“Hay vida para el radicalismo en la vereda del campo popular”

En 2003, después del estrepitoso fracaso de Fernando De la Rúa, le puso el hombre a un radicalismo en medio de una profunda crisis. Fue el candidato a presidente con el misionero Mario Losada como compañero de fórmula. Era una candidatura testimonial, apenas para sostener las banderas en una elección que se sabía iba a marcar el peor resultado histórico de la UCR y que finalmente consagraría a Néstor Kirchner como presidente después del paso al costado de Carlos Menem. Nadie puede cuestionarle falta de coherencia: apenas confirmado como candidato, sus primeras palabras fueron que “nuestro discurso será opositor al modelo neoliberal conservador que representan Carlos Menem y Ricardo López Murphy”.

Paradójicamente, Leopoldo Moreau abandona ahora el radicalismo en momentos en que el partido posiblemente se quede sin candidato a presidente si Mauricio Macri se impone en las Primarias al candidato boina blanca, Ernesto Sanz.

El mismo Moreau que se animó a defender al radicalismo en su peor momento, hoy se siente asqueado del rumbo que ha tomado su partido. Por eso prefirió abrirse y mantenerse en el campo popular, en una alianza con el kircherismo.

¿Por qué decidió irse del radicalismo?
Creemos que la discusión no es quien se ha quedado o se ha ido del radicalismo, sino si en la Argentina se sostendrá un movimiento popular o se impondrá uno conservador. No es una discusión menor, porque el campo popular está enraizado en la cultura política y memoria de los argentinos. La misión histórica del radicalismo es servir los intereses de la Nación y el pueblo. Solo se puede hacer eso en la vereda campo popular y no como furgón de cola de la restauración conservadora que encara Mauricio Macri.

¿Por qué una alianza con el kirchnerismo?
Debemos acercar la cultura del irigoyenismo y el peronismo, del alfonsinismo y esta última etapa del peronismo que es el kirchnerismo, porque fueron las etapas en las que mas avanzó en derechos e inclusión social. Hay que capitalizar la experiencia de 31 años de democracia y el valor que significo la democracia para siempre iniciada con el alfonsinismo y el “patria para todos” de Néstor y Cristina Kirchner que sepultó un modelo neoliberal. Sobre esos pilares debe construirse una nueva Argentina.

¿La disputa se dará entre dos bloques de pensamiento político?
Creo que está naciendo un nuevo sujeto político que viene incubándose desde hace tiempo. Alfonsín promovía el tercer movimiento histórico. Néstor Kirchner intentó con la concertación. Fracasaron, pero la idea no murió, que es reunir a todos los sectores nacionales y populares en un gran frente social.
Este es el momento porque hemos aprendido que si se mantiene o subsiste la brecha, los grupos corporativos que quieren limitar el poder de la política, encuentran oportunidades. Si suturamos la brecha, garantizamos para el proceso político de Argentina un piso muy sólido. Hay que evitar derrotas culturales, como la del 89, que abrió el camino a 14 años de neoliberalismo salvaje.
No es solo un análisis histórico o de un marco teórico, es una cuestión de experiencia del pueblo. Cualquiera en la calle te dirá que los mejores gobiernos fueron los de Alfonsín, Néstor y CFK y que los peores fueron Menem y De la Rúa. Sobre esa intuición popular hay que caminar.

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¿Se sumarán al Frente para la Victoria o irán como partido aparte?
Hemos dicho que no nos vamos a incorporar al frente, pero si decidimos una alianza estratégica, para preservar la identidad y cultura radical que nos identifica. Pero sí creemos en la necesidad de llevar adelante esta alianza. Se impone, porque en la Argentina el escenario electoral, va a tener las mismas características que en Brasil, Venezuela, Uruguay o Chile, con dos grandes bloques, uno de la restauración conservadora y otro de lo que se denomina el campo nacional, popular y democrático que, con diversidad, no solo defiende las conquistas ganadas, sino que proyecta una Argentina con autonomía, desarrollo, empleo, inclusión social.

¿Cree que en Argentina se va a repetir el triunfo del ala popular como en los países que mencionó?
En Argentina se va a repetir el resultado de Brasil, Chile, Uruguay, con la articulación de este sujeto político. No tengo dudas que va a ser así, no solamente porque están en juego estos valores, sino porque la gente no se embarca en aventuras regresivas. Hay que preservar, con correcciones, este modelo de país. La gente va a querer preservar la paz social, no va a votar un candidato que gobierna para ocho millones de argentinos, porque ya pasamos eso en los 90. Es votar al menemismo después de conocerlo.

¿Cuáles son las correcciones que considera necesarias?
Hay que avanzar en una reforma tributaria, es imprescindible reformar ley de entidades financieras, hay que crear un Banco de Desarrollo para la expansión de pequeñas empresas en la Argentina. Hay que mejorar la calidad de la enseñanza. Quedan muchas materias pendientes. Hay que mejorar la infraestructura, construir represas, reactivar el Belgrano cargas, pero con una planificación más integral. El país creció y necesita expandirse con infraestructura de mejor calidad. Pero lo va a hacer la fuerza nacional y popular. No los conservadores que quieren establecer relaciones privilegiadas con los organismos internacionales, volver a endeudar, pagarle al juez Griesa. Macri, cuando sostiene que va a eliminar retenciones o Ganancias, está diciendo que su plan económico es volver a sobreendeudar a la Argentina. Los primeros años anestesiando al país con dólares y después desbarrancando con endeudamiento.
Hoy en casi todos los diarios de Buenos Aires, los fondos buitre publican solicitadas a página completa denostando la emisión de bonos que fue sumamente exitosa. Sangran por la herida porque están acorralados. Esa emisión puso de manifiesto una falacia de sostener que Argentina estaba en default. El argumento que sostienen para descalificar esta operación se vuelve en contra de ellos. Dicen que se pagó una tasa del 9 por ciento, por encima de Nigeria, Pakistán, Ruanda, Sri Lanka. Lo que omiten decir es que esos países viven catástrofes humanitarias, con sistemas pulverizados. Que padecen hambrunas que dejan a miles de humanos a la intemperie. Toman créditos condicionados. Los Fondos Buitre cobraron deudas al Congo con el mismo apriete que intentan acá. Son países devastados. Argentina se liberó de esos condicionamientos con la cancelación y reestructuración de la deuda. Y cuando salimos a buscar al mercado internacional, no lo hacemos a través de un club de bancos, sino en relación directa con los inversores. Es una inversión en soberanía, porque son créditos sin condiciones.
En Misiones hubo una ruptura de la UCR entre la estructura que consintió la alianza con Macri y un sector que lo rechazó. ¿Qué le dice a los radicales misioneros?
Que no dejen de ser radicales, que es transitar por la vereda popular. El radical va contra su propia esencia si se para en la vereda de la centroderecha. Hay vida para el radicalismo en este camino, histórico, por la vereda del campo popular. Sobre todo en el interior, hay que darle la espalda a la conducción nacional que hizo una especulación electoralista. Fue desgarrador el llanto de los jóvenes radicales cuando se votó el acuerdo con Macri en Gualeguaychú. Les digo a los radicales misioneros que transiten el camino popular con nosotros. No es la primera vez que la UCR se quiebra. Los únicos sectores que hicieron historia en el radicalismo enarbolaron las banderas populares. En el caso de Misiones, además, tienen la oportunidad de hacerlo con María Losada y Hugo Escalada. Hay una infinidad de dirigentes radicales que no se van a apartar del camino popular. No se van a unir a un acuerdo espurio, porque conocen a Macri y a quien representa. El PRO es un partido empresario, no político, que busca prolongar sus negocios. Es un sentimiento que está recorriendo todo el país. La mayoría de los radicales se identifica con nosotros.

Pata local. Hugo Escalada y María Losada son los referentes misioneros de Moreau.

Pata local. Hugo Escalada y María Losada son los referentes misioneros de Moreau.

Podría ser la primera vez en democracia que el radicalismo no presenta candidato a presidente…
Es la demostración de la crisis en la que estamos sumidos por la irresponsabilidad de una dirigencia que clausuró el debate político. No se discutió un proyecto de país. Muchas veces se dividió las aguas, hubo convenciones duras, fracturas, pero siempre a partir de un debate. Ahora no, apenas tácticas electorales, para usar trajes a medida de los dirigentes. Transformaron al radicalismo en una federación de partidos provinciales. Y algunos dirigentes desaparecerán.

 

Moreau destacó a Leandro Santoro como candidato a vicejefe de Gobierno porteño, en la fórmula con el kirchnerista Mariano Recalde. “Santoro le da al radicalismo de Buenos Aires un lugar de dignidad que perdió hace tiempo”. Pueden demostrar que es posible renacer en compañía de los sectores populares, con los que pensamos parecido. Encontramos en esa presencia un lugar de dignidad que se ha perdido. Queremos recuperar la dignidiad del radicalismo. La boina no se mancha, y es cierto, la gente lo va a defender. No es posible que un partido con 120 años de historia, pase sin pena ni gloria porque un puñado de dirigentes eligieron su beneficio particular”.



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