Historia estremecedora: La encerrona trágica de una beba y su madre

Victoria  tiembla cuando reconstruye la última semana de vida de Selene, su  pequeña hija de 2 años y medio, asesinada a golpes por su concubino.   Entre  llantos cargados de angustia describe esos momentos, vuelve una y otra vez a los lugares de cautiverio en donde estuvieron ella y su niña por casi 8 días. Aisladas, torturadas, muertas de miedo.  Ella pudo sobrevivir pero Selene no.

La fragilidad de sus cortos años sumados a un retraso madurativo,   y un cuadro de  epilepsia con las que había nacido hicieron de la niña un blanco infinitamente más vulnerable.

Pasaron 4 meses pero Victoria siente que aún está en esa pesadilla. El 29 de enero del 2015 llegó con su niña en brazos,  desesperada a la guardia del Hospital Samic de Oberá, ya era muy tarde, Selene estaba muerta, ella no lo sabía,    estaba shockeada o aún bajo los efectos de alguna medicación que no puede precisar, en ese estado no pudo   contar lo que les pasó, aun le resonaban las amenazas de que si hablaba,  él iba a matar a su hija.  La  acusaron de ser la responsable de los golpes y torturas que evidenciaban el cuerpo de Selene y la detuvieron.

Y Victoria está presa

Victoria está presa desde entonces acusada de homicidio calificado por el vínculo. Nadie difundió aun su versión de esta historia. Nosotros pudimos escucharla en penal de mujeres de Villa Lanús, un domingo de visita, rodeada de otras presas y cercada por el cariño  y  la angustia de su familia.

“Acá estoy detenida desde el 29 de enero. Me desespero, ¿cómo yo estoy acá?, yo siempre corrí por mi hija. Desde que le medicaron con anticonvulsivantes desde los 6 meses, no le faltó un día su remedio”. Victoria recuerda perfectamente la medicación que no podía faltarle a Selene: “Ácido Valproico tres veces al día y Fenitoína jarabe dos veces por día”, en varios momentos de la charla volverá a mencionarlos, serán las guías para ubicarse temporalmente en esos 8 días que duró su cautiverio, se aferró a eso para no terminar de perderse, sabía perfectamente que  a su hija no podía faltarles. “Ni siquiera cuando nos tuvo encerradas los 8 días le faltó la medicación. Es mentira que en enero no la llevé más al doctor. El 12 de enero estuvo internada hasta el día siguiente por vómitos y al día siguiente,  al alta, fue la última vez que Selene  fue vista por mis padres”, dice Victoria tragándose la impotencia, el dolor y la angustia.

La historia de la estudiante de Magisterio

victoria y selene

Vicky y Selene, antes de la tragedia.

Victoria Aguirre tiene 22 años, estudiaba magisterio hasta el año pasado, y aunque ahora está  consternada  y todavía no sabe muy bien que va a pasar con ella, quiere seguir haciéndolo. Recuerda que puso mayor énfasis a su carrera cuando se dio cuenta que la patología de Selene iba a requerir un acompañamiento muy particular, iba a exigir de ella y de todo su entorno familiar mayores cuidados. “Yo sabía que ella me iba a necesitar para poder acompañarla, que no iba a ser fácil por eso yo estaba muy entusiasmada estudiando”.

Hasta fines de diciembre del año pasado ella y su hija  vivían con sus padres y un hermano menor. Los abuelos de Selene fueron fundamentales para el cuidado, estimulación y contención de ambas. Ella lo reitera en varias oportunidades, con la abuela se quedaba la niña cuando Victoria iba a estudiar. “Todo el tiempo me mandaba mensajes recordándome la medicación”, dice la madre y acota “ella estaba pendiente siempre”.

En octubre del 2014 decide formalizar una relación con Rolando Emilio Lovera, separado y con dos hijos, lo lleva a su casa y se lo presenta a los padres. A la mamá de Victoria no le terminó de gustar y le dijo: “fíjate, tené cuidado”, ella no lo tomó en cuenta porque nada de la conducta de Rolando hacía presagiar lo que vendría. “Él nos trataba bien en ese entonces, le trataba bien a la nena”, recuerda Victoria.

“El día 30 de diciembre después de haber salido con él varios meses, deciden entre los dos irse a vivir juntos. Salen a buscar alquiler, consiguen uno y se mudan.  Mi hermana lleva las cosas que fue comprando de apoco, las cosas que le fue regalando mi papá para ella, para la nena y el lleva sus cosas,  su ropa y anafe de cocina”, cuenta  Claudia Aguirre hermana mayor de Victoria, quien se quiebra varias veces en el relato pero sabe que necesita revelar, decir, echar a andar la versión de su hermana para que el encierro comience a agrietarse.

Todo parecía normal, una pareja joven  que decide irse a vivir juntos. Los primeros 15 días fueron sin mayores sobresaltos. Victoria y Selene seguían teniendo contacto con la familia materna, aunque de manera más esporádica, y era lógico, entendían todos.

“Los primeros 15 días vivieron muy bien, pasaron sin problemas, visitaron a mis padres y a los padres de él, salieron un par de veces a los camping, todo bien,  partir del 13 de enero, mi mama ve por última vez a mi hermana y a mi sobrina antes de lo sucedido”, aclara Claudia.

Victoria perdió contacto con su familia el 14 de enero, el día en que Rolando rompió el celular que tenía. Su madre la llamó varias veces pero   siempre daba apagado, intentó con el de Rolando  y él le confirmó que el aparto estaba roto y desde ese momento sólo podía comunicarse a través de él, y cada vez que lo hacía y pedía hablar con Victoria, él se lo negaba, “no puede atender ahora, está ocupada”, le decía. Los mensajes de textos que recibía los contestaba él sin mencionárselo a Victoria.

El secuestro, la  tortura y la muerte

Victoria recuerda muy bien aquel día, 21 de enero del 2015.  Las actitudes que ya comenzaban a generarle incomodidad,  desde hacía algunos días, se convirtieron en hechos, en situaciones.  Esa madrugada se despertó y lo vio a él con la niña,    “estoy haciendo estimulación para la nena, vos te levantas y la largo contra el piso”, recuerda ella que dijo Lovera. Y recuerda además que él la tenía a Selene colgada de los pies, con la cabeza cerca del piso. Fue el primer episodio que recuerda la paralizó, el miedo se convirtió  en terror y se dijo que si esto seguía así, lo iba a dejar y se iba a volver con sus padres.

Desde ese día el aislamiento se convirtió en secuestro. “Nos tuvo encerradas en la casa de los padres de él, que no estaban en la casa, después no llevaba al trabajo, en la arenera en la que el trabajada, ahí nos dejaba llaveadas y me tenía prohibido hablar con ningún personal”.

La tortura se volvió sistemática. Al hostigamiento constante de ambas, los gritos, las descalificaciones, las amenazas de muerte, le siguieron después los golpes a la niña,  zamarreos, empujones, cachetadas,  quemaduras con cigarrillos, golpiza.

Victoria recibía patadas, empujones, golpes y amenazas de muerte tanto hacia ella como la nena.  Las amenazas de Emilio eran totalmente creíbles y realizables para ellas. Cada vez que la amenazaba de muerte   hacía ostentación de un arma blanca, que siempre lo tenía con él.

Durante esos días la violó en varias oportunidades, 5 veces,  aclara, “le tenía mucho miedo, yo no quería tener relaciones con él, pero me obligaba, si no aceptaba, me decía que le iba a pegar a la nena, que la iba a matar”.

Mientras todo esto pasaba, la familia creía que estaban de vacaciones en Ituzaingo o en San Ignacio, y creían además que por eso no podían comunicarse con ellas.  Lovera  se encargó de publicar, en su perfil de  Facebook, fotos de la niña en un auto y aclaraba que estaban felices.  Se puede leer en un posteo de fecha 26 de enero  estados como “La chily muy cómodo viajando a itu” o  “Linda tarde con mis amores hoy y siempre… te amo vida”.

“Mi papa lo llama por teléfono y, él le decía  que iban a volver el fin de semana porque estaban de paseo en San Ignacio, a una amiga de mi hermana que le escribe a través del Facebook y    le contesta que estaban de paseo en Ituzaingo y, ella le dice yo estoy acá,  dónde están ustedes así los visito y él le cortó automáticamente los mensajes, no le escribió más”, agrega Claudia

Victoria en tanto no terminaba de dimensionar la situación que vivía, no la entendía. No podía, no  sabía cómo salir de ahí, estaba desesperada, cansada, confundida, aterrada. No dejaba de pensar y de buscar la manera de comunicarse con su familia para que la rescataran, pero no pudo.

El 27 de enero, la nena se puso muy mal y ella le rogó que la llevara al hospital, tenía la esperanza que una vez ahí, después de que los médicos constataran las lesiones iban a dar aviso a la Policía y a su familia, ella estaba segura que una vez en el hospital, su familia y el médico de cabecera de Selene se iban a enterar. Logra que él las lleve, pero cuando Lovera se da cuenta de lo que podía pasar la amenaza con matar a la nena en la camina del hospital y la obliga a retirarla de ahí.

 

“Y estaba una doctora que estaba atendiendo en ese momento en la guardia, el amenaza a la doctora con que la iba a cachetear, fíjate lo que le hice a la nena lo que te puedo llegar  a hacer a vos le dijo, entonces mi hermana decide voluntariamente sacar a la nena para no ver morir a su hija en la camilla del hospital apuñalada. Él le mostró el puñal que tenía en la cintura. La doctora no hizo nada…  yo creo que ella en ese momento en que mi hermana retiraba a mi sobrina del hospital,   ella debía haber hecho una denuncia, no un exposición, una denuncia de que se llevaron a la nena y que estaba muy golpeada y entonces la policía tendría un arma para poder salir a buscar a los familiares o a ellos mismos donde viviesen y poder rescatar tanto a mi hermana como a mi sobrina. Si la doctora hubiera hecho lo que correspondía mi sobrina hoy estaría con vida y ese desgraciado estaría condenado y encerrado”, advierte Claudia.

Ese día, en la camilla del hospital, la tragedia de Selene aún no estaba sellada, había aun una oportunidad para que le salvaran la vida, pero no, dejaron que las llevaran de nuevo. Lo que siguió después es simplemente la confirmación de la encerrona trágica de Victoria y Selene.

“La encerrona trágica es paradigmática del desamparo cruel: una situación de dos lugares, sin tercero de apelación, sin ley, donde la víctima, para dejar de sufrir o no morir, depende de alguien a quien rechaza totalmente y por quien es totalmente rechazado” ya lo dijo el psicoanalista “Fernando Ulloa”, cuyo nombre lleva el centro  de Asistencia a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos de la Secretaría de Derechos Humanos que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

El 28 de enero la violencia recrudeció. Continuaron los golpes, el hostigamiento, las amenazas. “Ese día tipo las 7 de la tarde, nos llevó obligadas a la arenera donde él trabajaba, en el auto de un amigo, él tenía el arma y nos dejó encerradas, ahí dormíamos en una frazadita en el piso con la nena, en el piso frío”, y recuerda Victoria además que cerca de la media noche él le dio de tomar un jugo y empezó a sentir mucho sueño, no podía sostenerse en pie.

“No se dio cuenta que él le saco a la nena de los brazos, él la cambio porque supuestamente la nena se había hecho caca, no se dio cuenta, hasta que él la despertó a patadas y le mostraba una bolsa de manguito blanca y le decía mirá lo que es tu hija, todo esto es tu hija le decía y le mostraba la bolsa”, apunta Claudia.

“¿Qué hiciste con mi hija?”

Victoria intentó levantarse y empezó a preguntar por su hija.   “Qué hiciste con mi hija, dónde está Selene”. Hasta que la ve sentada en un sillón sentada semi desnuda. “no llorés,  ni la toqués porque sabés qué les hago”, recuerda Victoria que le decía. Ella quiere acostarse con la nena y él no la deja, la obliga a que se siente en el sillón a su lado, Victoria se duerme sentada hasta que Lovera la despierta, eran como las 5 de la mañana del 29 de enero del 2015.

“El llamó un remis y me dijo que teníamos que ir a la casa que alquilábamos, me dijo subite que yo te pongo a la nena en brazos y eso hice, subí y me puso a la nena, él nos seguía en la moto, yo estaba tan paralizada, aturdida que ni siquiera me anime a decirle al remisero lo que me pasaba, le hubiera dicho que me lleve a la casa de mi mama, pero no pude decir una palabra, no me salía”. Victoria recuerda que Lovera llegó junto con el remis a la casa que alquilaban desde el 30 de diciembre.

Baja a Selene y la quiere acostar, ahí se da cuenta que la nena tenía sangre en el cuerpo, y se desespera, revisa si está respirando y atina a gritarle “Selene convulsionó, llévame al hospital, por favor, llévame al hospital”. Él le dice que lo va a pensar, “no tenes nada que pensar, llévame al hospital.”.   “Entonces me dijo yo te llevo al hospital pero vos tenes que decir que se  cayó, convulsionó y se cayó que por eso ella esta así, yo digo lo que vos quieras pero llévame al hospital”, rogó Victoria.

Lovera las subió a la moto y las llevó a la guardia del hospital SAmic de Oberá. Los médicos que las recibieron constataron que Selene estaba muerta, llevaba varios minutos así. Tal vez ya estaba muerta cuando él la sacó de la arenera y la puso en los brazos de la madre, en el remis. Victoria estaba confundida, aterrada, aun viendo que su niña se murió, seguía temiendo a las amenazas de su concubino. No recuerda bien que dijo en esa guardia. La detuvieron por averiguación de hecho y salieron a buscar a Lovera, que para ese entonces ya se había fugado del hospital. Recién se entregó voluntariamente a las 3 y media de la tarde, cuando desde la policía le hicieron saber que Victoria se había autoincriminado, entonces él creyó que podía declarar reforzando esta línea y quedar en libertad.

La continuidad del  cautiverio de Victoria

Desde ese día tanto él como una de sus víctimas, Victoria, la que sobrevivió, están detenidos. Se les imputa el delito de homicidio calificado por el vínculo,  “que  tiene como pena máxima la reclusión perpetua” nos aclara el Dr. Roberto Bondar abogado defensor de Victoria.

“Selene y Victoria, recibieron ambas, la madre y la niña, una brutal paliza. Solo que uno de los golpes en vez de la espalda o las piernas le dio en la cabeza y terminó con la vida de Selene” y agrega  Bondar “la situación es clara, hasta que Victoria se fue a vivir con este concubino tuvo una vida normal nunca hubo un episodio de este tipo de violencia hacia la niña, estaba cuidada, resulta que en un periodo de 30 días termina con todo contado con los familiares de Victoria y concluye con este episodio, está claro que se enmarca  en los casos de violencia de género”.

Victoria fue trasladada a finales de abril, desde   la Comisaría Seccional Tercera de  Oberá al penal de mujeres de Villa Lanús. Antes de Bondar tuvo una defensa oficial, que según dicen hizo poco, por no decir nada,  para  que el cautiverio de Victoria llegara a su fin y la muerte de Selene se investigara realmente. La cámara de apelaciones ya le rechazó un pedido de excarcelación y deberá esperar en prisión el debate oral. Nos dice que en el penal no la tratan mal, aunque algunas compañeras la señalan como mala madre, “y es muy feo cuando te juzgan así”.

Está trabajando en la panadería y además   logró que la dejaran ayudar a una maestra, “como yo estudié  el profesorado le puedo ayudar con tercer grado”, lo cuenta  sin que el entusiasmo borre la inmensa tristeza que transmite toda ella.  Dice que en el penal la comparan con María Ovando, algunas para mal y otras reconociendo lo que vivió María, una situación diferente pero similar. “Acá dicen que cambiaron muchas cosas desde lo de María, el trato es mejor, la comida es mejor”.

Son cerca de las 5 de la tarde, casi termina el horario de visitas en el penal, ya los padres y la hermana de Victoria se fueron, tienen que tomarse el colectivo hacia Oberá. “Yo les dije que vengan cada 15 días porque es muy caro venir todos los fines de semana”, nos apunta. Nos tenemos que ir, nos llevamos, como otras tantas veces el mandato de contar. Esta vez es la historia de Victoria y Selene la que vamos a intentar  sacar muros afuera, para que sus voces y los ecos que arrastran     empiecen a ser oídas y multiplicadas…

MAB 2 cp

 



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