“Esto es una postal de porqué la música sigue estando viva”

El Chango Spasiuk estaba emocionado, ansioso, pero distendido, disfrutando el momento. Mezclado con los chicos, escuchando, dando indicaciones. Asumió su papel de padrino en plenitud y promete seguir conectado para colaborar con futuras ediciones del Iguazú en Concierto o con la formación de los chicos en Misiones.
“En el momento de la música todos estamos en la esencia del proyecto, que no es solo sonido, sino que se juntan muchas disciplinas, cosas de la vida, de la provincia. Un encuentro como este es una manera de unir diferentes lugares, países, culturas, todos estamos enfocados en una cosa que nos une y que nos importa a todos”, expresó minutos antes de subirse al escenario.

¿Que es más complicado, un teatro Colón repleto o los chicos del Iguazú en Concierto?
El teatro Colón es más complicado, porque estaría pensando en los detalles de grabar un disco, en cómo y qué quedaría en el disco. Acá mucho más relajado, es una fiesta. Si fuera en el teatro, seguramente estaría probando sonido desde la mañana y obsesionado, como Andrea (Merenzon), que cuida todos esos detalles, porque sostiene con su energía y dedicación todo el espectáculo. Mi lugar es mucho más relajado, con pequeñas intervenciones.

Un músico como vos, que ha tocado en escenarios de todo el mundo, ¿aprende algo de los chicos?
Si, todo el tiempo aprendés, porque en los niños hay espontaneidad y entusiasmo que uno muchas veces pierde. A veces tocar se vuelve mecánico, aprendés el oficio y tocar con oficio. Los niños son más puros, frescos, tienen esa capacidad de sorprenderse con los sonidos que es más profunda. Si hay algo para aprender de ellos es la predisposición. Con adultos profesionales no se si se podría hacer un espectáculo así, por el sol, el viento, la lluvia, querrían parar. Porque uno tiene un montón de mañas. Los niños tienen entusiasmo. Todo eso es más posible con los niños. Es bueno ver eso y acordarse de cuando era niño. Siempre queda algo más que aprender.

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Tocaste en estos días con Luca Spaciuk, tu sobrino… ¿qué te representa ese encuentro?
Tuvimos la posibilidad de tocar con Luca, mi sobrino. Más que con el audio tiene que ver con la transmisión oral ininterrumpida de la música, no solo en Argentina, sino de Misiones y en el mundo. En toda la música popular, hay algo de transmisión oral, de padres a hijos, vecinos, tíos, amigos. Ese niño lo va a hacer en su momento con los niños que le toque en su edad madura. Es simbólico. Es como una postal de porqué la música sigue estando viva. Me veo a mi, pero va más allá de mi relación familiar, tiene que ver con esa postal de la transmisión oral.

¿Cómo te llevaste con tu rol de padrino?
Me encanta la imagen del padrino, pero no solo para la foto. Trato de usar mi lugar de padrino, hablando, interviniendo. De asumir la responsabilidad de decir que un encuentro como este es una manera de decir qué tipo de cultura queremos. Una cultura de arte, música, integración. Decir que cuando termine Iguazú en Concierto, los niños deben seguir con el proyecto y que sea sustentable. La capacitación tiene que apuntar mucho más allá que Iguazú en Concierto. Está bueno hacérselo saber a quienes están circunstancialmente al frente de las instituciones. Seguiré conectado, para hacer desde donde pueda, mi pequeño aporte. Espero seguir en contacto con Andrea, que es una directora maravillosa, con una disciplina y constancia que hay que valorar.

¿Imaginás un disco con estos chicos?
Se podría, es maravilloso, que estos chicos estén fraseando en armonía un tema que es tuyo, es mucha alegría. Cuando me senté en los ensayos, dije ¡uau!. Es un espacio de construcción sustancioso para toda la comunidad.



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