Un matrimonio misionero, el eslabón clave de la banda narco apresada en Córdoba

Hacía varios meses que los policías federales estaban detrás de los pasos de lo que parecía una banda “lunga” dedicada a comercializar droga desde el norte del país a Córdoba. La pesquisa había arrancado en diciembre de 2013 luego de que un “perejil” fuera grabado dando pistas claras respecto de la compra de una gran cantidad de estupefacientes en Misiones, traídas desde Paraguay.

 

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La pesquisa de los “federicos” demandó meses hasta que finalmente lograron determinar que un matrimonio asentado en Posadas estaba por enviar un importante cargamento de cannabis a un conocido narco asentado en Córdoba, con antecedentes y condenas por drogas, robo y secuestro extorsivo.

Dado que el envío se tornaba riesgoso por vía terrestre (la ruta nacional 14), a raíz de varios controles de gendarmes y policías, había que hacerlo de forma aérea.

 

 

Así fue como las intervenciones telefónicas y distintas averiguaciones testimoniales permitieron determinar que en estas semanas un Cessna (llamado “pajarito” o colibrí”) iba a aterrizar en Toledo con unos 400 kilos de marihuana. Durante días, los federales esperaron… En las últimas horas dieron el zarpazo como un gato.

 

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El operativo fue sabido: no sólo que se incautó la avioneta Cessna con 420 kilos de cannabis (valuada en dos millones de pesos), sino que se detuvo a nueve personas en total entre la madrugada del martes y miércoles. Entre los apresados están dos figuras clave: el misionero Miguel Romero, sindicado de ser uno de los cabecillas de la organización, y el cordobés Pablo Javier Albornoz, asentado en esta Capital (presunto excocinero de cocaína), quien supuestamente tenía como misión repartir la droga entre proveedores de la Capital y Gran Córdoba que estaban “secos de merca” para ofrecer a los quioscos.

 

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Romero tuvo presuntamente vínculos con el narco Jorge “el Gallo” Altamira, condenado y liberado en un proceso veloz.

Los otros siete detenidos por los federales fueron: dos pilotos bolivianos del Cessna, cuatro peones rurales (argentinos) del campo de Toledo contratados para cargar la “merca” en una 4×4, y una mujer. ¿Una mujer?

Sí, la misionera “Muñeca”, como se hacía llamar. “Muñeca”, esposa de Romero, fue capturada en la terminal de ómnibus de Córdoba, a poco de bajar de un colectivo. Se sospecha que viajó a ver si el vuelo había llegado bien. Se esperan más detenciones. Todos están imputados por la ley nacional 23.737.

Fuentes con acceso a la causa de los investigadores de la Federal (Sección Drogas Córdobas de la fuerza) sostienen que la marihuana tenía por destino Córdoba y Gran Córdoba. “Toledo está a pocos kilómetros de la ciudad capital… Es fácil introducirla por la ruta 9 hacia la ciudad”, contó un vocero.

El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni (de visita fugaz por Córdoba), dijo ayer a la prensa que la droga pensaba enviarse a Chile. Los federales prefieren no opinar.

“Pajarito” en tierra

Hacía varios días que los federales estaban camuflados en el campo de Toledo. El maizal está ubicado cerca del cementerio de Toledo, a pocos kilómetros del peaje, sobre ruta 9. Presuntamente había sido alquilado.

El presunto cabecilla de la operación era Pablo Javier Albornoz (44), quien, según la Justicia, tiene varias viviendas en la Capital y que presuntamente le “cocinaba” cocaína a Altamira. Las escuchas contra él, pese a los cambios de teléfonos y chips, fueron determinantes.

Los federales sabían que el “colibrí” iba a bajar en ese maizal. No sabían día ni hora.

Fue a las 4.30 del martes cuando el Cessna (matrícula ZP-THJ) hizo una arriesgada maniobra en el campo arado (no hay pista) y lo frenó. Lo esperaba una Ranger para cargar los paquetes.

Armas en manos, los federales aparecieron como hormigas y los rodearon. El matrimonio misionero ya había sido detenido. “Pablito” Romero murmuraba: “¿Quién me entregó?…”, relata el cronista del diario La Voz del Interior, de Córdoba.

Ahora marihuana, luego cocaína. En Córdoba son incalculables los vuelos narco que aterrizan en algunas de las pistas clandestinas. La última vez que una avioneta fue localizada ocurrió en 2013 en Obispo Trejo (Córdoba) por Policía Córdoba. En este caso, se sospecha que era la primera vez que ese “colibrí” llegaba a Córdoba. Si las cosas andaban bien, los vuelos se iban a repetir.

 

“Me debe un chivito”

Bajo el sol radiante de Toledo, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, hablaba con el ministro de Gobierno cordobés, Walter Saieg. De pronto, entre risas, Berni abrazó a Saieg y le dijo: “Usted me debe un cabrito por este operativo… Y por el que hizo Gendarmería en Jesús María, en 2013”. Saieg sonrió y prometio el asado.



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