Una cooperativa yerbatera de Oberá recibió una ayuda económica de 600 mil pesos

Los representantes de la entidad celebraron la ayuda económica brindada por el Estado provincial ya que les permitirá concluir con todos los detalles y comenzar a trabajar con la hoja verde. El presidente de la cooperativa,  Denis Koch, expresó que con este subsidio se podrán culminar con diez años de trabajo de todos los socios y lograr  el secadero. “Es un gran día para los que conformamos la Cooperativa Kilómetro 16. Supimos que nos teníamos que organizar, nos cooperativizamos y hoy tenemos el secadero prácticamente terminado. Con esta ayuda económica vemos el esfuerzo unificado de los socios y el logro de algo que parecía un sueño. El Estado aportó lo suyo y creyeron que este modelo nos iba a llevar a crear una industria”, manifestó con emoción.

Los beneficiarios señalaron que desde el punto de vista práctico la ayuda financiera será relevante porque permitirá la finalización del proyecto,  y será el aporte para comprar la hoja verde a los vecinos y pagarles un precio justo. Explicaron que pretenden que el producto termine en la cooperativa que es el esfuerzo de un grupo de productores comprometidos con la tarea.

Comienzos de la Cooperativa Kilómetro 16

Hace 12 años, un grupo de productores que se manifestó en el recordado “Tractorazo”,  dialogó con el presidente del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial, (IFAI), Ricardo Maciel, y comenzaron a trabajar con la idea de conformar una pequeña cooperativa  de yerba mate.

Luego del esfuerzo y el compromiso, en 2005 lograron obtener la matrícula nacional y provincial y así empezaron a trabajar en la regulación de precios, según lo fijado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).  Gracias a los créditos otorgados por el Estado provincial,  lograron montar las oficinas y comenzar con la construcción del secadero. Hoy, luego de varios años y con la entrega del subsidio, se conforman como una cooperativa  prácticamente independiente ya que no contratan servicio de secanza.

“Al inicio acopiábamos la hoja verde y cubríamos, con los créditos,  los servicios de secanza en secaderos de terceros. Íbamos guardando la canchada, haciendo un stock e invirtiendo dentro de la cooperativa. Hoy concretamos el sueño de tener un establecimiento completo y el secadero que es el corazón de la cooperativa.  Compramos una marca que se llama El Progreso, pero tenemos que finalizar el molino”, finalizó Koch.



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