Crimen de la pasera: allanamientos y pericias en busca del asesino

Requisaron dos casas y peritaron dos coches, pero no encontraron nada. Todas las hipótesis tienen como telón de fondo a los negocios de frontera. La mujer fue ultimada de un golpe y su cuerpo apareció en un trillo el pasado 13 de julio.

Dos allanamientos, que incluyeron requisas en dos vehículos y pruebas de luminol en busca de rastros de sangre, se concretaron el martes por la noche en distintos puntos de Puerto Iguazú, en el marco de la investigación por el crimen de la pasera Leopoldina Rojas de Ferreira (50). Hubo un minucioso trabajo de los peritos, pero no dieron con elementos que vincularan los rodados, las residencias ni sus ocupantes con el homicidio de la mujer, ocurrido a principios de este mes.
¿Cómo llegaron a esos autos? Fuentes cercanas al caso confiaron que por la grabación de una cámara de seguridad. Las imágenes ubicaron esos coches en un horario cercano al que habría desaparecido la mujer. Era una pista que los detectives manejaron con mucha discreción.
Las distintas líneas de investigación que se manejan hasta ahora tienen como trasfondo los negocios de frontera. La víctima se dedicó durante los últimos quince años a llevar y traer mercaderías de todo tipo entre Puerto Presidente Franco, en Paraguay, y Puerto Iguazú. Y solía frecuentar la llamada “Feiriña” iguazuence, la feria donde predominan los comestibles y que tiene como principales clientes a los ciudadanos brasileños. “Es un sitio donde se maneja una cantidad nada despreciable de dinero”, apuntó un pesquisa.
La última vez que supieron de Rojas de Ferreira fue a ver a un puestero del lugar, al parecer por una cuestión de negocios. Nunca volvió. Ese puestero estuvo demorado y le allanaron hasta la casa, pero no encontraron nada que lo comprometiera.
Hasta ahora los investigadores tienen en claro que a la mujer la mataron en un sitio y se deshicieron de su cuerpo en otro. Ella desapareció el 8 de julio y su cuerpo fue encontrado el domingo 13 de julio, a las 18.30, en un trillo cercano a las 600 Hectáreas.
El móvil del abuso sexual fue descartado desde el principio. Pese a que la pasera fue hallada semidesnuda, se determinó que fue un montaje del homicida para desviar la atención de los detectives. También la de un asalto, porque la víctima ese día no transportaba una suma importante de dinero.
A los investigadores les llama la atención cierto grado de hermetismo que exhiben algunos habitués del ámbito de la Feiriña. Creen que hay quienes saben algo y no lo cuentan.
La autopsia determinó que Leopoldina falleció por un violento golpe en la cabeza. ¿Quién lo hizo? Hasta ahora es un misterio.



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