Festival de las Tres Fronteras: del 10 al 1, lo mejor y lo peor de un evento que llegó para quedarse

El primer Festival de Cine de las Tres Fronteras concluyó el sábado pasado en Iguazú y buscará repetirse el año que viene y en los años venideros. El gobernador Maurice Closs, el gran impulsor del evento, garantizó en la ceremonia de premiación que «la provincia comprometerá su apoyo en el 2015».

Misiones Online fue uno de los pocos medios de la provincia que estuvo presente durante las ocho jornadas que duró el evento. A continuación repasamos, con una puntuación (que siempre puede ser arbitraria) lo mejor y lo peor de un evento que está llamado a ser uno de los principales faros culturales de Misiones hacia el país y la región. Y una gran plataforma de promoción del destino turístico de las Cataratas del Iguazú hacia el mundo.

Incluso por encima del exitoso «Iguazú en Concierto», debido a la enorme repercusión que tiene el cine -y la presencia de las figuras de la pantalla grande- respecto a la difusión de un evento musical, cualquiera sea su categoría.

 

10) La gran respuesta del público de Iguazú.

Ya de movida la gente hizo «reventar» el anfiteatro Ramón Ayala (más de 3500 personas). Al final, se estima que unas 10.000 personas pasaron por el predio de la Prefectura y el Iturem (ente de turismo de Iguazú) para presenciar las proyecciones. En el país existen unos 70 festivales de cine o eventos dedicados al cine, y varios actores acostumbrados a recorrer la alfombra roja de Cannes, Ottawa, San Sebastián y por supuesto, Mar del Plata y festivales como Tandil o Bolivar, reconocieron que se sorprendieron con la respuesta del público. «Estoy maravillado, esto no pasa en cualquier lugar», dijo a MOL, el gerente general del INCA, Rómulo. «¿Tenía un poco de miedo al principio, y si la gente no se enganchaba?», reconoció Daniel Valenzuela, actor y promotor junto a Juan Palomino del festival. Pero al final, la gente dijo sí, y con su participación, garantizó que habrá segunda edición del Tres Fronteras.

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Juan Palomino y la gente en la jornada de apertura. El Anfiteatro Ramón Ayala quedó chico.

9) La gran cantidad de figuras del cine y la televisión que participaron del evento. Sin “estrellas” no hay festival.

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Pablo Echarri aceptó ser el padrino del Festival. Su adhesión fue vital para convocar a otras figuras.

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Arnaldo André (de espaldas a su país) y Alejandra Darín, actriz y titular del sindicato de actores. Dos de las tantas figuras que recorrieron la «alfombra roja» del Tres Fronteras.

Sin estrellas, sin «celebrities» que aporten su brillo, no hay festival de cine. En este rubro, el Tres Fronteras también fue un éxito. Ayudó mucho Pablo Echarri, quien hace un año aceptó ser «la cara» del Festival. «Me llamaron Daniel y Juan y soy amigo, los conozco, se cómo se mueven y dije si, no lo pensé mucho, después encima me fui entusiasmando», dijo a MOL el galán, el día de la inauguración. Echarri fue con su esposa, Nancy Duplaá y los dos hijos de la pareja. Recorrió las Cataratas, se sacó mil fotos, dio decenas de reportajes y soportó estoico el calor. Siempre con una sonrisa. Fue una señal para los muchos que vinieron después. Además, los «famosos» llaman a los «famosos». Es decir, si de movida no viene nadie, ningún famoso se quiere mostrar y viceversa. Además de Echarri-Duplá, otras grandes figuras que pasaron por la «alfombra verde» del Tres Fronteras fueron: Leticia Bredice (fue miembro del jurado), Gastón Pauls, Arnaldo André, Martina Guzmán, Fabián Vena, Florencia Raggi, Emilia Attias, Leonora Balcarce, María Fiorentino, Florencia Raggi, Sabrina xxx, el “Turco” Naim, Paula Morales, Guillermo Pfening, Nicolás Pauls, Anita Pauls, Clemente Cancela, Antonella Costa. Invitar a las estrellas y lograr que vengan no es fácil, muchos tienen compromisos de todo tipo. Desafío para el año que viene: Darín, Campanella, Francella…

8) El atractivo de las Cataratas del Iguazú.

Los festivales de cine y las postales son una buena combinación. Cuando alguien dice Cannes, es difícil no evocar la típica foto de las estrellas del tipo Brad Pitt y Angelina Jolie saludando, con la Costa Azul de fondo. El Tres Fronteras tiene a las Cataratas del Iguazú, que además son un atractivo para traer a figuras de la Argentina y de todo el mundo. Fueron muchos los actores que llegaron esta semana que hacía años no visitaban las Cataratas, casi todos se fueron sorprendidos por los cambios en la infraestructura. Ellos pueden ser los mejores “voceros” de estos atractivos y las mejoras de infraestructura, en línea con lo que pretende el Gobierno de Maurice Closs. Closs viene insistiendo con tener “voceros” no oficiales, para “vender” las Cataratas y en este sentido, insiste mucho con utilizar las redes sociales para “viralizar” la experiencia Misiones. También dijo la semana pasada durante una presentación en Iguazú. “La mejor publicidad de las Cataratas es la del (celular) Samsung Galaxy que está en los mejores lugares de Buenos Aires y otras partes del mundo”, señaló. Un comentario de un gran director o actor internacional, también vale “oro” en términos de promoción. Sin contar con el espaldarazo que puede dar a la hora de posicionar a la provincia como escenario de producciones audiovisuales.

En este grupo de gente que hizo posible el primer festival de cine, se encuentra la gente del corralón de la secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad, dirigida por Carlos “Rudy” Rossini (Ñeco, Ale, Ramirez, Yanina, Leonor entre otros). También trabajaron incansablemente un grupo de personas de Eldorado, Sonia Ríos y el “Polaco” Kevin Esterche, a quienes Palomino no paró de agradecer.

7) La participación de directores y realizadores misioneros.

Fueron una docena, aproximadamente. Entre otros las directoras Belén Bianco (No hay tierra sin mal); Verónica Gentili (Niña perro); Lucho Bernal (documental Quieta Non Movere, sobre La Masacre de Oberá); Guillermo Rovira (Ahora después, participó en la categoría cortometraje regional). También hubo una charla de la red de realizadores misioneros, encabezdos por Ana Zanotti. Estuvieron muy activos. A la hora de los premios, hubo algunas distinciones para Yasy Teré (mejor corto regional) y para Silvia Nudelman, actriz de reparto en “No hay tierra sin mal”, de Belén Bianco. Guillermo Rovira y Axel Monsú por su largometraje documental «Origen Chapá», sobre Colonia Alberdi y su historia. Y sin dudas, una mención especial la tiene el documental de Jorge López sobre la obra de Ramón Ayala, proyectado el primer día muy tarde (terminó casi a las 2 de la madrugada) y que terminó con la emoción de los pocos que aguantaron la larga jornada.

Pero Misiones también estuvo presente como escenario de locación o por sus personajes. Se llevó un premio especial sobre edición “El Ardor” con Gael García Bernal, una película que se filmó en Aristóbulo del Valle. En este rubro, cabe mencionar documental (categoría de exhibición Tres Miradas) «Buscando al Comandante Andresito», del correntino Camilo Gómez Montero.

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Dos «operaprimistas» misioneras. Belén Bianco y Verónica Gentile.

6) La 6) La predisposición y la actitud siempre positiva de los organizadores y todos los que trabajaron para que el festival fuera posible.

Hubo errores y cosas para mejorar, imposible que no las haya en un primer evento de este tipo. Pero la predisposición y la actitud fue de las mejores. Este cronista vio como Palomino y Valenzuela, director y productor general, bajaban prácticamente solos las sillas para los invitados especiales a la ceremonia de la apertura…faltando solo 2 horas para que comenzara. Los demás estaban también organizando detalles de último momento. A la hora de señalar a los organizadores hay que nombrar a Palomino-Valenzuela y por la provincia a Julián Marín y Valeria Pretto (de la Casa de Misiones). Junto a ellos, trabajaron incansablemente para que todo saliera bien una veintena de personas.

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Faltan un par de horas para el festival y su productor ejecutivo, Daniel Valenzuela (nacido en Posadas) lleva las sillas. Palomino también hizo ese trabajo. El resto estaba corriendo con detalles de último momento. Increíble.

En este grupo de gente que hizo posible el primer festival de cine, se encuentra la gente del corralón de la secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad, dirigida por Carlos “Rudy” Rossini (Ñeco, Ale, Ramirez, Yanina, Leonor entre otros). También trabajaron incansablemente un grupo de personas de Eldorado, Sonia Ríos y el “Polaco” Kevin Esterche, a quienes Palomino no paró de agradecer.

 

5) El calor agobiante y las actividades antes de las 18

Queda la duda si el mejor momento del año para hacer el festival no es algunas semanas antes. Con buen criterio, los organizadores decidieron levantar prácticamente todas las actividades anteriores a las 18 horas (algunas charlas de directores y actores, básicamente). Iguazú a esta altura del año es una ciudad hostil por el calor, que en la jornada de apertura rozó los 40 grados. El tiempo se fue poniendo más fresco con el correr de los días, sobre todo a partir de las 18 cuando comenzaban las proyecciones en las carpas del predio de la Prefectura.

4) Las cancelaciones y reprogramaciones. “Horacio Quiroga, el desterrado”  se llevó el “premio” mayor.

Hubo varias cancelaciones de charlas de directores y actores y no siempre fueron comunicadas con la debida antelación. En rigor, con buen tino los organizadores decidieron suspender aquellas que, por el horario, estaban de antemano condenadas a una escasa o nula concurrencia. Pero lo que más llamó la atención fue la cancelación del premiado documental de Marcelo Dacher (director de Leandro N. Alem) sobre la vida de Horacio Quiroga en San Ignacio. “Horacio Quiroga, el desterrado”. Al principio se anunció y las primeras dos veces se canceló porque “la copia del documental no llegó a Iguazú”. Luego falló un cable de conexión de la pantalla en la sala 2 del Iturem (el lugar menos transitado por el público, cuando el interés que había despertado ese documental merecía quizás una mejor pantalla). Finalmente, como una solución extraordinaria, se decidió proyectarlo dos horas antes de la ceremonia de cierre, también en el ITUREM. Misiones Online acudió ese día a la hora pactada. Y la proyección nuevamente se volvió a levantar, esta vez sin mayores explicaciones. Al final, Horacio Quiroga estuvo “desterrado” de este primer festival de cine…

3) La comunicación con el público de Iguazú

Para el próximo evento, un punto a mejorar es la comunicación con la gente de Iguazú. Un festival tiene muchos públicos para comunicar. Existen periodistas (críticos de cine) que viene solo a analizar trabajos, medios nacionales con distintas necesidades y, por supuesto, medios locales de la provincia y, en particular, de Iguazú. En este sentido, faltó reforzar la comunicación con el público local. Mucha gente preguntaba por la calle si el evento era gratuito, si podía asistir con la familia y los horarios. A veces una buena cartelería no implica que tenga el mejor diseño, sino que entregue la información que busca el público de manera concisa. Un ejemplo de ello es el Iturem. En general, las luces del coqueto local situado sobre Victoria Aguirre no estaban todas prendidas y no había una cartelería que permitiera comunicar al transeúnte que allí se estaba desarrollando un festival de cine. En el Predio de Prefectura si sobró la parafernalia de pantallas, carpas y cámaras de televisión. Pero faltó comunicar en forma más llana que todo el mundo estaba invitado al evento, de carácter gratuito. De todas formas, así y todo, las carpas estuvieron llenas. El cinemóvil (una camioneta con una pantalla que se dispone en plazas y otros lugares públicos) tampoco se sabía bien a dónde iba a ir a proyectar cine con la debida antelación.

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«Horacio Quiroga, el desterrado», de Marcelo Dacher (Leandro N. Alem) se programó cuatro veces…y se canceló otras tantas. Polémico. En todas las ocasiones, un grupo de gente acudió especialmente para ver el trabajo de Dacher, premiado con el Martin Fierro Federal, se quedaron con las ganas.

2) Las reflexiones del cierre del filósofo José Pablo Feinman.

El filósofo fue invitado por Juan Palomino a reflexionar sobre el mito de la Triple Frontera el día del cierre. Los invitados estaban en una de las carpas de recepción a los famosos y ahí nomás Feinman improvisó una larga perorata machacando sobre algunas ideas que resultaron bastante obvias y que pueden ser más o menos compartidas: que el cine de Hollywood es también propaganda y que Katherine Bigelow (la directora norteamericana) que iba a venir a filmar a Iguazú una película sobre Osama Bin Laden, utiliza el cine para justificar la tortura; y que la tortura es inaceptable (como si alguien dijera lo contrario). Se notaba que Feinman no había preparado nada, no aportó datos ni información ni tan siquiera una reflexión que tuviera algo de originalidad. Misiones y la Triple Frontera o las Tres Fronteras tienen mucho para descubrir y merecen unas reflexiones un poco más preparadas. Mucho más si son el corolario de un evento que implicó un gran esfuerzo de la Provinica, organizadores y una gran participación del público. Esa tribuna hay que hacerla valer para defender los intereses de la provincia. En el tramo vehemente de su perorata, Feinmann se despachó con que en la región “no existe la trata” de personas. No era necesario exagerar para ilustrar un concepto que, de antemano, resultaba más o menos compartido por tocos.

1) La poca participación de empresas privadas sponsorizando el evento en esta primera edición.

El gobernador Maurice Closs dio a entender que la provincia apoyará los primeros festivales para luego -si todo marcha bien-, ir dando paso a las empresas privadas que puedan convertirse en sponsors del evento.



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