Hizo un gol y, dos días después, fue operado por un cáncer

La historia de Marcelo Tabárez bien podría ser parte de un guión hollywoodense. De esas historias cuya trama tiene un nudo dramático pero que, como suele suceder, el final es todo felicidad.

El volante del Danubio uruguayo fue parte fundamental en el triunfo frente a Peñarol por 3 a 2 del último sábado, al anotar un gol que llevó a su equipo a la punta del torneo local. Sin embargo, apenas unas horas después, todo se complicó.

En el control antidopaje posterior al partido ante San Pablo por la Copa Libertadores de América, Tabárez dio positivo por exceso de somatoprofina (hormona de crecimiento). Pero lo más llamativo fue que el jefe de sanidad del club, Leonardo Schiavonne, manifestó que esa sustancia no le fue suministrada y el propio jugador declaró no haberla recibido.

Ya el lunes, el jugador fue sometido en la Asociación Española a una serie de estudios que le detectaron lo peor: dicha sustancia era generada por su propio organismo, a causa de un tumor maligno que tenía en su testículo.

Inmediatamente, el club mostró su apoyo al jugador, que decidió operarse lo más rápido posible, por lo que en la noche del mismo lunes fue intervenido quirúrgicamente para extirpar dicho tumor.

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