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La condena a De Jesús, caso testigo

La condena a cadena perpetua a Jorge Alberto De Jesús por el asesinato de su ex pareja, Ramona Gauto, puede marcar un antes y un después en el sistema judicial misionero. El Tribunal aplicó el máximo rigor en una nueva línea dura que se impondrá a partir de ahora. Aunque técnicamente no se trató de un «femicidio», ya que la ley fue sancionada después del homicidio de Gauto, la condena a De Jesús es una muestra de la línea que se seguirá ante la violencia de género.
Fuentes judiciales indicaron que la sentencia se basó en una única prueba que estuvo desde el principio: la marca de la zapatilla en la cabeza de la víctima.
También se vislumbró una cuestión de violencia familiar arraigada, naturalizada, física, psíquica y económica, ejercida por De Jesús sobre Ramona y Lorena, su actual pareja, con el mismo patrón de golpes, de sometimiento.

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«Ramona llegó al desequilibrio total, hasta estuvo internada en un psiquiátrico», graficó una especialista consultada por este medio.
En ambos casos, si bien hubo denuncias penales no se llegó a nada.
También se cuestionó que De Jesús haya llegado al juicio en libertad. «Normalmente no debería, porque la calificación legal lo impide. Si los jueces hubiesen visto el caso con perspectiva de género no podría haber llegado a libertad. Tampoco se tendría que haber trabado tanto la causa. Se lo va a condenar con la única prueba que siempre estuvo, que es la huella. La huella en la cara pertenecía a la zapatilla de De Jesús y no a otra», señaló la misma fuente. “Cuando hay un caso de tanto impacto, te preguntás cómo llega en libertad este hombre. Es evidente una falla del sistema judicial”, consideró un abogado.
De Jesús seguirá detenido, aunque tiene el recurso de apelación. Pero el Tribunal considera que el principio de inocencia se quebró con la sentencia definitiva y, ante la pena, si recuperara la libertad, podría intentar fuharse.
Juristas consideran al fallo como un caso testigo. Y advierten que desde el doble femicidio de Romina Szidloski y Yamila Marczewski en la sede de Crucero del Norte, «se debe cambiar es la visualización de la problemática de género desde el fuero penal».
«Debe llamar la atención de los jueces y darle a las denuncias la celeridad y la intervención cruzada que se merecen», consideró una magistrada.
Un elemento a favor de esta nueva mirada es la digitalización de las causas que permite un control cruzado de cada incidente.
En la Justicia hay muchos casos como el de Ramona Gauto, pero no tienen tanta trascendencia por la habilidad de los abogados en poner trabas a las causas. Ese es un desafío para los encargados de hacer justicia.

jucarguello@gmail.com-


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