La historia del pigmeo que exhibían junto a monos en un zoológico de Estados Unidos

La historia de Ota Benga es una tragedia más que vivió la humanidad. Era un joven que pertenecía a la etnia Batwa y vivía en un bosque ecuatorial cercano al Río Kasai, en el Congo Belga. Como todos los hombres de su tribu, no superaba el metro y medio de altura y tenía los dientes artificialmente afilados. Lo secuestraron a principios del siglo XX, fue recluido en la jaula de los orangutanes y luego exhibido como mono en el zoológico del Bronx, en Nueva York, con la pretensión de promocionar la teoría según la cual el hombre evolucionaba del mono. Ota Benga se suicidó a los 33 años.

Esta semana, se presentó el libro Espectáculo, la increíble vida de Ota Benga, en el que la periodista estadounidense Pamela Newkirk cuenta la vida de Ota Benga.

La historia arranca en 1904, cuando el empresario estadounidense Samuel Phillips Verner fue enviado a África a buscar pigmeos para ser exhibidos en la Exposición Universal de Saint Louis. Con la ayuda de traficantes de esclavos, Verner secuestró a Benga y a otras ocho personas de su tribu.

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Luego de llevarlo durante dos años a distintas ferias y exhibiciones, Verner lo vendió al Zoológico del Bronx donde fue alojado en la jaula de los monos. Tenía que dormir junto a un orangután amaestrado, con el que se trenzaba a golpes y hacía de cuenta que hablaba en un lenguaje gutural. Era una puesta en escena para entretener al público, ante quien era presentado como el «eslabón perdido» entre el mono y el hombre.

Grupos afroamericanos repudiaron enérgicamente el espectáculo racista y la presión fue tan grande que la exhibición terminó. Luego, Ota Benga fue llevado a un orfanato y adoptado por la poeta estadounidense Anne Spencer (1882-1975), activista del movimiento Harlem Renaissance, considerado como un renacimiento de las artes afroamericanas. En ese marco, intentaron introducirlo en las costumbres estadounidenses, lo vistieron con pantalones largos, camisa y saco, y lo inscribieron en un seminario teológico. Pero el joven no pudo adaptarse a esa nueva vida. Se suicidó de un disparo en el corazón en marzo de 1916, cuando tenía 33 años.

En 1992 ya se había publicado un libro sobre Ota Benga. Su autor es el nieto de Samuel Phillips Verner, Phillips Verner Bradford y la obra se llama Ota Benga, el pigmeo en el zoológico. Durante su investigación, Verner Bradford visitó el Museo Americano de Historia Natural donde descubrió que se conservaba una máscara y una figura de su cuerpo.

La historia de Ota Benga también inspiró el cortometraje de 2002 Oto Benga, un pigmeo en América, dirigido por el brasileño Alfeu França, quien usó películas originales filmadas a principios de siglo por Samuel Phillips Verner.

(Clarín)

 



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