De la Sota se mostró cercano a Massa y opinó que los demás espacios opositores son falsos

El precandidato a presidente decretó la desaparición del peronismo, cuestionó la alianza entre el Pro y la UCR y no descartó competir en el mismo espacio de Sergio Massa. Propuso que las empresas del estado reciban el apoyo de la gestión privada, en orden de mejorar su eficiencia. Prometió reabrir el debate de la coparticipación y gobernar sin fueros, en caso de ser electo presidente.

En pleno relanzamiento de su campaña presidencial, el gobernador de Córdoba, José De la Sota pasó por Posadas y dejó algunos lineamientos generales de su propuesta política. Aseguró que si resultara electo, Argentina sería un país más federal y eso se reflejaría en la distribución de los fondos obtenidos con la recaudación de impuestos y en un mayor respeto a la autonomía de las provincias.

En el plano electoral, no ahorró críticas contra todos los demás candidatos, especialmente la alianza Pro – UCR, a quienes acusó de construir espacios políticos falsos, impulsados por la ambición de llegar a un cargo y no por reales coincidencias en planes de gobierno. El único candidato que se salvó de los cuestionamientos del mediterráneo fue Sergio Massa, junto a quien se lo vio compartiendo mesa en días pasados en la cena de una influyente ONG, y con quien no descartó compartir espacio. “No quiero caer en alianzas vacías de sentido como la que hicieron  Pro y Lilita Carrió, por ejemplo, pero si hay coincidencias en relación a un proyecto de país, no tendría inconvenientes en competir dentro del mismo espacio que Sergio Massa”, afirmó en respuesta a una consulta formulada por este medio.

En el debate entre un estado privatizador o uno estatizado, eligió una postura intermedia y planteó una propuesta que dijo haberla tomado de una reunión que sostuvo con Perón. “Hay dos modelos: uno dice que hay que estatizar todo, y después el macrismo que dice que hay que volver a los 90 y privatizar todo. Lo que yo propongo es una alianza estratégica entre un estado fuerte y empresas argentinas, para que en aquellos lugares en los que es imprescindible la presencia del estado, como YPF o la aerolínea de bandera, el estado siga pero con el apoyo de la gestión privada, para que sean eficientes. Los servicios públicos estatales no tienen por qué costar más caros, ni por qué ser ineficientes”, recalcó. “También creo que todo lo que podamos hacer para incentivar inversiones con un estado fuerte que fije las reglas del juego es el camino de un país moderno”, remarcó.

Fue muy crítico en relación al estado actual del peronismo: “Hay peronistas y no peronismo, el peronismo se terminó el 1 de julio del 74 después hubo peronistas, mucho de los cuales no entendieron el mensaje de Perón”, disparó.  Tampoco fue condescendiente con las demás fuerzas políticas. “Hoy los espacios que se están formando son falsos, no veo puntos de contacto entre los integrantes de las alianzas que se están conformando, se juntan más pensando en ellos y en los cargos que podrían obtener, que en la gente, no piensan en las soluciones que la gente pide. Las propuestas de los candidatos parecen salidas de un libro de autoayuda: ‘coma livianito en la cena para dormir mejor’, pero de soluciones o ideas innovadoras no hay nada”, dijo.

Cuestionó además que todos los demás candidatos pretenden romper todo lo que se contruyó para empezar de cero, pero renglón seguido remarcó la necesidad de “ir hacia un nuevo modelo de Nación, que sea federal, que contemple las economías regionales”.

Prometió reabrir la discusión de la coparticipación, pero empezando por la distribución de recursos entre la Nación y el conjunto de las provincias, para recién después hablar de cuánto le toca a cada una de las jurisdicciones. “Lo primero que hay que discutir es la coparticipación primaria, los gobernadores nacionales lo primero que dicen es: ‘arreglen entre las provincias’ y yo no me quiero pelear con un colega de otra provincia por dos puntos más o menos que nos saquemos entre nosotros, acá la discusión tiene que ser con el estado federal por la coparticipación primaria que es la que determina cuánto dinero queda en la Nación y cuánto va a las provincias. Hay que partir de base cero, establecer cuáles son las funciones del gobierno nacional y cuales las de las provincias para que no estén superpuestas y que estén bien distribuidos los fondos, la principal pelea es esa. Una sola vez hubo ley de copa justa, el presidente era Perón, allí se estableció que casi el 60 por ciento de los recursos coparticipables iba a las provincias y el 40 restante al gobierno federal, ahora la Nación se queda con 70 y pico por ciento y las provincias con menos de 30. La coparticipación primaria es la base, la secundaria depende de los proyectos de desarrollo y los tenemos que acordar con los gobernadores, para que no haya hijos del puerto e hijos del interior”, explicó.

JRC EP



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