Juicio por el caso Mercol, día 3: por contradicciones, tres policías fueron a careo


La tercera jornada del juicio por la muerte de Iván Mercol estuvo signada por las contradicciones entre las declaraciones de distintos policías que trabajaron en el boliche el 19 de marzo de 2006. Por eso, al final de la ronda de testimoniales, hubo un careo entre tres de los uniformados.

La oficial Marisa Bueno fue la primera testigo en ser convocada esta mañana por el juez César Raúl Jiménez, quien juzga a los dos imputados por la muerte de Iván Mercol, ocurrida en marzo de 2006 en el boliche Power.

La mujer policía era la encargada de seguridad de la disco y en aquel momento estaba afectada  a la Dirección de Inteligencia de la fuerza de seguridad provincial. Contó que su tarea era coordinar todo lo que hacía el equipo de custodios, entre los que había otros policías. Dijo que ese fin de semana empezó su trabajo el sábado 18 de marzo a las 23 y que la jornada fue normal hasta que encendieron las luces para que la gente empezara a retirarse. Detalló que estaba juntando los handys de los demás custodios, y recorriendo las pistas superiores, cuando se enteró de un incidente.

Recordó que cuando llegó al pasillo de salida vio a Mercol malherido, con uno de los custodios sosteniéndole la cabeza. Agregó que le pidió que no se durmiera, aunque nunca recibió respuestas por parte del joven. «Vi que respiraba, entonces le decía ‘no te duermas papá'», declaró. «Fredy le hablaba, tenía los ojitos entreabiertos», agregó.

La oficial dijo que acompañó el traslado del herido al hospital. Que fue en el coche de la mujer del dueño de la disco. Y que una vez en el centro de salud, le informaron que el paciente se encontraba «complicado, porque había sufrido un preinfarto». Añadió: «No pensé que estaba tan grave».

«Llamé entonces al Comando y a la comisaría jurisdiccional. Hablé con los chicos que estaban allí en el hospital y nadie pudo decirme qué había pasado. Al rato llegaron los padres y les tuve que contar lo que sabía», relató.

Bueno dijo que tuvo que dejar el empleo por las repercusiones que tuvo el caso Mercol. Afirmó que la golpearon mucho las versiones de que había sido arrestada por el hecho, cosa que nunca ocurrió. «Era chica en ese entonces. Traté de hacer lo mejor que creía en esas circunstancias, no soy médica. De repente, toda la cuestión periodística llegó mucho a mi familia, que se enteraba de la cosa de manera distorsionaba. La gente no tiene idea lo que es trabajar a la noche y con adolescentes», explicó al borde del llanto.

Por esa pelea que derivó en la muerte del joven, que tenía 22 años, están imputados Sebastián Ruiz y Diego Cantallops.

Apenas terminó de hilar su relato, el abogado de Ruiz, Hugo Zapana, le marcó las supuestas contradicciones en las que habría incurrido. Le recordó que hay testigos que dijeron que ella fue quien separó a los participantes de la pelea.

El juez Jiménez le pidió a Bueno que permaneciera en el edificio del Palacio de Justicia, ante la posibilidad de que volvieran a necesitar de su presencia. Fue el inicio de una jornada con muchos matices interesantes.

Después de la joven, declaró otra mujer policía, la oficial Sonia Zuk, quien se encontraba de guardia en la comisaría Segunda cuando sucedió el episodio. Ella contó que a bordo del móvil 2819 fue hasta Power, luego de que avisaran en la seccional por teléfono que en la disco se había producido un hecho con un lesionado. Declaró que ya quedaba poca gente, pero de todos modos la dejaron entrar. «Pregunté qué había pasado y me contaron del desorden. Me llevaron además al lugar del hecho, un pasillo ubicado cerca de donde venden las entradas. Había restos de sangre. Yo llamé a Criminalística y luego me fui al hospital, a constatar el estado del herido. Allí me dicen que tenía riesgo de vida», precisó.

La declaración de Zuk dio pie a una batería de preguntas de los defensores de los imputados. Y esto por una razón esencial: en el expediente consta la declaración de otro oficial, compañero suyo entonces, que dijo haber ido al boliche, a la misma hora, y que estaba cerrado. Ese uniformado no menciona ni las manchas de sangre ni la presencia de gente. Lo llamativo es que ese efectivo también dice haber hecho lo que hizo en el mismo móvil: el 2819.

El abogado José Luis Rey, quien defiende a Cantallops, pidió al juez Jiménez el secuestro del libro de guardia de la seccional Segunda de ese 19 de marzo de 2006, para que se busque si se dejó constancia de quién llamó para avisar de lo que había sucedido con Iván.

Otro testigo que declaró fue Gustavo González, quien ahora es colectivero, pero el día del hecho era policía y trabajaba también como vigilador en Power. Él relató que fue uno de los primeros en llegar al sitio donde Iván quedó tirado luego de la pelea con Ruiz y Cantallops.

Finalmente, fue citado el oficial Walter Cantero, quien era el otro oficial de turno de la comisaría Segunda esa madrugada. La respuesta más recurrente a la que apeló fue: «No me acuerdo». Le leyeron entonces las actuaciones que firmó y en la que precisó que había sido él quien con dos colegas fue hasta el boliche luego de enterarse de que allí se había registrado un incidente con un herido.

Cantero también aseguró en su informe que Power estaba cerrado y nadie los atendió. Según los papeles que firmó, también fue al hospital y allí le dijeron que Mercol estaba muy grave.

Terminada la ronda de testigos prevista para la fecha, el juez Jiménez dispuso la realización de un careo entre los oficiales Bueno, Zuk y Cantero.

Convocó a Zuk y a Cantero, porque ambos declararon que, sin haber estado juntos, hicieron lo mismo el 19 de marzo en los mismos horarios, incluso a bordo del mismo móvil. Los dos se mantuvieron en sus dichos.

En el caso de Bueno, la convocó para que se aclare un punto: ella dice que cuando llamó a la comisaría Segunda para avisar no sabía qué había pasado con Iván en el boliche. Es más, manifestó en su declaración que desconocía totalmente que había sucedido una pelea. En cambio, Cantero afirma que Bueno cuando se contactó telefónicamente ya le adelantó que en Power había ocurrido un enfrentamiento y que uno de los protagonistas estaba grave. Ninguno de los dos se desdijo.

 



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