El último tramo

Restan apenas siete días de tiempo electoral. El próximo domingo los argentinos deberán decidir entre la continuidad de un modelo y las difusas promesas de cambio que esgrime la oposición. Daniel Scioli entró al último tramo de campaña con la convicción de que está cerca del objetivo de suceder a la presidenta Cristina Fernández y de continuar el camino iniciado en 2003.
No es una elección más. Se ponen en la balanza doce años de “kirchnerismo”, iniciados con el casi desconocido Néstor Kirchner en 2003 y continuados por su esposa Cristina desde el 2007. Fueron años de enormes transformaciones económicas y sociales y de un profundo cambio en la forma de entender la política.
Las transformaciones conseguidas son tan imponentes que la oposición no las discute y promete continuarlas pero con “cambios”. La Asignación Universal por Hijo, la recuperación de las AFJP y las jubilaciones de millones de argentinos sin aportes, el matrimonio igualitario, la ley de Medios son algunos cambios sociales que le dieron sustento en las urnas al kirchnerismo. La recuperación de YPF y de Aerolíneas fueron los hitos económicos que ya ni se discuten, aunque fueron sumamente criticadas por los principales referentes de la oposición. Pero sin dudas, el desendeudamiento con los organismos financieros internacionales, iniciado con los canjes de deuda y después con el pago total al Fondo Monetario Internacional, se convirtieron en la marca registrada de esta década. La decisión de desendeudarse permitió recuperar una soberanía política inédita desde la recuperación de la democracia, aún en medio de la pulseada con los fondos buitres.
La independencia económica es un pilar fundamental para proyectar nuevas políticas de desarrollo.
Los recursos que se drenaban directamente al pago de la deuda hoy pueden ser utilizados en otras áreas vitales de la economía nacional y, sobre todo, en políticas de inclusión. Ya no hace falta pedir dinero para cubrir vencimientos de deuda y si se piensa en nuevos créditos, pueden ser utilizados en infraestructura, especialmente para la reparación histórica de regiones olvidadas como el Norte Grande, que en los últimos años recién comenzó a tener visibilidad en las políticas nacionales.
Sin desconocer los problemas de la economía, no se puede negar que la situación de la Argentina es casi un oásis en comparación a Brasil o varias de las potencias europeas, que todavía no logran superar la crisis iniciada en 2009.
En España, 1 de cada 3 está en riesgo de pobreza y hay severas advertencias sobre el impacto de la crisis sobre todo en la niñez, mientras que el desempleo hace estragos en la población más joven. No es casualidad. Es la política que se aplicó en la Argentina hasta 2001, que también tuvo efectos nefastos y provocó una masiva migración de jóvenes en busca de un mejor futuro. Pero en Argentina, esas políticas fueron dejadas atrás hace doce años.
La recreación de un Mercosur político también sirvió para sostener algunas acciones que fueron replicándose en toda la región. Las reacciones también fueron idénticas con las derechas desplazadas intentando recuperar el control.
La continuidad de los vínculos con los países vecinos es una prioridad para Scioli. Por eso se destacan su visita a Tabaré Vázquez en Uruguay y Dilma Rousseff, la jefa de Estado de Brasil, socio principal del Mercosur y fundamental para la economía argentina.
Los principales encuestadores advierten que es probable que todo se resuelva en la primera vuelta, con el candidato del Frente para la Victoria superando el 40 por ciento de los votos y su inmediato perseguidor, Mauricio Macri, con diez puntos menos. El periodo pos Primarias sirvió, de acuerdo a los sondeos, para consolidar el voto de Scioli, fiel al Frente para la Victoria. Esa fidelización es clave para entender las proyecciones.
El candidato oficialista tiene para crecer, mientras que Macri y Sergio Massa disputan un mismo electorado y cualquier variación resulta de quitarse votos mutuamente. El votante de Massa o de las expresiones menores ve en Macri un giro hacia políticas que contrastan en demasía con los últimos años y la sensación es que nadie quiere un nuevo salto al vacío. Cientos de dirigentes radicales, por ejemplo, desobedecen el mandato partidario y se sumaron al sciolismo abandonando las huestes del PRO.
Scioli aprovechó este momento para mostrar algunas de sus cartas y no hubo sorpresas. Ya anunció a varios ministros, como el gobernador misionero Maurice Closs en Turismo o al entrerriano Sergio Uribarri en Interior y Transporte y la continuidad de los kirchneristas Diego Bossio, en Infraestructura o Julián Domínguez, en Producción. Rodearse de gobernadores que culminan sus mandatos con alta aprobación, brinda una señal de gobernabilidad con un profundo valor político.
En Economía, cargo clave para definir el rumbo que tomará su eventual gobierno, eligió a Silvina Batakis, quien ya es su ministra del área en Buenos Aires. Más allá del nombre de la funcionaria, la definición que la acompañó es más relevante: “Con Batakis, va a ser la política la que conduzca la economía”, adelantó el candidato presidencial del Frente para la Victoria. La actual ministra es de cuna peronista, perfil bajo pero convicciones fuertes. Defiende la política de administración de reservas que hace el Banco Central en contra de un”sector chiquito que quiere la devaluación”. La funcionaria sostiene que la relación del argentino con el dólar es un problema “cultural” difícil de erradicar, pero advierte que “el tipo de cambio no pude ser la única variable de competitividad”.
Ese pensamiento coincide en líneas generales con la política económica actual. Y el propio Scioli buscó despejar dudas, generadas especialmente por la irrupción del salteño Juan Manuel Urtubey, quien en un foro de Estados Unidos habló de pagarle a los fondos buitre para “recuperar confianza”.
Scioli aclaró que “la posición argentina ante los fondos buitre tiene que ser una política de Estado”, es decir, ratificó la postura del kirchnerismo. “El país tiene voluntad de pago, pero a condiciones justas”, insistió y recordó que Macri pidió “hacer lo que indique” el juez Tomas Griesa, cuando ahora la propia Justicia de Estados Unidos le está poniendo frenos a sus extorsivos fallos.
Acompañado por muchos gobernadores, Scioli sabe que cuenta con un respaldo territorial envidiable y por eso no duda en proyectar cuáles serán sus políticas que se basan en proyectar desde lo hecho, sin derrumbar lo construido.
Esa previsibilidad que ofrece Scioli, obliga a la oposición a someterse al mismo discurso y les impide desarrollar sus propias consignas. En definitiva, parece que todos ofrecen lo mismo, aunque no son lo mismo ni sus ideas políticas tienen resultados similares.
Macri se tiene que esforzar para intentar convencer que las políticas sociales en su gobierno se van a mantener, cuando durante años se pasó criticándolas y sus diputados no votaron ninguna de las leyes en el Congreso. Massa, desde un poco más lejos, puede prometer pour la gallerie sin demasiados contratiempos.
Mientras que Scioli ya tiene a medio gabinete definido, Macri debe esconder a sus principales asesores por su imagen vinculada a los peores años del neoliberalismo. El economista Carlos Melconian, número puesto para convertirse en ministro de Economía, verá nuevamente frustrado sus deseos, como le pasó con Carlos Menem en 2003, tuvo que correrse de escena por sus propuestas de ajuste y devaluación.
Su lugar fue ocupado por Alfonso Prat Gay, que tuvo un baño de “progresismo” cuando acompañó a Lilita Carrió y a Victoria Donda, pero ahora se convirtió en el asesor estrella del PRO. No piensa demasiado distinto a Melconian, aunque maquilla el ajuste con promesas de liberar el mercado cambiario y eliminar retenciones, que en definitiva, redundarán en una inmediata suba de precios y en un desfinanciamiento del Estado.
Macri también tuvo problemas con sus socios radicales cuando trascendió que un ex carapintada podría ser su ministro de Defensa. Se trata de Juan José Gómez Centurión, actual funcionario macrista, que en Semana Santa de 1987 se plegó al levantamiento carapintada liderado por Aldo Rico y al de Mohamed Alí Seineldín en diciembre de 1988, cuando ocupó un cuartel de Villa Martelli.
Aunque Macri no confirmó que ese sea su elegido, es bueno conocer la visión de Gómez Centurión. Es uno de los que impulsa la intervención de las Fuerzas Armadas en el combate a la inseguridad y el narcotráfico “por un plazo de dos o tres años”. Al margen del mal recuerdo de la última intervención militar en la Argentina, cualquier especialista advierte que la incursión militar contra las drogas solo agrava el problema. México, Colombia o el creciente conflicto en Paraguay, son apenas unas muestras del efecto de involucrar a los militares en problemas de seguridad.
A diferencia de Scioli, Macri nunca pudo hacer pie más allá de su pago chico, en Capital Federal. El PRO nunca se convirtió en el “gran partido” opositor y dependió de las alianzas locales para poder sumar candidatos. La más relevante se concretó con el radicalismo, que le dio despliegue territorial, pero no le garantiza votos.
Es una relación de desconfianza mutua, que sólo parece servir a los popes radicales, mientras que las bases y especialmente la juventud, miran con recelo. No es casual que en Misiones la relación haya terminado en muestras de desprecio del PRO al radicalismo, que terminó suplicando poder llevar a Macri como candidato a presidente.
El intendente porteño tuvo un paso fugaz por Misiones, donde por primera vez se mostró públicamente con su candidato a gobernador con quien no tenía siquiera una foto en común.
Pero quedó en evidencia que no lo conocía demasiado: “Cambiemos, tiene un candidato que es Ziller”, dijo cuando presentó a la fórmula encabezada por Alex Ziegler y el radical suspendido Mario Pegoraro.


Sobre el radicalismo y su insistencia en tenerlo como candidato, apenas dijo que es una “cuestión legal” que vayan enganchados a su figura.
Macri tampoco tuvo demasiados argumentos para dar precisiones sobre el escándalo de las pautas truchas que involucra a un canal misionero, que lo denunció ante la Justicia.
Volvió a atribuir a un “error de carga” los datos que aparecieron a nombre del medio que nunca recibió un peso de pauta y aseguró que en realidad se trataba de dinero destinado a publicidad en el canal del que fue accionista su amigo, ahora distanciado en la política, Ramón Puerta. Pero se lo vio visiblemente molesto por la pregunta de los colegas del medio que figura en las planillas oficiales como receptor de millonarios recursos.
En la UCR, en cambio, parecen disfrutar del amor no correspondido. Es el síndrome de Estocolmo en su máxima expresión. Aunque ni siquiera fue invitado al acto que se realizó en Eldorado, de donde es oriundo, Gustavo González, candidato a gobernador radical, aseguró que “Macri está feliz con los 104 candidatos a intendentes que le ofrece el radicalismo en Misiones”.
Sin embargo, su propio hermano, Daniel, quien es candidato a intendente de Eldorado, aseguró que “Macri no conoce la realidad de Misiones porque si así fuera, no habría dudado en convocar al radicalismo que es la fuerza política coherente y competitiva que le va a aportar el mayor caudal de votos”.
“El radicalismo le aporta coherencia a la candidatura de Macri, cosa que no tiene el frente que integra el Pro en Misiones”, insistió en referencia al hasta hace poco renovador y sciolista, Ziegler. “No vamos a pedir que la gente corte boleto, pero…”, completó.
En realidad, el que más pierde con la insistencia de la UCR en ir pegada a Macri es el propio PRO, ya que la competencia por los cargos legislativos puede dividir votos vitales para acceder a una banca, sobre todo en el Congreso nacional.
En las Primarias, la Renovación superó los 300 mil votos y el PRO apenas 70 mil, lo que le alcanzaría para aspirar a una banca, pero si la UCR le llegara a restar algunos votos, podría terminar siendo beneficioso para el oficialismo.
Los encuestadores nacionales sostienen que la figura de Scioli será la que arrastre votos hacia arriba. Es decir que los oficialismos en las provincias difícilmente saquen menos que lo que saque el candidato presidencial.
Los consultores locales agregan que en Misiones esa ecuación se complementa con el aporte que deberán hacer los intendentes y candidatos a alcaldes, que no jugaron en las Primarias y sí deberán buscar votos el próximo domingo.
Eso también impulsará a la Renovación hacia arriba, ya que es el único espacio que cuenta con candidatos en todos los municipios, mientras que la oposición no llega a las localidades más pequeñas.
Misiones es el noveno distrito electoral del país y estuvo entre las cinco provincias que más votos le aportaron a Scioli. Ese enorme caudal que tiene su retribución en el lugar que ocupará Misiones en un gobierno de Scioli.
El nombramiento adelantado del gobernador Maurice Closs como futuro ministro de Turismo de su gabinete, obedece a esa mutua lealtad política. Pero también y con mucho mayor valor, a los resultados logrados en la gestión turística en la provincia, que se transformó a la actividad en una potente industria que es la que más empleo ha generado en la última década.
Desde que asumió, Closs puso al turismo como una de las áreas a desarrollar y los resultados están a la vista. En 2007 había 11.099 plazas hoteleras en 171 establecimientos.
En 2015 hay 26.500 plazas en 650 establecimientos, lo que significa un 140 por ciento de incremento de plazas hoteleras. En Puerto Iguazú, en 2007 había 69 hoteles con 5.543 plazas.
Hoy hay 15.000 plazas en 300 establecimientos, lo que significa un aumento del 172 por ciento. Ahora el porcentaje de ocupación anual en la ciudad de las Cataratas es del 70 por ciento con un promedio de pernocte de 2.6 noches.
En 2003 visitaron Cataratas 637.717 personas. En 2011 fueron coronadas como una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo.
La proyección para este 2015 es de 1.500.000 turistas en el destino de maravilla. Con estos números, Misiones es el segundo destino argentino más visitado por turistas internacionales.
Pero la actividad no se concentra únicamente en las Cataratas. Se estima que este año más de 3,5 millones de personas visitarán a Misiones.
Es incalculable el valor económico de ese movimiento, pero son recursos que antes no estaban y que ahora circulan por distintas ciudades y que se quedan en la provincia.
Para eso fue vital la visión de un Estado ordenador e interventor en la actividad. Se decidieron inversiones para generar nuevos atractivos y en infraestructura, para que éstos sean accesibles, como la ruta a los Saltos del Moconá, antes privilegio de unos pocos aventureros.
Todo ese expertise es lo que Scioli quiere trasladar al país y por eso eligió a Closs como su futuro ministro de Turismo. Si gana las elecciones, esa designación resultará vital para Misiones, ya que el actual gobernador se convertiría en un nexo para abrir las puertas de los despachos nacionales. Así lo vislumbra Joaquín Losada, candidato a intendente de la capital misionera, quien contó que apenas se enteró del ofrecimiento, llamó a Closs para felicitarlo, pero también para decirle “que tenés para Posadas”.
En estos años la Renovación justamente lo que hizo fue aprovechar cada espacio para poder conseguir recursos. Así se convirtió en la provincia que más viviendas construyó per capita, apenas por debajo de Buenos Aires en cantidad y se consiguieron fondos para innumerables obras de infraestructura, como rutas, hospitales o escuelas. En el encuentro de Agricultura Familiar que se realizó en Iguazú, los funcionarios nacionales y ejecutivos de la Corporación Andina de Fomento y del Banco Interamericano de Desarrollo destacaron que Misiones fue una de las provincias que más recursos gestionó para invertir en el desarrollo de las chacras. En los últimos años más de 60 millones de dólares llegaron para electrificación rural y servicios para los productores, contó el ministro del Agro, José Luis Garay a la hora del balance.
Closs agregó que para que la ruralidad no se pierda, “no solamente debe haber rentabilidad en las chacras, si no también que tengan las condiciones y la calidad de vida parecidas, a las que puede tener en una ciudad”.
“Esas son cosas que nos permiten decir que este camino ya trazado es el que debemos continuar, en el que obviamente debemos reconocer que nos quedan muchísimas cosas pendientes”, reflexionó.
“Los gobernadores le vamos a aportar a Scioli una mirada profunda de las economías regionales, de las provincias y de la infraestructura que todavía nos falta”, aseguró Closs.
Quedan apenas días. La campaña ya no moverá demasiado la aguja. Solo resta tiempo para la reflexión.



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