Horror y misterio sobre el cadáver en el contenedor: sin cabeza y extremidades inferiores

Horror y misterio sobre el cadáver en el contenedor: sin cabeza y extremidades inferiores

Le faltaban la cabeza y las piernas, aunque tenía brazos y manos. Estaba dentro de un contenedor de basura. Hasta anoche no lo habían identificado.

La aparición de un cuerpo descuartizado siempre implica un misterio a develar, mucho más complejo –en principio– que un crimen común y corriente. No se trata de casos frecuentes pero, si la investigación llega a buen término, las historias que esconden suelen ser tremendas.

Ayer los investigadores de la División Homicidios de la Federal comenzaron a trabajar en uno de estos casos: cerca de las 8.30 de la mañana, un cartonero encontró un cadáver decapitado dentro de un contenedor de basura, en el barrio porteño de Balvanera, sobre la calle Sarandí al 200, entre Moreno y Alsina. Lo que se dice una zona peligrosa para deshacerse de un cuerpo: a sólo tres cuadras de la comisaría 6°, a cuatro del Departamento Central de la Policía Federal e igual distancia del Congreso de la Nación.
De acuerdo a lo que reconstruyeron los investigadores, el cartonero abrió el contenedor –que se encontraba frente al número 272 de Sarandí– y vio una bolsa negra de residuos. El receptáculo estaba casi vacío, porque la recolección se había concretado sobre la medianoche. “Cuando el hombre rasgó la bolsa se encontró con los hombros de una persona y esa persona no tenía cabeza, se la habían cortado”, explicaron.

Ante este panorama, el cartonero le avisó de su descubrimiento a un portero de la cuadra que justo estaba en la vereda. Este llamó a la seccional 6°, que tomó intervención en la causa junto con el fiscal de Instrucción N° 13, Daniel Roma, y la División Homicidios de la Federal.

“Vino asustado y arrastrando su carrito. Se tomaba el pecho, le ofrecí un vaso de agua”, contó el portero a los medios. “Me da la impresión de que lo han traído de otro lado, porque acá no se escuchó nada”, agregó el hombre en referencia al cuerpo.

Una primera revisión, previa a la autopsia, determinó que se trataba de un hombre de piel trigueña de unos 40 a 50 años, que habría muerto apuñalado. Al momento de ser encontrado en el contenedor, el cuerpo estaba boca abajo en un charco de sangre. Los primeros análisis forenses determinaron que le faltaban la cabeza y las dos piernas, que habían sido seccionadas de manera limpia, un poco más abajo de la ingle. “Tenía los genitales” confió uno de los investigadores. Y desmintió las primeras versiones, que decían que el cadáver tampoco tenía los brazos.

El cuerpo tenía algunas particularidades. Pero la más importante de ellas era que, aunque le faltaban la cabeza y las extremidades inferiores, tenía las superiores. En palabras más sencillas, el o los asesinos le dejaron a su víctima las manos, con lo que los investigadores tienen esperanzas de llegar a alguna identificación.
“Se le tomarán las huellas digitales para cotejar con los archivos. O se trató de un descuido de los asesinos o ellos saben que es alguien que no aparece en los registros, como un inmigrante”.

El torso también tenía puesta una remera a rayas azules y rojas. En un principio se pensó que era una camiseta de Tigre y que la víctima podía ser hincha de ese club. Pero los investigadores aclararon que se trataba de una prenda común, que no pertenecía a ningún club.

El primer análisis forense también estableció que la víctima fue asesinada entre 10 y 12 horas antes de que los médicos revisaran el cuerpo. Esto ubica la data de muerte poco antes de la medianoche del lunes. “En base a esto creemos que lo tiraron en el container durante las primeras horas de ayer”, agregaron las fuentes. Si bien aún no hay testigos la Policía tiene esperanzas de encontrar pistas en las cámaras de seguridad de la zona.



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