Stanley Arguedas: “Aún hay poca presión de la sociedad sobre conservación de áreas naturales”

Stanley Arguedas, coordinador de la Escuela Latinoamericana de Áreas Naturales, de la Universidad para la Cooperación Internacional (Costa Rica), analizó las políticas de conservación en países de la región y sostuvo que “Argentina es uno de los países que más dificultades tiene en temas de gobernanza participativa y democrática, y en la gestión de los recursos naturales”. Pero a su vez, remarcó que “para lograr un cambio, primero tiene que haber conocimiento e interés social sobre la conservación y sus beneficios, ya que será la única manera que la defiendan ante los políticos”.

 

En una entrevista exclusiva con ArgentinaForestal.com, Arguedas se refirió a los desafíos que enfrentan las Áreas Naturales Protegidas en América Latina, en la Argentina, y particularmente, dio su visión sobre el potencial de desarrollo sostenible en Misiones a partir de los servicios ambientales que aún conserva con el casi millón de hectáreas bajo sistema de protección provincial.

 

El especialista dictó en diciembre una conferencia en la ciudad de Puerto Iguazú, en el marco del cierre de la primera Diplomatura en Derecho y Gestión de Áreas Naturales Protegidas (ANP) realizada en el país, organizada por la Universidad Católica de Santa Fe, la Fundación Reservas de las Misiones y la Asociación de Guardaparques de Misiones (Agumis).

Arguedas trabaja en distintos países de Sudamérica desarrollando acciones tanto de extensión como de experiencias en países latinoamericanos, promoviendo la formación y el desarrollo de tecnologías para la gestión de las Áreas Naturales.

 

En la entrevista sostuvo que el país es pionero en el dictado de una Diplomatura con las características con la fue organizada, como también destacó el fortalecimiento que se realiza en Misiones en la formación de los técnicos guardaparques. “Es un esfuerzo muy importante el que llevan adelante por las ANP. Esto está alineado a un esfuerzo mundial que apunta a capacitar cada vez más en la temática. Años atrás, la gestión de las ANP era vista como un oficio, pero hoy es una  disciplina de conocimiento, para lo cual se debe generar profesionales formados con una visión integral sobre el manejo de los recursos naturales”, precisó  Arguedas.

 

¿Cuándo comenzó su vinculación con provincias de la Argentina?

Hace cinco años que desarrollamos acciones en el país, anteriormente estuve trabajando en proyectos en Bolivia. En Misiones comenzamos con algunos proyectos con la Administración de Parques Nacionales de Iguazú, que finalmente no se concretaron. Pero después continuamos trabajando con la Fundación Vida Silvestre (FVSA) con programas de capacitación para propietarios de reservas privadas, relacionado al fortalecimiento de capacidades de gestión con la organización de talleres, y en este proceso continuamos.

 

 

Desde la Escuela promueven el enfoque ecosistémico de las AN en Latinoamérica. ¿En qué consiste?

La Convención de la Diversidad Biológica -que se firmó en Río de Janeiro en 1992- busca la conservación de los recursos naturales, por medio de un manejo integrado de la tierra, el agua y los seres vivos, en la búsqueda de una repartición justa y equitativa de los beneficios que se derivan de esa conservación y también el uso sustentable de la biodiversidad.

Para poder implementar estos objetivos, uno de los primeros acuerdos que se tomó en la Convención de las Partes (COP2) fue sobre el abordaje de que la conservación no debería ser a través de las especies, sino que debía ser a través de los grandes ambientes o ecosistemas. Y que esos ambientes debían conservar la dotación de servicios ambientales que prestan a los seres humanos. Básicamente lo que se decidió fue que se promueva la conservación del funcionamiento de todo un ecosistema, no solo de una especie en particular, sino de una manera que se garanticen los servicios ambientales que aportan a la sociedad y al planeta. A esto fue que  llamaron “enfoque ecosistémico”.

La segunda decisión fue definir cómo se abordaba esto en la práctica. La Convención convocó a un grupo de especialistas mundiales para definir algunos lineamientos mundiales, que finalmente se convirtieron en los 12 principios estratégicos  que fueron aprobados en la COP5. Fue así que el enfoque ecosistémico se convirtió en 12 principios estratégicos, con el enfoque de la conservación al servicio de las necesidades de las personas.

De esta manera, la gestión integral se enfoca en mantener la funcionalidad del territorio, para que este siga proporcionando bienes y servicios ecosistémicos, más que en preservarlo sin tocarlo.

 

¿Y cuál es la situación de América Latina en cuanto a la aplicación de esta estrategia de conservación?

La región está haciendo un esfuerzo un tanto más valioso que algunas otras regiones desarrolladas como EE. UU. y Europa. No nos dejemos impresionar por los países en desarrollo, donde el tema ambiental lo miran aparentemente de avanzada.

Si vemos el enfoque ecosistémico, que plantea el mantener los recursos naturales y establecer la relación del ser humano con estos sistemas de manera más armónica con el ambiente, en este sentido en América Latina hemos avanzado.

 

¿Cómo esta posicionada la Argentina, respecto a otros países de América Latina, en políticas de conservación? ¿Cuáles son los desafíos?

Hay países que están más avanzados que otros, pero desde el punto de vista de la visión ecosistémica, en la Argentina están más atrasados, si comparamos con otros países de América Latina, en relación a este enfoque ecosistémico que mencionamos. Digamos que lo aplica, pero en menor escala.

Argentina tiene más dificultades que otros países en todo el tema de gobernanza participativa y democrática, y en la gestión de los recursos naturales.

Y esto no significa que no esté haciendo cosas. Ha logrado avances importantes, inclusive aleccionadores para otros países; pero en términos generales, en este país hay mucho menos desarrollo en las ANP si comparamos con países como Perú, Ecuador, Costa Rica, Colombia, México, que han avanzado más.

Otro tema es la visión integradora que se debe tener de un territorio. En Argentina se debe hacer conservación más allá de su jurisdicción, no se trata de una provincia, un ANP o una reserva privada. Esta visión segmentada es nefasta para la conservación,  ya que no existen los límites naturales, es un todo. Si una especie funciona bien en un hábitat, por ejemplo un ave que de repente vuela, y cambia de un hábitat a otro, pero éste se encuentra contaminado porque es un sitio que tiene una categoría de Ordenamiento Territorial distinto, porque esta en otra provincia y se aplican otras políticas, para la especie esto es dañino, no entiende que pasa, la naturaleza no tiene jurisdicción.

La fragmentación afecta seriamente los esfuerzos de conservación debido a que reduce el área total del hábitat; afecta los tamaños de poblaciones y produce un aumento en las tasas de extinción. Además evita que las especies puedan moverse para compensar los efectos provocados por el cambio climático.

Por lo tanto, hay que entender que debemos adaptarnos a la forma que opera la naturaleza, no a la forma que opera el ser humano. Debemos conservar la naturaleza para el ser humano, ya que éste se nutre de ella.

Estas situaciones nos llevan a buscar en la gestión una visión integradora sobre el manejo de los recursos naturales. Hay que salir de los límites geográficos.  Y en ese sentido, Argentina tiene desafíos mucho más importantes por atender, por ser un país Federal, por tener una Constitución Nacional que otorga a las provincias ser dueñas de sus recursos naturales, que no lo tienen -por ejemplo- Colombia o Perú.

En Argentina una provincia tiene potestad sobre sus recursos, tiene políticas propias y decide sobre estos recursos. Por lo tanto, al límite, otra provincia tiene otra política sobre estos recursos. Y la Nación como tal, que si bien es cierto que fija una Ley de Presupuestos Mínimos, finalmente deja que cada provincia decida, generando esta jurisdicción. Si hoy miramos un mapa de los bosques del país, no tenemos uno solo, vemos que de un lado de una provincia hay una zona Roja y, del otro lado, esta en zona Verde la misma área natural. Esta categoría Verde causará un impacto sobre la zona Roja con la que limita. Y  esto sucede porque cada provincia  hace su mapa de manera independiente. En la práctica esto es preocupante, desde el posicionamiento político de la conservación.

En toda Latinoamérica tenemos problemas de cómo los políticos ven el tema de la conservación, en algunos países más, en otros menos,  todo depende de cuanta conciencia y  presión ejerza la comunidad sobre sus gobernantes, para que ellos respondan con acciones concretas en favor de la conservación.

En el caso de Argentina, sentimos poca presión de la sociedad hacia los políticos en temas de conservación. Hay políticos para los cuales las ANP son básicamente invisibles; o son visibles porque son un problema. Pero aún está lejos que los políticos vean a las Áreas Naturales como motor de desarrollo, de bienestar de la sociedad.

Esta es una circunstancia que, en el caso de Argentina, tiene un cierto acento particular, un poco más que otros países de América Latina.

 

 

ANP14

¿Y cómo se logra captar el interés político en materia de conservación?

Primero, tiene que ser de interés social, es lo más importante. La sociedad tiene que conocer las ANP y sus beneficios, ya que es la única manera que la defienda ante los políticos. El político mira a las ANP a través de su gente.

 

El otro punto, es que los políticos a veces no saben leer los beneficios que están generando las Áreas Naturales a su gente; y la sociedad no se lo dice o no se lo refleja lo suficiente, entonces, a veces para los políticos los temas ambientales y las ANP significan solamente problemas, no miran los beneficios.

 

Un Área Natural genera un enorme impacto sobre la economía de un municipio o una provincia, simplemente porque protege una cuenca de donde toman agua productores familias agrícolas o forestales. Sin el agua no podrían realizar sus actividades productivas. Eso es un gran beneficio a la sociedad y al Estado, porque están produciendo divisas, alimentos, madera. Pero el agua se mantiene porque existe en ese sitio un Área Natural Protegida.

 

Muchas veces esto no es observado por los políticos. También puede ser que los técnicos no hayamos sido capaces o lo suficientemente  efectivos como para mostrarle esta realidad a los políticos, a los gobernantes. Es decir, hay un problema cuando una sociedad no exige, ya sea porque no siente la necesidad de exigir o porque no sabe, aunque esto fue cambiando mucho esto en los últimos años, es aún una materia pendiente.

 

También hay que analizar qué hacemos para que los políticos vean las AN desde sus beneficios y no desde sus problemas, que logren la capacidad de hacer el “link” entre el equilibrio de producción y ambiente. Pero los políticos por sí solos no lo van hacer, necesitan del asesoramiento de los técnicos formados en gestión de ANP para avanzar en esto

 

La sociedad argentina ha reaccionado muchas veces en defensa del ambiente, con movilizaciones, firmas, campañas, pero la reacción política es contraria a lo que declamaba la gente ¿Cuál es la estrategia que el ciudadano tiene que usar para que lo escuchen?

Primero, la acción fundamental en el tema ambiental está puesta en la prevención. Y hay un ejercicio ciudadano que hacemos que es muy liviano, que es ir a votar. Cuando nosotros votamos a nuestros gobernantes, seguramente no somos cuidadosos para prever estas cosas.

Ese gobierno que ganó, que tuvo la mayoría a favor, si las personas que los votaron le pidieron durante su campaña un plan de gestión ambiental, después tiene derecho a reclamar.

¿Preguntaron qué pensaban esos candidatos de la conservación, cuál era su compromiso con el ambiente?.

La gente, generalmente se enoja con el gobierno de turno porque “no está haciendo” lo que suponían debían hacer. Y esto es una reflexión, no es para excusar a los políticos -que evidentemente no están haciendo una lectura adecuada de lo que lo que parte de la sociedad le declamaba- , pero si fueron legítimamente elegidos, puede ser que lo que suceda es que no sean después representativos de la sociedad.

Por lo tanto, ahí tenemos un problema de representatividad, no de legitimidad.

Por otro lado, tenemos un problema ciudadano.

 

La gente no está ejerciendo su responsabilidad civil de manera adecuada, no está pidiendo a los candidatos a gobernantes el compromiso ambiental que nos importe, que nos interese, o que nos represente.

En estos momentos, la Argentina transita la previa de la campaña presidencial, por lo tanto este es el momento de exigir a los futuros candidatos el Plan Ambiental de gobierno, por escrito, pronunciamientos sobre determinados temas, deben organizarse como sociedad, no solo para protestar, sino para pedir y trabajar en conjunto con un voto inteligente.
El ambiente no es un problema solo de los gobernantes, no son solo ellos deben hacer algo. Los ciudadanos también tenemos que tener un compromiso con la conservación de las ANP, asumir la responsabilidad que nos da la democracia, y exigir los cambios que se necesitan. Todo eso depende de nosotros. Si después prometen algo y no lo cumplen, bueno, allí si vayamos a la calle y protestemos.

 

¿Y qué opina de Misiones, en cuanto a la política  de conservación?

No opero mucho en Misiones, ni tuve contactos con autoridades misioneras, pero hay cosas que uno ve en la provincia que están muy bien, tiene una buena cobertura forestal y signos sociales muy interesantes, Se escucha a mucha gente hablar de conservación, que comercializa productos que se generan de los recursos naturales, que brindan servicios ambientales, que comercializan madera certificada. Signos de una sociedad más atenta a los recursos naturales. Esta es una primera lectura que puedo hacer.

Ahora, la pregunta que no puedo responder es: ¿de aquí para atrás, ha mejorado la situación ambiental de la provincia? ¿O ha empeorado? Y hacia futuro ¿cuál es la perspectiva de los políticos o qué quieren para el futuro de las ANP de la provincia?

Misiones es un lugar sumamente interesante para el desarrollo de las ANP.

¿Cuál es su balance de la Diplomatura de ANP dictada en Argentina?

En general, como esfuerzo en muy importante. Y esta alineado a un esfuerzo mundial que esta capacitando a técnicos para la formación en la gestión de las ANP

El problema es que la gestión de las ANP antes era tomado como un oficio, no como una disciplina del conocimiento.

Hoy en día , la visión mundial es que la gestión de las ANP es una disciplina del conocimiento, por lo tanto requiere de una formación integral para generar gestores de ANP.

Misiones es pionera en esta Diplomatura y también en la formación de los guardaparques, por ello apoyamos esta iniciativa. Hay propuesta en Chile, Bolivia con propuestas de diplomatura,  maestrias, hastla lograr lanzar una Licenciatura en ANP.

 

 

¿Cuál es su visión de la comunicación en temas ambientales y el tratamiento en los medios?

 

En Costa Rica hay una Asociación de Comunicadores Ambientales del país, y es interesante porque estos profesionales se han ido especializando en cómo entender los temas de Ambiente. Cuando hacen las entrevistas a técnicos, hacen  las preguntas correctas. Saben donde están los puntos que hay que preguntar, porque han tenido una capacitación muy fuerte para ello.  Eso es algo que no he encontrado en Argentina.

 

En Salta, por ejemplo, hay un solo periodista que escribe sobre temas ambientales. El resto de los periodistas un día cubre un tema ambiental, y después Economía, Información general, etc. No hay especialización, no saben qué preguntar, y si les dicen cualquier cosa, ellos los ponen en el periódico, sin saber que no es correcto.

 

Por ello, estoy convencido de que los periodistas tienen que especializarse en temas ambientales,  conocer sus problemáticas, para dar el enfoque correcto y transmitirlo a la sociedad. Los profesionales y los medios tienen que asumir una mayor responsabilidad con el ambiente, no solamente en cantidad de temas cubiertos, sino en la calidad de esos temas, hacer el abordaje correcto y que genere opinión publica.

 

 Por Patricia Escobar