polvo, y ellos lo tenían que preparar. Ricardo entró en un bañito de dos por dos para prepararlo y aspiró eso. En pocas horas lo mató”, repitió muchas veces en las manifestaciones que suele hacer en la plaza 9 de Julio para que el caso no quede impune.
Ricardo fue internado el 17 de mayo de 2008. Murió ese mismo día. Andrea también fue hospitalizada en esa jornada y dejó de existir una semana después.
La instrucción de la causa la inició el entonces juez de Instrucción Dos, José Luis Rey. De acuerdo a los testimonios que recabó entre los empleados de SIP, los trabajadores manipulaban productos químicos sin las medidas de seguridad necesarias, y preparaban un “polvo blanco”, que reemplazaba a la lavandina líquida que habitualmente usaban. Muchos de ellos, en algún momento, presentaron los mismos síntomas: dolor de cabeza, mucha sed y fuerte dolor abdominal. Ricardo y Andrea perdieron la vida por ese “polvo blanco”, que no era otra cosa que cloro granulado.
“Cuento cada día que pasa esperando que llegue el juicio y me indiquen quiénes son los responsables de la muerte del ’Polaco’. Mi hijo era un chico que sólo quería laburar”, dijo varias veces Oscar Caballero. Tal vez con el juicio y el veredicto tenga algo de paz, palabra que no conoce desde hace casi ocho años.

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EP



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