Posadas: reconstruyeron el crimen de un joven ultimado de 17 puñaladas en pleno centro y para el juez Verón se agotó la etapa investigativa

Esta mañana, se realizó la reconstrucción del crimen de Alejandro Acosta (22), ultimado el 26 de septiembre del 2014 en Corrientes y La Rioja. Tres jóvenes compartieron unos tragos en un boliche y luego aparecieron viejas riñas y una pelea derivó en un feroz asesinato. Guillermo Barboza (23) está acusado de apuñalar a la víctima 17 veces. Con esto, se considera terminada la etapa de instrucción, dijo el juez Fernando Verón quien investiga la causa.

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Hoy se realizó lo que puede llegar a ser la última parte de instrucción por la muerte de un joven de 22 años, quien fue asesinado de 17 puñaladas en la mañana del 26 de septiembre de 2014 en el cruce de la avenida Corrientes y la calle La Rioja, a pocas cuadras del microcentro posadeño.

La víctima se llamaba Alejandro Acosta y residía en la chacra 251. Un conocido suyo, con quien había compartido una larga noche de tragos en un boliche, fue detenido como el autor del homicidio. También fue arrestado otro sospechoso, sindicado como quien facilitó el arma homicida. En realidad ahora apuntan que fue encubridor del hecho y ayudó al presunto homicida a esconder el cuchillo.

Los investigadores de la Policía provincial secuestraron un puñal con rastros de sangre, que habría sido utilizado en el brutal ataque. Los dos sospechosos cayeron en allanamientos efectuados en la cercana chacra 41, barrio Tajamar. Estaban en diferentes domicilios: uno sobre la calle Ceballos y otro sobre la Marcelo T. de Alvear.

En la vivienda de Ceballos lo atraparon a Guillermo “Guille” Barboza (23), sindicado como el homicida. Le secuestraron ropa manchada con sangre. Su situación es más que comprometida, porque dos testigos lo vieron apuñalar a Acosta: otro compañero de tragos y un transeúnte que circunstancialmente pasaba por el lugar. Ese último testigo salió a correr cuando vio que estaban hincando a la víctima. Se desesperó para pedir ayuda y luego lamentó ante los investigadores que cuando regresó el joven agredido ya estaba muerto.

En la otra casa requisada, situada sobre Marcelo T. de Alvear, incautaron el puñal. El dueño de la residencia, Ramón de Olivera (30), también fue arrestado. Acosta, Barboza y otro joven de 18 años se conocían desde hacía tiempo.

Entre la noche del jueves y la madrugada de ese viernes decidieron salir a disfrutar la noche casi veraniega compartiendo bebidas de todo tipo.  Empezaron el raid en un pub ubicado en San Lorenzo entre Santa Fe y Sarmiento. Y luego fueron a otro, situado sobre San Lorenzo casi La Rioja.

Ya bastante pasados de copas, después de las 6, los tres empezaron a caminar hacia la avenida Corrientes. Se cree que se dirigían a la casa de la abuela de uno los jóvenes, al parecer porque desde ese lugar (Centenario y Bermúdez) iban a tomar un taxi porque sabían el costo desde ese lugar en base a la plata que disponían.

Sin embargo, a la altura de continuación La Rioja, se desató una discusión. Al parecer, Barboza había tenido una relación sentimental con la hermana de Acosta y se lo manifestó, cosa que desató la pelea.

Con abundante alcohol encima, lo que arrancó como un entredicho cruzó los límites al poco tiempo. Acosta y Barboza se pelearon prácticamente desde la avenida Centenario hasta la calle Marcelo T. de Alvear y allí, “Guille”corrió hasta la casa de De Olivera, a quien le pidió un cuchillo, o lo tomó por su propia cuenta.

Las fuentes indicaron de De Olivera le pasó un puñal aunque este dijo hoy en la reconstrucción que Barboza lo tomó solo y fue al encuentro de sus hasta hace poco socios de juerga. No tardó mucho tiempo en volver a tener cara a cara a Acosta. Pero esta vez la violencia llegó a un nivel demencial: Barboza al parecer le asestó 17 cuchillazos a Acosta, quien cayó al suelo y murió en la vereda. No tuvo la mínima chance de defenderse ni de sobrevivir a semejante ataque. Sufrió el grueso de las heridas (algunas profundas y otras superficiales) en el tórax.

Esteban Alonso, de 18 años y que había pasado la noche con la víctima y el victimario vio todo y no pudo hacer nada por su amigo. Hoy recordó que cuando llegó la Policía estaba llorando al lado del cadáver, tirado en el suelo. Él aportó el nombre del autor. Después se sumó el testimonio de un transeúnte que pasaba por el lugar y también vio el ataque. “Es el muchacho que trabaja en la verdulería”, apuntó esta persona. Teniendo en cuenta de Barboza y de Olivera trabajaban en un comercio ubicado sobre Tambor de Tacuarí, muy cerca del lugar del crimen.

Con esos datos, la Dirección de Delitos Complejos de la Policía armó el rompecabezas, y con las directivas del juez de Instrucción Tres, Fernando Verón, tardó muy poco tiempo en capturar al supuesto autor y a quien le facilitó el arma.

Los detectives de la División Homicidios, con el apoyo del personal de la comisaría Segunda, detuvieron a Barboza y a su amigo De Olivera. Ambos se encuentran a disposición de la Justicia. Uno imputado como autor y el otro como encubridor.

Para la familia de  Alejandro en ese momento fue otro duro golpe lo sucedido, porque hace poco más de un mes había fallecido el padre del muchacho.

En lo que corresponde a la actividad de hoy, el relato de Alonso acaso fue el más importante. El muchacho era amigo de la víctima y hoy ante los investigadores y el propio juez Verón fue contando su versión. Dijo entre otras cosas, que los tres estuvieron dentro del boliche compartiendo algunos tragos, no eran amigos de Barboza (imputado) pero que él lo conocía de vista. Pero eso alcanzó para que estuvieran dentro del local bailable bastante tiempo juntos tomando unas cinco o seis botellas de shampagne con speed.

Alonso comentó que la pelea se inició por avenida Centenario cuando estaban cerca de la casa de su abuela. Allí iban los tres para tomar un taxi para que él y su amigo regresaran a su barrio en Santa Rita. Barboza vivía según el tenía entendido cerca de la zona mencionada anteriormente.

En un momento dado, según el joven, comenzaron una acalorada discusión por una relaación anterior de la víctima y la hermana de quien se piensa que fue su homicida. Luego la pela verbal pasó a agresiones físicas y prácticamente desde Centenario casi Lavalle se fueron golpeando hasta las inmediaciones a una pescadería ubicada por avenida Corrientes.

En ese lugar, unas cuadras antes, Barboza, siempre según Alonso, se fue a buscar un cuchillo en un domicilio cercano y él quiso evitar que agreda a su amigo pero no pudo porque cuando ellos dos peleaban (Acosta y Barboza), riña agregada en la cuestión de fondo, apareció otro hombre en escena.

Al parecer era De Olivera quien tendría un cuchillo al igual que el supuesto homicida, de acuerdo a lo explicado por Alonso. Fue en ese entonces que perdió de vista a su amigo y Barboza y cuando se acercó a la esquina de la pescadería la víctima estaba recibiendo agresiones con el arma blanca y entonces él fue a buscar ayuda a unas cuadras pero cuando regresó su compañero ya estaba muerto y el atacante lejos de la escena.

Después àsaron dos testigos más, uno que trabajaba en el Poder Judicial y vio el momento del ataque cuando pasaba en su vehículo. Este dijo que vio cuando un joven le asestaba más de una puñalada a quien ya estaba en el piso y terminó siendo Acosta.

Una vez que la reconstrucción terminó, cerca de las 11 de hoy, el juez Verón manifestó que ya están agotadas a su entender todas las medidas probatorias y la fiscal de la causa, la doctora Herbociani, podría hacer el pedido de elevación a juicio próximamente. El debate tendría como fecha probable en los primeros días de agosto de este año, una vez que termine la feria judicial.

 

 



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