El intento de secuestro que no fue: una equivocación derivó en un escrache injusto

Una gran confusión causó revuelo en la ciudad de Posadas entre el martes y el miércoles. Lo que empezó a correr como reguero de pólvora como un intento de secuestro en una escuela derivó en la equivocación de un joven que había sido mandado por su patrón a retirar a su nieto y que en vez de ir a un colegio fue a otro.
Tanto fue la polvareda que levantó que la Policía hasta difundió un comunicado aclarando el asunto.
El escenario donde se dispersó el supuesto hecho delictivo, que puso los pelos de punta a más de un padre, fue las redes sociales. Allí el falso episodio se difundió y tergiversó.
El lunes, un abuelo que suele encargarse de retirar a su nieto de la escuela, porque su hija no puede hacerlo por motivos laborales, vio que sus quehaceres le impedían cumplir con la obligación y le pidió el favor a un empleado del negocio que posee.
El trabajador, que es un joven de 22 años, fue en busca del pequeño, pero se equivocó de escuela. Se presentó en el colegio Sagrado Corazón-ubicado en Francisco de Haro y Maipú-, cuando debía hacerlo en el San Alberto, y pidió por el chico. Allí no había nadie con el nombre que él invocaba, pero sí otro con el mismo apellido. Ahí se acrecentó la confusión, porque ese alumno con el mismo apellido es primo del chico que el joven había ido a buscar. En la escuela pensaron que el muchacho había ido por ese alumno y como él no estaba en la lista de quienes podían retirarlo, le denegaron la autorización.
Momentos después, cuando el joven le contó al patrón lo sucedido, quedó claro que había sido una confusión. Sin embargo, algunos padres del Sagrado Corazón se enteraron de que “alguien no autorizado por la familia había ido a buscar a un chico” y empezaron a hacer correr la versión del intento de secuestro.
Esta mañana, el abuelo en cuestión se enteró del revuelo y fue hasta el Sagrado Corazón con Carlos, su empleado. Allí aclararon qué había sucedido y le pidieron a la directora que contara cómo habían sido los hechos.
Además y para evitar cualquier tipo de repercusiones, Carlos fue hasta la seccional Tercera de Policía e hizo una exposición.
La foto de Carlos en la mesa de entradas de la escuela recorrió todas las redes sociales, donde lo más leve que le dijeron fue “secuestrador”.
A diferencia de otros casos, donde el uso de las redes sociales sirvió y mucho para esclarecer el caso, en esta ocasión propagó una versión irresponsable.



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