Caídas reveladoras

Fue el gran seductor de la derecha española y soñaba con ser presidente. Se probó el traje de comandante de las finanzas globales como presidente del FMI, desde donde supo fustigar a la Argentina de los primeros meses de Néstor Kirchner por resistirse a las políticas de ajuste en el gasto público, la única receta conocida por el organismo financiero. Como titular del FMI, criticó el canje de deuda lanzado por el ex presidente y conducido por Roberto Lavagna: “Argentina tiene que demostrar realmente su buena fe al mundo financiero y encontrarle una solución a los bonistas que quedaron afuera del canje por 20.000 millones de dólares”, reclamó en una reunión con el hoy economista estrella de Sergio Massa. La misma posición que sustentan los Fondos Buitre hasta hoy.

Fue temido por sus adversarios y respetado en el mundo de las finanzas. Pero después de estar en la cumbre, renunció al FMI para seguir integrando los directorios de varias corporaciones globales, Rodrigo Rato cayó en el abismo. Su imagen siendo escoltado a un coche policial de Madrid es todo un símbolo: a quien supo gerenciar las finanzas globales se le olvidó declarar las propias. Se lo acusa de vaciar bancos españoles y desviar a paraísos fiscales la friolera de 3.500 millones de euros.
Su caída no es una simple anécdota, sino que sirve como elemento para comprender el impacto de sus acciones. Su gestión en el FMI fue muy criticada por su exceso de optimismo y la falta de medidas para prevenir la crisis financiera de 2008 tras la caída de Lehman Brothers. Mientras le reclamaba ajustes a países como Argentina, que intentaba salir de la crisis producto de aplicar las recetas que el mismo Fondo Monetario le imponía, Rato, como todo el FMI, no supo prevenir ni frenar la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión en 1929. Simplemente, no hizo nada, no avisó de la tormenta.
Renunció antes del estallido y volvió a refugiarse en España, donde había crecido su fama como el “transformador”. Pasó por los directorios de los bancos Lazard y Santander. En enero de 2010 presidió la Caja Madrid y fusionó todas las cajas españolas en un nuevo banco que pasó a llamarse Bankia.
Pero tuvo que dejar su nueva creación por acusaciones de desvío de dinero a paraísos fiscales por 3.500 millones de euros. Por esta causa abierta en la justicia fue detenido.
En España fue uno de los hombres detrás del “éxito” de José María Aznar y aunque pretendía ser el elegido como sucesor de la derecha española, Mariano Rajoy fue el que se quedó con la herencia de poder.
Del “milagro” español del que Rato se sentía artífice, queda poco y nada. La España de Aznar tuvo un fuerte despegue desde los 90, hasta más o menos 2007. Pero la burbuja también le estalló y muchos acusan a Rato por haber transformado a España en una economía de servicios sin tomar medidas para hacer crecer la industria. El desempleo impacta sobre más del 20 por ciento de la población y la emigración de jóvenes llegó a niveles récord. No se trata de un simple error de cálculo, sino el producto de políticas planificadas y ejecutadas en España y en muchos otros países del mundo, que sufren las consecuencias del ajuste permanente como único trayecto. Rato se convirtió en una triste parábola del sistema: un economista estrella adorado por el establishment que detrás de bambalinas se convierte en un hábil evasor y especialista en desvío de fondos para su propia cuenta bancaria… o para la corona. En España temen que el escándalo termine salpicando al propio Rajoy, su rival por el legado de Aznar, pero quien lo convocó después de su salida del FMI para “eficientizar” las finanzas españolas.
Rato será un símbolo de la decadencia.
Pero sus políticas se siguen ejecutando y aplaudiendo en muchos países, aunque los efectos colaterales sean cada vez más visibles. Apuntan a una economía eficiente, pero los ganadores son siempre los sectores financieros concentrados. Y los perdedores, millones de personas en todo el mundo.
La era de las privatizaciones en la Argentina, tuvo a la España de Aznar y Rato -entonces estrella económica- como protagonistas. España se quedó con varias de las empresas emblemáticas argentinas, aunque después volvió a revender sus acciones. Repsol se quedó con YPF y el grupo Marsans con Aerolíneas -los directivos del grupo aéreo también están siendo enjuiciados por fraude fiscal y acusados del vaciamiento de la línea de bandera argentina-. La venta de activos del Estado corrió en paralelo con el “milagro español”, pero las consecuencias se notaron antes. El modelo reelecto en 1995 se hizo trizas a fines de los 90 y estalló definitivamente en 2001 en un cóctel de pobreza y desempleo. El ajuste salvaje no hizo más que acelerar la huída de De la Rúa en un escenario desolador que padecen hoy millones de españoles, aunque la crisis sea ocultada por los grandes medios, acostumbrados a reflejar la pobreza de terceros países, pero esconder su propia mugre bajo la alfombra.
La ausencia total del Estado en las empresas clave supuestamente debían hacer eficientes los servicios. Pero las inversiones prometidas nunca se hicieron realidad. Aerolíneas estuvo al borde de fundirse y ni siquiera cubría todo el país. YPF-Repsol giraba dividendos al exterior, pero no exploraba en la Argentina. Las AFJP cotizaban en bolsa, pero había millones de argentinos en la tercera edad fuera del sistema previsional. Las telefónicas se llenaron de usuarios, pero el servicio sigue siendo de malo para peor. La luz y el agua en gigantescas zonas de Buenos Aires siguen siendo un problema. Los trenes fueron desguazados y dejaron a vastas zonas del país al desamparo, con cientos de pueblos fantasmas que recién ahora recuperaron la esperanza de revivir con la reestatización de los ferrocarriles, avalada ahora por una ley, que, rara paradoja, fue votada hasta por el PRO, pero negada por la izquierda boba y por Pino Solanas, el director del documental La Próxima Estación, que relataba el saqueo y despojo de los trenes argentinos en la era de las privatizaciones. El laureado cineasta proponía como epílogo de su documental “reconstruir el sistema ferroviario impulsando la industria nacional, la recuperación de puestos de trabajo y la identidad nacional”. Pero votó en contra.
La estatización del sistema ferroviario hace renacer las esperanzas de que Misiones en algún momento vuelva a recibir a un tren. Es la preocupación de todas las provincias del NEA, ya expresada al Gobierno nacional. El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, deslizó la idea de de que el ramal Urquiza está en carpeta.
Los efectos nocivos del esquema liberal que tuvo su apogeo en los 90 se extienden mucho más allá del daño directo. Sin industrias que atender, la educación técnica fue desmantelada y las carreras duras como ingeniería fueron despoblándose. Este año, por primera vez hubo más inscriptos en las carreras de Ingeniería en la UBA que en las de Ciencias Sociales. La matrícula de Ingeniería en la mejor universidad de habla hispana de América, crece tres por ciento anual desde hace tres años. La Argentina necesita graduar 12.000 ingenieros por año, pero el sistema educativo apenas produce 4.000.
En Misiones, como en todo el país, las escuelas técnicas estuvieron a punto de desaparecer. Pero el Estado tomó la decisión -en paralelo a la ley de Educación Técnica impulsada por Néstor Kirchner en 2005- de fortalecer las escuelas provinciales y se comprometió a tener una en cada pueblo.
“El resultado es muy bueno y debe continua. Triplicamos el número de escuelas técnicas que había en Misiones y hemos casi triplicado las escuelas secundarias en cumplimiento de una visión política y también de una legislación vigente que obliga a tener una técnica en cada pueblo”, precisó el gobernador Maurice Closs.
A los próximos gobiernos le quedarán ocho años para cumplir la ley de una escuela en cada pueblo. Pero solamente tendrán que crear escuelas, o transformarlas en poco más que una veintena de municipios. Es decir creando 12 escuelas técnicas por año en las próximas gestiones se va a concretar el 100 por ciento de cobertura de las escuelas técnicas en Misiones.
Además, los estudiantes de las escuelas técnicas comenzaron a mostrar un elevado nivel de calidad educativa. El Operativo Nacional de Evaluación reveló que los estudiantes mejoraron sus conocimientos en las principales materias por encima de la media nacional y hubo resultados positivos en 11 de 12 puntos consultados, con deficiencias únicamente en las áreas sociales, la contracara de los estudios técnicos.
Se trata de dos visiones de ver al Estado. La “eficiencia” de las recetas de los economistas como Rato, o un Estado que incluye en lugar de expulsar.
La foto de la presidenta Cristina Fernández, como militante de esa forma de ver la política, en un acto del radicalismo popular, con miles de radicales que no se sumaron al tren amarillo de Mauricio Macri ni a la seducción de la sonrisa perenne de Sergio Massa, es también un símbolo de ese debate de fondo que se pone en juego en las elecciones.
El radicalismo popular, -que integra el diputado misionero Hugo Escalada, sentado en la mesa principal con la Presidenta- rompió con la estructura partidaria encabezada por Ernesto Sanz, que sometió a la UCR a una alianza con Macri en la que tiene todo para perder, y decidió sumar fuerzas con el Frente para la Victoria.
Con firmeza, el ex senador nacional y referente del movimiento nacional alfonsinista Leopoldo Moreau llamó “a unir las fuerzas progresistas para defender los intereses de la Nación” ante el “intento de la restauración conservadora de la derecha”.

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Moreau planteó además la necesidad de “lograr un nuevo sujeto político que nos permita superar la vieja antinomia peronismo-antiperonismo, radicalismo-antiradicalismo y que sea la síntesis de la democracia para siempre que construyó Raúl Alfonsín y de la patria para todos que lograron Néstor y Cristina Kirchner”.
La propia Presidenta, al cerrar el acto con los radicales, aseguró que “lejos de estar en un fin de ciclo estamos entrando en el comienzo de uno nuevo” y destacó que “el verdadero fin de ciclo fue el 2001”.
“Con mucho dolor, decidimos abandonar la UCR para reivindicar al radicalismo”, dijo el joven dirigente Leandro Santoro, una de las figuras emergentes de este nuevo radicalismo.
Resta saber ahora si las bases radicales se quedarán en la alianza UCR-PRO o se volcarán al nuevo espacio progresista que propone Moreau.
En Misiones la cúpula partidaria despreció la foto con la Presidenta y ratificó su alianza con el PRO. Germán Bordón, uno de los artífices de la posición de la UCR misionera fue crudo: “Mauricio Macri va a necesitar de la UCR” para sancionar las leyes en el Congreso, confesó como una premonición del resultado electoral de las PASO entre Sanz, Carrió y el líder del PRO. “Raúl Alfonsín jamás se hubiese puesto contento de estar con este sector del peronismo bonaerense”, disparó Bordón. ¿Le hubiera gustado el abrazo con el PRO? Cualquiera que recuerde su sentencia podría entender que no. “Si la sociedad se hubiese derechizado, lo que la UCR debe hacer en todo caso es prepararse para perder elecciones, pero nunca para hacerse conservadora”, fue el legado del presidente.
De todos modos, la estructura radical sigue negociando el acuerdo con el PRO. Sin embargo, ante la insistencia de Alfredo Schiavoni -el candidato a gobernador de Macri- de repartir los cargos mediante una interna abierta, los operadores de la UCR comenzaron a trabajar en un plan alternativo. Trascendió que la idea es hacer una alianza más corta con Héctor Bárbaro como compañero de fórmula de Gustavo González y Claudio Wipplinger como candidato a intendente de Posadas. La idea, todavía en etapa de estudio, fue confirmada por varios dirigentes y sorprendió a Schiavoni, que hasta ahora presiona para contar los votos que tiene cada uno.
Bárbaro aportaría candidatos a intendentes en todos los municipios y algunos con chances en la zona tabacalera. En soledad, le costaría mucho más, pero funcionando como colectoras de una alianza, sus candidatos tienen más oportunidades. Al radicalismo también le sirve la oferta para sumar votos en zonas en las que no tiene demasiada presencia.
Aunque las conversaciones se mantienen abiertas, la desconfianza de Schiavoni es idéntica a la que tienen los demás integrantes de la alianza opositora. “En el radicalismo creen que pueden imponer todo y la verdad es que no tienen demasiado para ofrecer. Creen que no hay opciones fuera de ellos”, confesó uno de los entreverados en el reparto de aspiraciones, que considera que la UCR está “sobrevalorada”.
También llamó la atención de los dirigentes opositores la no inclusión de Gustavo González en la lista de invitados por Sanz a un almuerzo de campaña de candidatos a gobernadores que se hará hoy en Mendoza, donde es muy posible que el radicalismo se imponga en las Primarias.
Analistas de la UCR consideraron que la omisión de González de la lista de invitados a conocer una bodega mendocina es un mensaje de Sanz a Macri para decir que en Misiones las cosas no están cerradas y que está abierta la interna con la posibilidad de que el PRO encabece la fórmula. De la lista oficial de comensales que distribuyó la UCR, también se quedaron afuera los cordobeses, donde hay una situación de indefinición similar a la misionera.
En la UCR se muestran indiferentes a las especulaciones y aseguran que la candidatura de González sigue firme y no se negocia. Además, dejaron trascender un “pase político” que supuestamente muestra el respaldo al joven candidato. Elio Maidana, presidente del Concejo Deliberante de San Pedro se sumaría a las huestes radicales, seducido por Daniel González, el hermano del candidato a gobernador y abogado del municipio, quien a su vez, será candidato a intendente de Eldorado.
En la Renovación el trabajo político se multiplica por estas horas. El vicegobernador Hugo Passalacqua recorre el interior y se reunió con empresarios y dirigentes de varios municipios para escuchar sus inquietudes y ratificar la línea de acción. En Andresito, Passalacqua habló sobre producción agrícola y ganadera y el crecimiento que tuvo en poco tiempo la localidad norteña. Elogió el crecimiento de la ciudad de la mano del mismo productor “que reinvierte en su localidad, ya que hoy la yerba mate está generando un buen momento en lo productivo”. También destacó al sector ganadero, que tiene más de 38 mil cabezas en la zona, lo que representa el 10 por ciento del rodeo provincial.
En el Gobierno saben que en el medio año que queda hasta las elecciones, la gestión es la principal bandera para mostrar como oferta política. Es la fortaleza principal de los últimos doce años y los resultados son positivos en casi todas las áreas.
Por eso mismo, saben que la oposición intentará sacar provecho de sectores históricamente en contra o alentar reclamos, especialmente salariales. A los dirigentes de la Renovación no les sorprende que el radicalismo apoye a sindicalistas docentes acostumbrados al piquete o que haya sectores enrolados en el peronismo opositor detrás de la protesta de un minúsculo grupo de policías en la noche del lunes en Santa Ana.
La protesta, iniciada por un grupo de suboficiales, fue rápidamente aplacada y sus impulsores fueron acusados por delitos de sedición y atentados contra la autoridad pública. Enfrentan cargos que tienen penas de entre uno y seis años, de acuerdo al grado de participación. El juez Carlos Giménez, quien está a cargo de la causa, también investiga la participación de civiles y sindicalistas como instigadores de la revuelta que no tuvo un objetivo claro: reclamaban adicionales, mejores condiciones de trabajo y que no sean trasladados, entre otras cosas. Pero desconocieron a la autoridad policial y a la mesa de diálogo abierta con el Gobierno.
Los policías recibieron un incremento salarial cercano al 30 por ciento y lo mismo sucede con los retirados, que comenzaron a cobrar todas las movilidades adeudadas. En estos momentos los efectivos provinciales están entre los mejores pagos del país y a partir del mes que viene pasan a ganar 11 mil pesos como sueldo mínimo.
No parecen haber demasiados elementos claros que justifiquen un alzamiento en el que lo que menos hubo fueron intentos de negociación. Los policías quemaron las naves demasiado rápido en una muestra clara de que no les interesaba demasiado llegar a un acuerdo, sino generar un escenario que no se condice con la calma en el resto de la fuerza.
Detrás de la protesta hubo varios intereses políticos ocultos. El hermano de uno de los sediciosos es dirigente de la UTA, enrolada en la oposición y el propio intendente de Santa Ana, Jorge Castro, reconoció que funcionarios suyos fueron a respaldar a los revoltosos, aunque aseguró que se trataba de familiares de los policías. Otras fuentes indican que en realidad ofreció logística y alimentos para la protesta que terminó rápidamente controlada por el Grupo de Operaciones Especiales de la Policía.
Resaltó la visión de dos ex ministros de Gobierno que respaldaron la decisión política de sofocar inmediatamente la revuelta. Ricardo Argañaráz, titular de la cartera política en tiempos de Ricardo Barrios Arrechea, sostuvo que “el Ministerio de Gobierno actuó como corresponde. La Policía o un grupo de ella cuando acciona sin disciplina, rompiendo la cadena de mandos, se convierten en una banda civil armada y como tal debe ser reprimida y puesta a disposición de la Justicia”.
En el mismo sentido, el ex ministro de Gobierno durante la primera gestión de Carlos Rovira, Juan Carlos López, señaló su “respaldo absoluto al accionar de la Policía y del Ministerio de Gobierno en Santa Ana”. En el resto de la oposición, en cambio, solo se criticó al Gobierno y no se expresaron sobre la gravedad de la situación. Como si la gravedad tuviera colores políticos.



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