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Le dictaron la prisión preventiva al Chacal de Villa Cabello

Le dictaron la prisión preventiva al Chacal de Villa Cabello

Es por el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado, en concurso real, con reducción a la servidumbre”. Se trata del hombre que maltrató, esclavizó y violó a su hija durante 23 años.

Tal como lo había adelantado Misiones Online la semana pasada, al Héctor Boo (57), más conocido el Chacal de Villa Cabello, le dictaron la prisión preventiva y seguirá entre rejas al menos hasta la realización del juicio oral. Allí se definirá su suerte, probablemente el año que viene.
Quien firmó la resolución fue el juez de Instrucción Uno, Marcelo Cardozo, para quien el hombre arrestado el 21 de julio pasado cometió el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado, en concurso real, con reducción a la servidumbre”.
Estiman que el imputado esperará el día del juicio en el penal de Encausados de Miguel Lanús.
Para el magistrado, hay indicios suficientes para creer que Boo durante 23 años maltrató, esclavizó y abusó sexualmente de su hija Mirta, que hoy tiene 35 y que quedó con gravísimas secuelas, tanto físicas como psicológicas.
El Chacal prefirió no declarar. Cuando lo citaron a indagatoria se abstuvo.
Mirta Noemí se crió con la abuela. Tuvo una vida normal en la chacra 149 de Villa Cabello hasta que cumplió 12 años, cuando su papá se instaló en el mismo departamento.
La mujer declaró en el juzgado que durante 23 años, Boo la violó de manera reiterada, le impidió salir de la casa y la humilló cada día de su vida. Hasta le negaba los alimentos.
El lunes 21 de julio, Mirta fue rescatada por su vecina Nélida Dutra, quien llamó al 911. Fue luego de que escuchara que Chinoco quería agredir a su hija. El hombre terminó preso por violencia doméstica. Al día siguiente Mirta se quebró y contó el resto de la historia, que recorrió el país.
Mirta es tratada por psicólogos y nutricionistas. Subió algo de peso (cuando estalló el caso estaba en un preocupante grado de desnutrición), pero está lejos de los kilos que debería tener a su edad. Cada semana aparecen más misioneros solidarios que le aportan ropa, comida y medicamentos.

M.S.-