Este sería Ramón Allan Héctor Bogado, el misionero denunciado por hacerse pasar por espía y fue acusado por Nisman.

Bogado, el espía que no pertenecía a la Side, dice que trabajaba para Stiusso

Ramón “Allan” Bogado fue una de las personas denunciadas por el fallecido Alberto Nisman por el supuesto encubrimiento del atentado a la AMIA, acusación en la cual también está imputada la presidente Cristina Kirchner y el canciller Héctor Timerman. Si bien la SIDE negó formalmente que fuese uno de sus espías, como sostenía el fiscal, Bogado aseguró que sí cumplió tareas para Antonio Horacio Stiuso, ex director General de Operaciones de la central de inteligencia.

La información figura en un acta ante escribano que se mantenía reservada y que Bogado decidió presentar ante la Justicia. Fue hecha el 23 de enero ante el escribano Hernán Eduardo Gervasutti, y es una suerte de descargo tras la presentación de Nisman.

El supuesto espía misionero aseguró que trabajaba para Stiuso desde 1999 y que en los últimos días recibió una amenaza, un mensaje intimidatorio que le dejaron en un sobre debajo de la puerta de su casa, en Piedras al 400. El mensaje se refería a algo que le habría pasado a su hijo: “Fue un gran aviso de todas las veces que he tocado pasar por alguna advertencia que pasaste por alto, por lo que veo en este caso no aprendiste que la vida es un boomerang y te está volviendo todo lo malo que hiciste, haces y seguís haciendo”, le avisaron.

Ante el escribano, acompañó el mensaje que le llegó en el sobre, y aseguró que le generó “temor”, principalmente por sus hijos. Y no dudó en culpar al ex director General de Operaciones de la SIDE: “En caso que ocurriera un perjuicio, lesión o muerte a su persona, y/o miembro de su familia y/o bienes, responsabiliza directamente de ello al señor Antonio Horacio Stiuso“, dice en el acta.

 

Bogado detalló que trabajaba para Stiuso “desempeñándose como colaborador, siguiendo precisas instrucciones para efectuar una diversidad de actividades“. Incluso, señaló que le había prometido “un cargo jerárquico” en la secretaría en caso que ejecutara con éxito las operaciones.

En el acta, que acompañó en la denuncia que presentó ante el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi para afirmar que la presentación de Nisman era una suerte de armado, Bogado aseguró quemantuvo un “vínculo personal” con Jorge “Yussef” Khalil, quien en la trama de encubrimiento aparece como el lazo de los iraníes acusados de perpetrar el atentado y sobre quienes están los pedidos de captura.

Según Bogado, fue Christian Raff quien los presentó. En su denuncia, afirmó que fue él quien estuvo detrás del armado de la denuncia de Nisman, y lo catalogó como un referente del massismo.

Bogado dijo que fue Khalil quien “le manifestó que quería hacer un acercamiento con gente ligada al gobierno porque su posición era que la causa AMIA estaba direccionada a producir una situación muy injusta, no sólo para los imputados sino para las naciones directamente involucradas, la Argentina e Irán”. Aseguró que la intención “era forjar vínculos con distintos referentes del quehacer nacional con el fin de explicar acabadamente por qué Irán no tenía ningún tipo de vinculación con el atentado”.

El supuesto “espía” indicó que ni bien le contó a Stiuso de su vínculo con Khalil, aquel le dijo: “Me interesa, porque a Yussef nunca lo hemos podido penetrar, es muy cerrado en sus vínculos y me interesa saber todas sus formas de contacto y con quien se junta“. Entonces dijo que recibió “expresas directivas de acercamiento y obtención de confianza con el objetivo referido”.

Luego de varios encuentros con Khalil, contó que que le brindó al ex director de Operaciones de la SIDE sus teléfonos, que luego fueron intervenidos.

La denuncia Nisman está fundada en gran parte en miles de horas de escuchas telefónica. El único teléfono intervenido de los denunciados era el de Khalil, medida que fue autorizada por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral en el marco de la investigación por el atentado.

Bogado aseguró que sabía que Khalil “tenía vínculos” con Moseh Rabbani, uno de los iraníes sobre los que pesan los pedidos de captura por volar la AMIA. “Todo esto fue informado al señor Stiuso en tiempo y forma. Conocía, autorizaba y financiaba estos encuentros dado que muchas veces requerían gastos para el pago de viáticos”, precisó.

En el acta, niega “rotundamente” conocer personalmente a la presidenta de la nación, como también al canciller Timerman o al diputado Andrés Larroque. “Jamás tuvo contacto alguno”, dice el documento que suscribió el escribano Gervasutti.

Además, Bogado respaldó el argumento del Gobierno en cuanto las alertas rojas de Interpol. El Ejecutivo remarcó en reiteradas ocasiones que no podía pedir que cesen sino que era el juez quien debía requerirlo, pese a que Nisman sostenía que había una intención oficial de dejarlas sin efecto para favorecer a los iraníes.

“Por todo lo expuesto resulta evidente que la imputación que el propio Nisman realizó en su contra fue por haber desarrollado tareas que específicamente le encomendó Stiuso, relacionadas con recabar información sobre el mencionado Khalil y sus contactos”, cerró el escrito, en el que destacó que Stiuso no lo ve desde octubre de 2014.



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